Bibliografía

Bibliografía sobre humanismo

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“El hombre todo entero de carne y hueso”  (Miguel de Unamuno); “El hombre, ser único e irrepetible” (Juan Pablo II); “El hombre desde la cabeza a los pies” (Fuerbach); “El hombre, pero el hobre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad” (“Gaudium et Spes”)

En esta carpeta se recogen noticias, información o recensiones de libros que tienen relación directa o indirecta con el humanismo. Va precedida de un INDICE y luego se comenta el contenido de al guno de los libros referenciados.

INDICE

1.- La “Utopía” de Tomás Moro.

2.- La “Introducción a la sabiduría” y “Mil lecciones de la historia” de Juan Luís Vives.

3.- El “Humanismo integral” de Jacques Maritain.

4.- “El drama del humanismo ateo” de Henry de Lubac

5.- La “Defensa de la Hispanidad” “La crisis del humanismo” de Ramiro de Maeztu.

6.- La “Constitución Pastoral <Gaudium et Spessobre la Iglesia en el mundo actual”,

7.- La Encíclica El Papa Juan Pablo II, “Redemptor hominis

8.- Las Encíclicas de Juan Pablo II “Veritatis splendor” (1993), Evangelium vitae(1995) yFides et ratio” (1998).

9.- El Tomo VIII de las Obras Completas del que fuera Cardenal de Toledo D. Marcelo González

10.- El ocaso del valor” de Alexander Solzhenitsyn.

11.- Las Obras Completas” de Cruz Martínez Esteruelas.

12.- Humanismo y renacimiento en España” de Domingo Induraín.

13.- Humanística” de José Larraz.

14.- I. Humanismo. Los bienes invisibles” “II. Humanismo. Tareas del espíritu”,   de Luís F. Ladaria

15.- El destino de hombre”, de Luís F. Ladaria

16.- Revista “The Chesterton Review” de la Editorial “Ediciones Encuentro”.

17.- “Tomás Moro, de William Shakespeare y otros.

18.- “Europa y sus bárbaros. I. El espíritu de la cultura europea” de Ignacio Sánchez Cámara.

19.- “El capital. Un alegato a favor de la humanidad” de Reinhard Marx.

20.- “Nueva izquierda y cristianismo” de Francisco Contreras y Diego Poole.

21.- PUBLICACIONES DE LA FUNDACIÓN TOMÁS MORO

22.- “Aforismos. Humanos, cristianos y políticos”, de Juan Luis Lorda.

23.- BIBLIOGRAFIA SOBRE EL HUMANISMO RENACENTISTA.

24.  25 AÑOS EN 25 LIBROS

 

 

OBRAS BÁSICAS

1.- La “Utopía” de Tomás Moro.

Comentarios de Cruz Martínez Esteruelas[1]

Tomás Moro, al dar nombre a su isla y a su obra más conocida, inventa y establece la palabra “utopía” y, sin proponérselo, desencadena la fuerza de un vocablo que será utilizado, incluso, con efecto retroactivo. No se llamará utópicos solamente a ciertos idealismos políticos y sociales posteriores a él, sino también a algunos de los que le precedieron. De esta manera, ex nunc y ex tunc, el nombre de la famosa ínsula se hace concepto.

En líneas generales, se llama hoy utopía o utópico a todo ideal de organización política o social fruto de la imaginación humana, deseado por quien lo formula, que tiene visos de irrealizable y que, en fin, va acompañado, en su exposición, de una crítica del  status existente.

La nota de inasequibilidad ha sido tradicionalmente considerada como inseparable del concepto de utopía. Sin embargo, al valorar la fuerza motriz que, en ocasiones, han tenido las ideas utópicas, algunos han revisado aquel carácter sustituyéndolo por el de dificultad: lo utópico es arduo, pero no necesariamente imposible. Así lo entendemos nosotros. Lo utópico puede ser inasequible, pero no siempre es así: puede ser nada más y nada menos que difícil.

Quizás uno  de los intentos más sugestivos en orden a definir el concepto de utopía haya sido el de Karl Mannheim al contraponerlo al de ideología. Según dicho autor, la utopía dice razón de los ideales en su pureza, mientras que la ideología viene a comprender no sólo dichos ideales originarios, sino también los intereses y objetivos que, engendrados por la realidad del mundo, quedan encubiertos y sublimados por aquellos. De ahí, dice Mannheim que la ideología propenda  a las actitudes conservadoras, mientras que la utopía genera crítica y pueda ser, incluso, revolucionaria. Es más, para Mannheim existe una sucesión histórica o, si se quiere, dialéctica entre ambos fenómenos: cuando la utopía viene a ser consolidada se torna ideología que, a su vez, provoca nuevas utopías.

¿Es el criticismo una característica necesaria de lo utópico? Si nos atenemos a su frecuente presencia en los escritores tenidos por tales -empezando por el propio Moro- tendremos que concluir que sí. Ello ha movido la inclusión o la valoración de dicha nota en las definiciones, hasta el punto de que Horkheimer haya dicho de las dos partes de toda utopía, la crítica y la exposición de lo que debería ser, la más importante es la primera.

Así las cosas, aparece ante nuestros ojos lo que nos hemos permitido llamar la gran paradoja moreana. Común denominador de los escritores utópicos es el deseo nada velado de que su ideal se plasme en la realidad por ardua que sea su consecución o, al menos, es notorio que aman el sueño de su cerebro. ¿Puede decirse lo mismo de Tomás Moro en relación con su utopía, la Utopía por antonomasia?

La interpretación literal de su obra, tan extendida, ha engendrado la imagen de que el antiguo canciller de Inglaterra se adscribía punto por punto a todas las situaciones narradas por él. Esta supuesta identificación del autor con su obra y el tratamiento que en ella se hace de la igualdad han motivado que el socialismo lo considere un precursor. Pero el problema no es de tan sencilla respuesta. Estudiosos más cautos y conocedores de la vida de Moro y de los géneros literarios de su tiempo trazan interpretaciones de distinto signo aunque todas ellas coincidentes en una misma conclusión: que no procede la lectura literal de Utopía y, consecuentemente, que las afirmaciones en ella contenidas no reflejan necesariamente los ideales políticos y sociales profesados por su autor. La paradoja, por tanto, consiste en que Moro, el utópico por excelencia, no participa de aquel carácter tan generalizado entre los utópicos anteriores y posteriores a él: el de militar en el campo de las ideas expuestas por ellos mismos o, al menos, simpatizar acusadamente con aquéllas.

¿Cómo así? Quien conoce la vida y la obra entera de Moro no puede llegar a otra conclusión:

1) Su tratamiento del divorcio en Utopía es incompatible con su heroica conducta en la grave cuestión de Estado planteada por el de Enrique VIII con Catalina de Aragón.

2) Las consideraciones sobre la eutanasia y el suicidio contenidas en aquella misma obra no son las propias de su profundo cristianismo que se manifiesta no sólo en el comportamiento personal, sino en otros libros suyos tan valiosos como menos conocidos, cual son La agonía de Cristo y El diálogo de la fortaleza y la tribulación, o en sus Cartas y Oraciones escritas desde la Torre de Londres.

Todo esto es tan evidente que obliga a reconsiderar aquellas interpretaciones literales. De ahí que hayan surgido tesis revisoras. Así, la de que Moro refleja un mundo pagano que se mueve en función de la sola razón natural sin la ayuda de la revelación cristiana. O, la más atinada a nuestro juicio, según la cual su Utopía es un exquisito ejercicio intelectual en que se cruzan las más variadas posiciones doctrinales, resaltando como finalidades más firmemente perseguidas por el autor la formulación de una seria crítica al status político y social de su tiempo -singularmente al de Inglaterra- y la búsqueda permanente del hombre nuevo, irremplazable factor de un mundo más justo.

Dejamos constancia, en fin, de comentaristas, todos ellos solventes, que han tomado el camino de la interpretación lógica e histórica de Moro, más allá del fácil vértigo que produce la simplemente literal. Así Touchard, Marius, Reynolds, Vázquez de Prada, Prévost, la propia presentación de la edición de Rialp y ciertos autores incluidos en la obra de Adams.

En la paradoja reside precisamente una de las grandezas de la Utopía de Tomás Moro: la de su problemática interpretación.

Hemos dicho que Moro y su Utopía no pueden secuestrarse. Pero sí cabe participar en el fenómeno utópico con ideas propias. A estos efectos, el cristiano tiene fuentes peculiares de legitimación.

Ante todo, la inequívoca condición cristiana de Moro. Hemos resaltado el ejemplo de su vida y el sentido religioso de sus obras, algunas de ellas de naturaleza explícitamente espiritual. Recordemos también aquel dato que nos brinda Reynolds: la conferencia pronunciada por él en la iglesia de San Lorenzo -situada en la judería de Londres- sobre La Ciudad de Dios de San Agustín, obra clave del pensamiento cristiano que, por otra parte, tiene un cierto sabor utópico.

Cuando se estudian los antecedentes de la Utopía, suelen aparecer dos textos cristianos de excepcional importancia. Uno, como lo recuerda Robert M. Adams, es aquél pasaje de los Hechos de los Apóstoles: “La multitud de los creyentes tenía un sólo corazón y una  sola alma y nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que tenían todas sus cosas en común… No había entre ellos ningún necesitado porque los que eran dueños de campos o casas los vendían, llevaban el precio a la venta, lo ponían  a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno según su necesidad” (Act. 4,32 a 35). La influencia de los Hechos sobre Utopía es indudable. Ahora bien: la interpretación literal de la obra de Moro confunde, probablemente, el ejercicio de virtudes personales con lo que son modelos de organización social. Pero, como decíamos, hay otro texto cristiano considerado como antecedente de la obra de Moro: “La Ciudad de Dios” de San Agustín. Posiblemente proceden de aquí ciertos pasajes de la Utopía contrarios a la exaltación del poder político y, en concreto, del Estado. La Ciudad de Dios es altamente crítica a este respecto y ha dado pie a ciertas interpretaciones radicales de San Agustín.

Así pues, la doctrina cristiana se injerta en la Utopía. Mas cabe añadir otra sugerencia: la construcción cristiana del Derecho natural como elevado concepto del deber ser, forma un conjunto de principios e ideales cuya implantación -ardua por demás- postulan sus autores y la Iglesia misma. Pensemos que en esta dirección se encuentran, señaladamente, Santo Tomás de Aquino -anterior a Moro- y nuestra Escuela de Salamanca, posterior a él. Aquí tenemos otro perfil utópico de raíz cristiana. Es por estas razones, entre otras, que los cristianos ostentan una peculiar legitimación para participar en el fenómeno utópico por derecho propio.

Comentarios de Giovanni Reale[2]

El título “Utopía” es la denominación de un antiquísimo género literario, muy cultivado antes y después de Moro, y que también sirve para referirse a una dimensión del espíritu humano que, a través de la representación más o menos imaginaria de aquello que no es, describe lo que debería ser o cómo quisiera el hombre que fuese la realidad.

«Utopía» (del griego ou = no, y topos = lugar) indica un «lugar que no es» o, también, «lo que no está en ningún lugar». Platón ya se había aproximado mucho a esta acep­ción, al escribir que la ciudad perfecta que describe en la República no existe «en ninguna parte sobre la tierra».

Sin embargo, se hizo necesaria la creación semántica de Moro para llenar una laguna lingüística. El enorme éxito del término demuestra la necesidad que a este respecto experimenta­ba el espíritu humano. Adviértase, empero, que Moro insiste en esta dimensión del «no estar en ningún lugar»:

- la capital de Utopía se llama Amauroto (del griego amauros = evanescente), que quiere decir «ciudad que huye y se desvanece como un espejismo»,

- el río de Utopía se llama Anidro (del griego anhydros = carente de agua), es decir, «río que no es una corriente de agua», «río sin agua»,

- el príncipe se llama Adema (pala­bra formada por la a privativa en griego, y demos, pueblo), que significa «jefe que no tiene pueblo».

Evidentemente, se trata de un juego lingüístico que se propone insistir en aquella tensión entre lo real y lo irreal-y, por lo tanto, ideal de la cual es expresión la Utopía.

Las fuentes a las que se remonta Moro son, por supuesto, platónicas, con amplios añadidos de doctrinas estoicas, tomistas y erasmistas. Como trasfondo se encuentra Inglaterra, con su historia, sus tradiciones, los dramas sociales de la época (la reestructuración del sistema agrario que privaba de tierra y de trabajo a gran número de campesinos; las luchas religiosas y la intolerancia; la insaciable sed de riquezas).

Los principios básicos del relato -que en la ficción es narrado por Rafael Itlodeo quien, al tomar parte en uno de los viajes de Américo Vespucio, habría visto la isla de Utopía- son muy sencillos. Moro, está profundamente convencido -cosa en la que se ve influido por el optimis­mo humanista- de que bastaría con seguir la sana razón y las más elemen­tales leyes de la naturaleza, que están en perfecta armonía con aquélla, para evitar los males que afligen a la sociedad. Utopía no presentaba un programa social de obligada realización, sino unos principios destinados a ejercer una función normativa, los cuales, mediante un hábil juego de alusiones, señalaban los males de la época e indicaban los criterios que servían para curarlos.

El punto clave reside en la ausencia de propiedad privada. Platón, en la República, ya había dicho qué lapropiedad divide a los hombres me­diante la barrera de lo «mío» y lo «tuyo», mientras que la comunidad de bienes devuelve la unidad. Donde no existe la propiedad, nada es «mío» ni «tuyo», sino que todo es «nuestro». Moro se inspira en Platón, cuando propone la comunidad de bienes. Además, en Utopía todos los ciudada­nos son iguales entre sí. Una vez que han desaparecido las diferencias de riqueza, desaparecen también las diferencias de status social. Por eso, los habitantes de Utopía llevan a cabo de forma muy equilibrada los trabajos propios de la agricultura y de la artesanía, de manera que no vuelvan a reproducirse, como consecuencia de la división del trabajo, las divisiones sociales. El trabajo no es destructivo del individuo y no dura -como ocu­rría en aquellos tiempos- toda la jornada, sino seis horas diarias, para dejar espacio a las diversiones y a otras actividades.

En Utopía también hay sacerdotes dedicados al culto y se garantiza un lugar especial a los literatos, es decir, a quienes, por haber nacido con unas dotes y unas inclinaciones especiales, se proponen dedicarse al estudio.

Los habitantes de Utopía son pacifistas, se ajustan al sano placer, admiten diferentes cultos, saben honrar a Dios de maneras distintas y saben comprenderse y aceptarse recíprocamente en esta diversidad. He aquí una de las páginas en las que se ataca a los ricos de todos los tiempos y a las riquezas (adviértase la atractiva paradoja: sería mucho más fácil procurarse el sustento, si no lo impidiese precisamente la búsqueda de aquel dinero que, en la intención de quien lo inventó, servía para conse­guir con más comodidad dicho propósito):

“Estos funestos individuos, después de haberse repartido con una avidez insaciable el conjunto completo de bienes que habrían bastado para todos ¡qué lejos se hallan, no obstan­te. de la felicidad que se goza en Utopía! Allí, una vez que se ha sofocado del todo cualquier codicia de dinero, gracias a la abolición del empleo ¡qué muchedumbre de molestias ha sido expulsada, qué densa cosecha de delitos ha sido arrancada de raíz! ¿Quién podría ignorar que todos aquellos fraudes, hurtos, robos, riñas, desórdenes, disputas, tumultos, asesinatos, traiciones o envenenamientos que las cotidianas ejecuciones capitales logran castigar pero no reprim, desaparecen de inmediato apenas se ha quitado de en medio el dinero? ¿Y que en ese mismo instante se desvanecen el temo, la ansiedad, los afanes, los tormentos y el insomnio? ¿Y que la pobreza misma, que sólo parece sufrir penuria de dinero, una vez que éste haya sido suprimido por completo, también llegaría a atenuarse? Para aclarar mejor el asunto, reflexiona un poco en tu corazón sobre un año que haya resultado avaro y de escasas cosechas, en el que hayan muerto de hambre muchas personas. Yo sostengo, con toda seguridad, que si al final de aquella escasez se inspeccionasen los graneros de los ricos, se habría encontrado una abundancia tal que, distribuyéndola entre todos aquellos que habían sucumbido por inanición o por enfermedad, nadie habría padecido en lo más mínimo por aquella esterilidad del terreno o del clima. ¡Sería tan fácil aseguramos el sustento. si no nos lo impidiese precisamente el bendito dinero, esa invención tan sutil que debería allanamos el camino para procuramos aquél!

Con justa razón, ha dicho L. Firpo que Utopía es uno de aquellos pocos libros de los cuales se puede afirmar que han incidido sobre el curso de la historia: «A través de él, el hombre angustiado por las violencias y las disipaciones de una sociedad injusta elevaba una protesta que ya no ha podido ser acallada. El primero de los reformadores impotentes, rodeados por un mundo demasiado sordo y demasiado hostil para escucharles, en­señaba a luchar del único modo que les está permitido a los inermes hombres de cultura, lanzando una llamada a los siglos venideros, deli­neando un programa que no está destinado a inspirar una acción inmedia­ta, sino a fecundar las conciencias. A partir de entonces, aquellos lúcidos realistas que el mundo denomina con el término acuñado por Moro, “utópicos”, se dedican justamente a la única cosa que está a su alcance: como náufragos arrojados a la orilla de remotas e inhospitalarias islas, lanzan a quienes vienen después mensajes dentro de una botella

Comentarios de George Sabine[3]

El estrato del pensamiento antiguo, en la Inglaterra del siglo XVI, puede buscarse en alguna obra anterior a la Reforma tal como la sátira política de Tomás Moro, titulada Utopía. Aunque si­gue exteriormente el modelo de la República platónica, la Utopía expresaba en realidad el disgusto de su autor hacia una sociedad adquisitiva en la que estaba resultando buena moral “comprar reses, flacas y baratas en otros lugares” y “revenderlas a precio alto“.

La sátira sigue un plan que podría servir para cualquier periodo de desajuste económico: el crimen se está difundiendo de modo alarmante y encuentra un salvajismo correspondiente en el derecho penal, pero la severidad no sirve de nada porque el delito es el único medio de vida que le queda a un gran número de personas. “¿Y qué otra cosa se hace sino crear los ladrones y castigarlos luego?” Hombres reclutados para el servicio de las armas son arro­jados, una vez pasada la guerra, sobre la comunidad, sin posibilidad de que la industria los absorba. La industria, y en especial la agricultura, no puede mantener ni siquiera a los que ya vivían de ell, porque la lana, que es la cosecha más productiva, exige la conversi6n de la tierra labrantía en pastos y la expropiaci6n de los campesinos que la ocupan. Las ovejas “devastan y arrasan las casas, los campos y las aldeas” y mientras los campesinos mueren de hambre y roban para vivir, los ricos “muestran un boato excesivo en el vestir y no menor en el comer“. El gobierno, en vez de atacar esos males sociales, se ocupa de cobrar impuestos mediante argucias leguleyescas, y de hacer peligrosos planes de guerra y conquista. Pero Moro reserva sus ironías más mordaces para la perfidia de la diplomacia internacional.

Sin embargo, ese ataque a la economía de la empresa mercantil estaba moti­vado, en realidad, por una nostalgia del pasado. Volvía al ideal, ya apenas posible, de una comunidad cooperativa, a la que estaba desplazando la nueva economía. La concepci6n de Moro de lo socialmente justo derivaba francamente del análisis platónico de  la sociedad que consideraba a ésta como un sistema de clases coope­rantes, pero acaso debía más en realidad a la validez dada a esta concepci6n en la mayor parte de la teoría social de la Edad Media.

Según esta opinión, corriente en todo momento desde Santo Tomás, una comunidad está compuesta de diversas clases, cada una de las cuales tiene confiada alguna tarea necesaria para el bien común y cada una de las cuales desempeña su funci6n recibiendo a cambio la recompensa debida sin invadir los derechos iguales de las otras.

En tal esquema la iniciativa individual no tiene prácticamente ningún papel que desempeñar. Acaso un señorío inglés pudiera haber constituido una unidad econ6mica, e idealmente una unidad moral, no demasiado remota de tal concepci6n. La fina­lidad moral de una comunidad, tal como la idealizó Moro, era producir buenos ciudadanos y hombres con libertad intelectual y moral, eliminar la ociosidad, sub­venir a las necesidades físicas de todos sin excesivo trabajo, abolir el lujo y el derroche, mitigar la miseria y la riqueza y reducir al mínimo la ambición y las exacciones; en resumen, alcanzar su consumación en la “libertad del espíritu y adorno del mismo“.

[1] Véase el ensayo “Semblanza de Tomás Moro”, en Obras Completas, Tomo I, pags. 537 y ss. En este comentario se extraen algunos párrafos de este ensayo.

[2] Véase “Historia del pensamiento filosófico y científico”, Tomo II, pags 123 y ss. Ed. Herder, Barcelona 1988.

[3] Véase “Historia de la Teoría Política”, Fondo de Cultura Económica”,  1990, pags. 132 y ss.

2.- La “Introducción a la sabiduría” y “Mil lecciones de la historia” de Juan Luís Vives.

3.- El “Humanismo integral” de Jacques Maritain.

Este libro tiene su origen en seis lecciones impartidas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander en 1934, que aparecieron, inicialmente con el subtítulo de “Problemas espirituales y temporales de una nueva cristiandad”. Diez años después en 1946, se reedita de nuevo con correcciones de detalle.

El mensaje que Maritain quiso defender fue que el humanismo tiende  a hacer al hombre más verdaderamente humano y a manifestar su grandeza original mediante su participación  en todo cuanto pueda enriquecerle de la naturaleza y de la historia, para lo cual el hombre debe, simultáneamente, por un lado, desarrollar las capacidades y virtualidades en él contenidas, su razón y sus fuerzas creadoras; y por otro, trabajar para transformar las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad.

Examinó el porqué la sociedad europea se había descristianizado parcialmente a pesar de haber sido totalmente cristiana en la Edad Media. Estudió los elementos positivos surgidos del Renacimiento y la Reforma, tales como la rehabilitación de lo humano, la lícita autonomía de lo profano, la emergencia de la pluralidad de opciones políticas, y la importancia de la calidad personal al margen de las estructuras institucionales.

Sobre estas bases propuso un nuevo  humanismo social y político fundamentado en: la aceptación del pluralismo; la acción de los laicos para la transformación de la sociedad; la distinción entre valores cristianos comunes y posturas personales; la autonomía relativa de lo temporal; la idea de que los cambios sociales son cuestión de ideas pero también de comportamientos.

En definitiva, Maritain nos dijo que si la modernidad era en el  fondo una crisis del cristianismo, es decir, una enfermedad cristiana, la renovación solo podría surgir de una nueva y propia vitalidad del cristianismo. Orientó a los cristianos de su época que deseaban realizar su compromiso político  o social, proporcionando criterios y análisis de la evolución del mundo moderno desde el Renacimiento al siglo XX.

Jacques Maritain inició su educación en el protestantismo. Su vocación filosófica le llevó al agustinismo. Y el encuentro con Santo Tomás de Aquino le condujo junto a su esposa Raissa a su conversión al catolicismo. Santo Tomás explicaba su fe y daba respuesta a sus inquietudes y dudas filosóficas acumuladas durante años. El Papa Juan Pablo II dijo que la “iluminación de la razón” había hecho de él uno de los principales artífices del renacimiento tomista, como respuesta a las necesidades de la cultura moderna y como vía para superar el divorcio entre razón y fe. Le cita expresamente en el punto 74 de la Encíclica “Fides et ratio”, como modelo de pensador sobre la fecunda relación entre la filosofía y la palabra de Dios.

Como profesor en la Universidad de París y en la americana de Princeton, publicó “Introducción a la filosofía”, “La persona y el bien común”, “Tres reformadores” y “Distinguir para unir o los grados del saber”.

Tuvo toda su vida una gran preocupación y dedicación al arte y a la poesía que dio origen a gran número de obras entre las que destacan “Arte y escolástica”, “Fronteras de la poesía”, “La intuición creadora en el arte y en la poesía”, y “Situación de la poesía”. En ellas destaca que el papel de la inteligencia en la creación artística está en relación con la virtud del arte y sus reglas, concebidas de manera espiritual y cercana a la intuición. La  fuente que busca la inteligencia se alcanza cuando se une a las otras potencias de alma.

Su preocupación por el hombre quedó reflejada, además de en “Humanismo integral”, en  “El hombre y el Estado”. Maritain no militó en ningún partido político pero no rehusó el compromiso, considerando que el filósofo debía servir a la sociedad con su profesión.

Fue Embajador de Francia ante la Santa Sede (como Tomás Moro lo fue de su país); intervino en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre; participó en el Concilio Vaticano II y leyó su mensaje a los hombres de pensamiento; influyó en los programas e ideologías de los partidos democristianos europeos; y tras el fallecimiento de su mujer en 1960, se recluyó en una casa-monasterio, hasta el suyo en 1973.

 

4.- “El drama del humanismo ateo” de Henry de Lubac.

5.- La “Defensa de la Hispanidad” “La crisis del humanismo” de Ramiro de Maeztu.

6.- La “Constitución Pastoral <Gaudium et Spessobre la Iglesia en el mundo actual”, aprobada por el Concilio Vaticano II, que podríamos considerar como la “carta magna del humanismo cristiano”. Su texto se recoge en esta página.

7.- La primera Encíclica El Papa Juan Pablo II, “Redemptor hominis”, en la que hace un desarrollo actualizado de toda la doctrina católica en la materia, una especie de programa de lo que sería su pontificado y fruto de su experiencia de más de treinta años de defender el humanismo en un país sometido a un régimen comunista.

8.- TresEncícli cas del mismo Juan Pablo II, de gran trascendencia moral, histórica y social, algo así como la columna vertebral de su pensamiento: Veritatis splendor” (1993), en la que analiza los errores contemporáneos sobre la ética, las relaciones entre derecho y moral, y los fundamentos de la moral; Evangelium vitae1995) sobre la cultura de la vida en un análisis con perspectivas históricas a largo plazo; y Fides et ratio” (1998), en la que reivindica la razón frente al irracionalismo contemporáneo. Todas ellas son, además, el examen y diagnóstico más lúcido sobre la sociedad de nuestro tiempo, que difícilmente encontrarás en otros documentos.

9.- El Tomo VIII de las Obras Completas del que fuera Cardenal de Toledo D. Marcelo González, en el desarrolla el tema del humanismo cristiano en el mundo actual y que recoge una magnífica colección de otros trabajos sobre el humanismo,

10.- El ocaso del valor” de Alexander Solzhenitsyn. Aunque está escrito antes de la caída del comunismo, su valor radica en la crítica que hace de la sociedad de consumo y capitalista, que tiene una vigencia permanente.

11.- Las Obras Completas” de Cruz Martínez Esteruelas, tienen una amplia referencia en la Carpeta de bibliografía, y contienen la permanente inspiración de muchas de las ideas y perspectivas que se recogen en las “Cartas sobre Humanismo y Política”.

12.- Humanismo y renacimiento en España” de Domingo Induraín.

Aunque el título del libro haga referencia a España, en realidad se trata de una profunda investigación del Humanismo y del Renacimiento en Europa. La simple lectura del índice atestigua la anterior afirmación.

Para el autor el Humanismo es una categoría histórica, un concepto existente en un momento determinado, mientras que el Renacimiento es una categoría historiográfica lábil. J. Burckhardt, uno de los inventores del término renacimiento, lo opone y contrapone a la Edad Media. Todo lo que supone sensibilidad, tolerancia, claridad racional, belleza, generosidad, progreso, libertad, etc., es Renacimiento. Los contrarios se consideran medievales o escolásticos, que se valoran como equivalentes.

Se sorprende Ynduráin de que los entusiastas idealistas que describen el concepto de renacimiento, prescinden de lo que ocurre en España, o peor aún, sea presentado como el anti-renacimiento. Por ello, casi ninguno de los grandes teóricos del tema han tenido en cuenta las obras que se producen en España. Por otra parte, algunos defienden que el Renacimiento es un fenómeno única u exclusivamente italiano, por lo que no habría habido renacimiento en Francia, Inglaterra o España. Esta posición olvida que no todo lo que ocurre en Italia es homogéneo, y que Italia no es un ámbito aislado ajeno a las influencias exteriores.

En consecuencia con lo anterior, la visión que se tiene desde fuera de España es la de una cultura anti renacentista, bárbara, escolástica, fosca y terrible, alejada de las alegrías sensuales y sensoriales del mundo italiano. Sin embargo, la historia, los hechos, no suele ofrecer perfiles tan nítidos y definidos. En efecto, los humanistas o el Humanismo es una de las corrientes ideológicas que se dan en la Europa de ese periodo, por lo que debe atenderse también a otros movimientos, desde los arrastres de los Padres de la Iglesia hasta la religiosidad evangélica, o a las corrientes literarias en la lengua vulgar, o a la escolástica, por lo que es imprescindible contextualizar los fenómenos o movimientos culturales.

El autor procura relacionar las diferentes corrientes culturales entre sí y verlas también en relación con las propuestas ideológicas que, en cuanto tales, dependen, en mayor o menor medida de las luchas por el poder, de las opciones políticas y de la situación económica.

En todo caso, el autor considera que Humanismo y Renacimiento no son términos equivalentes, como conceptos extensivos o de implicación bilateral, más bien parecen realidades incompatibles por corresponder cada una de ellas a dos momentos diferentes, sucesivos, y aunque parezca que entre ellos hay una dependencia genética, son diferentes y, en cierto sentido, opuestos.

El libro se estructura en seis Capítulos y un Epílogo. En el Capítulo I analiza el humanismo de los Padres de la Iglesia y el humanismo moderno (entendiendo “moderno” en su significado histórico, anterior a contemporáneo). En el Capítulo II aborda los problemas ideológicos y sociales, y en él aparecen Salisbury, Dante, Villena, Cartagena. Entre tales problemas el del nuevo orden, la nobleza y la virtud, el honor y la fama, capitalismo y humanismo, la razón de Estado y humanismo y política.

El Capítulo III se refiere a “Humanismo y barbaries”, entendiendo por “bárbaros” a los medievales o tomistas, cuyo enfrentamiento va más allá de la polémica de la lengua. Aparecen referencias a Petrarca, a Lorenzo Valla, a Abelardo, a Averroes, a San Alberto Magno, a Santo Tomás, a Escoto, a Occam, a Eckhart y a Niculas de Cusa. Los temas son los esenciales del humanismo renacentista: la Biblia en lengua vulgar, la razón y la fe, la dignidad del hombre, la Universidades, la quiebra del orden medieval, el platonismo.

En el Capítulo IV se analizan los sistemas del Humanismo, la retórica y la dialéctica, el estoicismo y el platonismo, y la escisión del humanismo en mística y teología. Se recogen textos y referencias a L. Bruni, Platón, Cicerón, Séneca, Nicolás de Cusa, Pico de la Mirandola, H. Bárbaro, Plotino, Proclo y Ficino.

En el Capítulo V se investiga sobre la crisis del orden medieval y el nacimiento de la cultura moderna, la literatura doctrinal y el estatuto de las lenguas vulgares, a través de autores como Juan Escoto, Wiclif, Cartagena, Dante, Boccaccio, y, en general la literatura de los humanistas.

Finalmente en el Capítulo VI el Humanismo y el Renacimiento son analizados a través de la frontera del año 1500, de la literatura castellana del siglo XV, de Erasmo, y de las corrientes espirituales del humanismo. Además incorpora una perspectiva hispana con el estudio de Lucena, Cartagena y L. Bruni, poniendo de manifiesto el problema de uso de las leguas vulgares.

Publicado por la Editorial “Cátedra”. Madrid 1994.

Domingo Ynduráin, fue filólogo de profesión y especialista en Literatura y Lengua castellana de los siglos XV y XVI. Profesor en las universidades de Zúrich y Lausana en Suiza y de la de Lovaina en Bélgica. Durante los últimos años de su vida fue catedrático de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Madrid. En 1996 le fue otorgada la titularidad del sillón “a” minúscula de la Real Academia Española ocupando la vacante que había dejado Elena Quiroga.

Fue autor de estudios sobre la poesía de Espronceda y Quevedo, así como de otros sobre la obra de José María de Pereda, Pardo Bazán, Juan Valera, Clarín, Galdós y Ganivet alcanzando muchos de sus escritos relevancia internacional.. Entre sus obras más destacadas se encuentran: Análisis formal de la poesía de Espronceda (1971); Ideas recurrentes en Antonio Machado (1975); Época contemporánea 1939-1980 (1981);  Aproximación a San Juan de la Cruz, (1990).

13.- Humanística” de José Larraz.

El libro lleva por subtítulo “Para la sociedad atea, científica y distributiva” y parte de lo que Ortega y Gasset denominó con acierto la barbarie del especialismo”. La cultura y el hombre requieren con urgencia de un movimiento compensador que logre introducir el espíritu de generalidad, universalidad y sistema. Pero no se puede aspirar a una total unidad de las ciencias, porque la Física, por ejemplo, es totalmente diferente del saber comprensivo o interno de los humano, como por ejemplo, la Ética. Así las ciencias puramente naturales o explicativas, como la Química, son diferentes de las ciencias normativas o preceptivas, como la Política. Pero si no es posible la unidad total es lógico y hasta forzoso aspirar a una coordinación, a una unión de los saberes finalista y teleológicos, humanos.

Y así como se han dado recopilaciones de la Psicología, la Ética, la Religión, la Economía, la estructura social, la Política, la Historia, etc, nunca se ha dado un Corpus codificador de lo esencial de todas ellas. Resulta pues necesario un Corpus en el estricto sentido de la palabra, una codificación de todos los saberes humanos.

Este Corpus podría denominarse “Humanismo y Humanidades”, que acarrean acepciones históricas seculares y consolidadas. Humanismo, como culto al hombre. Humanidades, como letras humanas. Por ello el autor prefiere el término de “Humanística” que será el saber explicativo y normativo, sistemático, que tiene por objeto a la persona humana y social e individualmente considerada.

La Humanística se ordena internamente yendo de lo masivo a lo individual, de lo externo del hombre a lo interno, de lo que no requiere metafísica a lo que la requiere. El autor construye la Humanística partiendo de una excerpta naturalista, pasando al esquema de la historia, de este a la Historiología, de esta al bien común, del bien común a lo futuro, para entrar después en la interioridad de la vida personal y trascender debidamente al Dios vivo, y ocuparse, finalmente, de las obras de virtud y de la supervivencia tras la muerte.

La “Humanística” no daña a la ciencia ni esta a aquella sino que son complementarias. La una instruye, la otra educa. Ningún aspirante a título universitario debiera obtenerlo sin haber pasado un mes con una Humanística en las manos y elaborando un comentario que quedaría unido al expediente académico.

Además de los dos primeros capítulos dedicados a explicar lo que es “Humanística” y a la excerpta naturalista, el libro llega hasta el capítulo veintiuno en los que se abordan los temas de: el paleolítico, aurora inacabable; las comunidades de los primeros ganaderos y agricultores; la civilización estamental; el apogeo de la antigüedad; el interior del hombre; prosigue la civilización estamental; comienzo de una nueva civilización: A) la época de la burguesía liberal; comienzo de una nueva civilización: B) exaltación de las masas y expansión del Estado; principales teorías historiológicas; una historiología ajustada a los hechos; el bien común institucional; los modelos institucionales; el ethos ambiental de las instituciones; opiniones importantes sobre los futuro; futuribles probables, más que futurología; ¿qué soy yo, quien soy yo?; el Dios vivo; “es muerta la fe sin obras”; y de la supervivencia tras la muerte.

José Larraz nación en Zaragoza en 1904. Fue Abogado del Estado, Presidente de la Editorial Católica, Ministro de Hacienda en 1939, Abogado en ejercicio, Académico de Ciencias Morales y Políticas. Entro otras publicaciones de autor de “Le época del mercantilismo en Castilla”, “La meta de dos revoluciones”, “Por los Estados unidos de Europa”, y “Don Quijancho maestro”.

“Humanística. Para la sociedad atea, científica y distributiva” fue publicado por la Editora Nacional. Madrid. 1972,

14.- I. Humanismo. Los bienes invisibles” “II. Humanismo. Tareas del espíritu”, dos ensayos de Juan Luís Lorda, en los que se comprueba como el  humanismo, además de tener una proyección en la política (que nosotros buscamos), la tiene también en los problemas cotidianos de la vida ordinaria.

OTRAS REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

15.- El destino de hombre”, de Luís F. Ladaria, Editorial BAC. En los tres capítulos más importantes, aborda los temas de la creación en el marco de la fe, el desarrollo teológico-dogmático de la fe en la creación,  y el hombre como imagen de Dios y centro de la creación. Desde la perspectiva cristocéntrica aborda cuestiones como la del sentido de la historia, el concurso divino, la autonomía de las realidades temporales, el creacionismo y la evolución.

16.- La Editorial “Ediciones Encuentro” ha publicado el primer número de su edición especial en español de la revista “The Chesterton Review”, que edita el Instituto “G.K. Chesterton para la fe y la cultura”, y que tiene por finalidad divulgar en el mundo de habla hispana el pensamiento del gran humanista inglés, que sigue vigente no obstante los años transcurridos desde su muerte en 1936. Está generalmente admitido que fue un hombre de gran profundidad espiritual y hondura sicológica, capaz de abordar los problemas del hombre por encima de las circunstancias de cada momento. En este número se conmemora el centenario de los Relatos del Padre Brown, y el aniversario de La balada del caballo blanco.

17.- Tomás Moro“, de William Shakespeare (y otros). RIALP Ediciones, octubre 2012. Este drama histórico, escrito alrededor de 1600, chocó con la censura estatal. En su interior se re­presenta una comedia donde los aspectos históri­cos, criticas y filológicos son intrigante mente nove­lescos. La candente cuestión sobre la autoría de William Shakespeare la responde perspicazmente Joseph Pearce en el prólogo. No obstante, basta comenzar a leer la obra para que todos esos miste­rios pasen a un segundo plano, debido a la poten­cia literaria y el interés que despiertan la vida y la muerte de Tomás Moro, magistralmente recreadas en estas páginas.

William Shakespeare (1564-1616) se cuenta entre los autores identificados de este manuscrito. Su aportación es tan sustancial que la obra ha sido ya incluida en el canon shakesperiano. Los otros auto­res, grandes dramaturgos isabelinos, son: Anthony Munday, Henry Chettle, Thomas Oekker y Thomas Heywood.

18.- “Europa y sus bárbaros. I. El espíritu de la cultura europea”. RIALP Ediciones, octubre 2012. Es muy grave la crisis cultural que padece Europa. Pero, ¿se trata realmente de una guerra civil cultu­ral, o más bien de una crisis moral? El autor ofrece un hondo diagnóstico, y analiza los orígenes de Europa que, como dice Weiler, no es solo una reali­dad empírica, sino un ideal, un proyecto de comuni­dad política, de sociedad mejor. Europa aspira a ser una comunidad ética, que tiene sus raíces en Gre­cia, Roma y Jerusalén. Su sensibilidad moral está condicionada por la herencia cristiana y por las lu­chas contra ella. Reconocer la propia herencia no viola la libertad religiosa de los europeos, sino que la protege. Confundir neutralidad con laicismo pro­duce desconcierto, y abre la puerta a la barbarie.

Ignacio Sánchez Cámara (Madrid, 1954) es cate­drático de Filosofía del Derecho y autor de varios libros, entre ellos: La teoría de la minoría selecta en el pensamiento de Ortega y Gasset, Derecho y lenguaje, La filosofía de Witt­genstein y la teoría jurídica de Hart; De la rebelian a la degradacian de las masas, y La familia, La ins­titucían de la vida, Premio Luca de Tena 1998 y Premio Bravo de Prensa de la Conferencia Episco­pal Española 2008. Actualmente es Consejero de Educación de España en Roma.

19.- “El capital. Un alegato a favor de la humanidad” de Reinhard Marx. Editorial Planeta. Madrid 2011. Reinhard Marx es el cardenal de Mú­nich y Freising, la diócesis de la que en su día fue obispo Jo­seph Ratzinger. Antes de ser nombrado obispo, Marx era también profesor de Teología, en concreto, de moral social. Además, se especializó en los aspectos morales de la eco­nomía. Se entiende así que con su nombre, su posición y sus conocimientos concibiera la idea de publicar un libro con un título tan provocador. Y por eso es también com­prensible que los medios de comunicación, especialmente europeos, se hicieran tanto eco del libro cuando se publicó.

Marx ha aprovechado sus circunstancias para entablar un diálogo con Karl Marx con ocasión de la delicada situa­ción económica de nuestro tiempo. El libro se abre con una carta de Marx a Marx que no tiene desperdicio. Muestra có­mo algunas previsiones del primer Marx sobre lo que suce­dería en un mundo abandonando al capitalismo se han he­cho realidad en nuestro flamante mundo globalizado. ¿Será que al final Marx tenía razón? El cardenal responde a la vista de algunas consecuencias de la globalización.

Al autor se le nota la influencia de las grandes figuras de la reflexión alemana sobre el orden moral de la sociedad. Autores importantes para la doctrina social de la Iglesia co­mo el obispo Wilhelm von Ketteler -quien sacaba de sus ca­sillas al propio Karl Marx y a quien en última instancia se de­be la idea del famoso principio de subsidiaridad-, Oswald Nell-Breuning o el cardenal H6ffner han dejado una profun­da huella en Reinhard Marx.

El libro repasa en nueve capítulos las grandes cuestiones morales relacionadas con la economía globalizada: libertad, desarrollo, pobreza, justicia social, trabajo y paro, educa­ción, familia, beneficios empresariales, finanzas, responsa­bilidad social de las empresas, globalización, etc. Al hilo deejemplos concretos tomados de acontecimientos de los úl­timos años, señala los problemas morales, denuncia los ex­cesos del capitalismo de nuestro tiempo y otros desórdenes sociales, y aprovecha para iluminar esas cuestiones con las aportaciones más consolidadas de la doctrina social de la Iglesia.

A la vista del conjunto, en mi opinión Marx hace una críti­ca equilibrada, pero eso no quita que tome posiciones fuer­tes en temas que son objeto de discusión: siguiendo la tradi­ción alemana, aboga decididamente por la economía social de mercado, es decir, por la intervención del Estado en eco­nomía, respetando el principio de subsidiaridad; está en contra de la fijación de un salario mínimo; es escéptico res­pecto a la concesión de una renta básica no ligada al traba­jo; prefiere la subvención del trabajo a la del paro; considera que la justicia distributiva no puede ser el único mecanismo para lograr la justicia social; afirma que el Estado del bienes­tar es un mandato de la justicia social pero, al mismo tiem­po, éste necesita pasar por la ITV; está a favor de las altas retribuciones a los directivos, pero no tan altas que haya di­ferencias abismal es con otro empleado de la misma empre­sa; considera que el camino de la multilateralidad es la única alternativa para conseguir un comercio mundial justo; opina que la liberalización completa del mercado agrario europeo no es la mejor solución a los problemas que éste crea; de­fiende con fuerza la regulación de los mercados financieros, y un largo etcétera.

El hilo de la argumentación se sigue bien y Marx sabe in­tercalar las reflexiones con casos concretos, ejemplos to­mados de su experiencia pastoral y soluciones arbitradas por personas de la Iglesia ante situaciones sociales difíciles. El libro brinda una ocasión para pensar las grandes cuestio­nes éticas planteadas por la crisis económica y la globaliza­ción. Y en fin, no deja de ser una muestra, aunque por su­puesto parcial, del camino que sigue el pensamiento social católico alemán en el momento actual. Gregario Guitián. (1) Recensión tomada de ACEPRENSA, 15/6/2011, Nº 47/11.

20. “Nueva izquierda y cristianismo” de Francisco Contreras y Diego Poole. Editorial Encuentro. Madrid 2011. (1). La tesis central de este libro es que la iz­quierda ha sustituido un proyecto centra­do en la economía (socialismo), siguien­do los cánones marxistas, por un diseño político que busca una revolución moral-cultural.

Como los profesores Contreras y Poole ponen de mani­fiesto, las proclamas de esta nueva mentalidad, desde la lu­cha por la legalización del aborto o la eutanasia hasta la rede­finición del matrimonio, pasando por la legitimación de inter­venciones bioéticas, ha conseguido introducirse en el espacio público no sólo gracias a manipulaciones, sino también por cierta dejación política.

En este sentido, el cristianismo es el único contrapeso que la nueva ideología encuentra. De ahí que esta ideología pro­ponga desterrar todo lo religíoso de la esfera pública. En defi­nitiva, como sostienen estas páginas, el laicismo es la última batalla que le queda a la izquierda por ganar.

El libro analiza en detalle esta deriva relativista y la devalua­ción de la idea de tolerancia, convertida en mera indiferencia. Resulta especialmente interesante desterrar el viejo mito que vinculaba el relativismo con cierta libertad de elección; más bien, sostienen estos autores, el relativismo es una táctica que no pretende situar todos los modos de vida en la misma  igualdad de condiciones, sino comenzar su transvaloración.

Los autores insisten, de nuevo, en el cristianismo como contrapunto. Pero este no es una antítesis más o menos efi­caz contra el pensamiento dominante. Constituye sobre todo una visión coherente con la naturaleza humana. El hombre no está hecho para estar sumergido en un mar de preguntas, ni puede sobrevivir con dignidad en el escepticismo radical. Es­tá hecho, afirman los autores, para “buscar la verdad que lo hace bueno”. Desde este punto de vista, la oferta ideológica de la izquierda puede ser más o menos agradable, resultar más o menos provechosa, pero está condenada al fracaso.

Pudiera parecer que el panorama que dibuja Nueva iz­quierda y cristianismo es casi apocalíptico, sobre todo si se tiene en cuenta que la herida abierta por la izquierda afecta a los valores más importantes de la civilización occidental. Por esta misma razón, no es extraño que desde posturas ideoló­gicas dispares algunos pensadores hayan empezado a mos­trar su preocupación por la situación actual de la cultura y de la política. La pregunta más relevante es cómo salir de este atolladero en el que nos encontramos inmersos. La respues­ta de los autores es bien clara: sólo puede recuperarse la con­fianza en la razón, sólo puede hablarse, por tanto, de verdad y de bien si se parte de un absoluto. Esta es la única manera de recuperar la esperanza. Josemaría Carabante. (1). Recensión tomada de ACEPRENSA 7/3/2012, Nº19/12

21. PUBLICACIONES DE LA FUNDACIÓN TOMÁS MORO

A lo largo de su historia la Fundación Tomás Moro ha ido editando diversas publicaciones, en forma de Colecciones, en las que se reflejaban la actividad de sus ciclos de conferencias, seminarios, encuentros, etc. Tales fueron la Colección Nueva Utopía, la Colección La Calandria y el Anuario Estudios Humanistas. De esta manera quedaban reflejadas las aportaciones de quienes participaban en aquellas actividades. Además algunos ensayos de contenido concreto, o algunos libros de sus miembros

De especial importancia fue la elaboración del Diccionario Jurídico, cuya primera edición se presentó en 1991 y la tercera y última en 2004.

También se recogen en este apartado de publicaciones las personales de miembros de la Fundación que daban lugar a convocatorias específicas.

1986. Se publica el primer libro de la Colección Nueva Utopía, “A propósito de la Libertad”, que reúne las conferencias pronunciadas en dicho clico en 1985:

- D. Cruz Martínez Esteruelas: “Aspectos políticos de la libertad”

- D. Fernando Díez Moreno: “La libertad de enseñanza”      

- D. Santiago Foncillas: “La libertad de empresa”

- D. Marcelo González Martín: “El planteamiento teológico de la libertad”

- D. Álvaro de Lacalle Leloup: “Las libertades en la tensión internacional”

- D. Luis Suárez Fernández: “La libertad en la historia”

- D. Federico Trillo-Figueroa: “Libertad y persona humana”

1987. Se publica el primer libro de la Colección La Calandria, “Al encuentro del hombre”, dirigido por D. Vicente López-Ibor, y que es fruto de los estudios y coloquios que a lo largo de varios años realizaron los alumnos de la Fundación en torno al problema de la convivencia política

1988. Dentro de la Colección Nueva Utopía se publica el segundo libro sobre “El Populismo” que reúne las conferencias sobre dicho ciclo pronunciadas entre el 27 de febrero y el 22 de mayo de 1986:

- D. Cruz Martínez Esteruelas; “Del conservadurismo al populismo”

- D. Ramón Drake Drake: “Premisas fiscales de una política de clases medias”

- D. Fernando Elzaburu Márquez: “Sentido moderno de una reforma agraria”

- D. Alfredo de Lafita Pardo: “El hombre de empresa ante el fenómeno populista”

- D. Alejandro Muñoz Alonso: “Los problemas del hombre de clases medias”

- D. Javier Octavio de Toledo: “Cooperativsmo”                       

- D. Luis Suárez Fernández: “La política social de los conservadores españoles”

- D. Ángel Suquía Goicoechea: “La propiedad privada y la doctrina social de la Iglesia”

1989. Dentro de la Colección La Calandria se publica el segundo libro, “En defensa de las humanidades”, resultado de las reflexiones del equipo que participa en el Aula de Cultura de la Fundación, y que aborda los temas del reto de los sensible, la idea humanista de la cultura, el sentido humano del saber, el poder de las masas, el anhelo de trascendencia y la necesidad de la filosofía, desde la perspectiva de una contribución a la reflexión sobre la idea de cultura y cultivo de las humanidades, como forma de ahondar en la condición humana. Fue dirigido por D. José Luis Colomer.

1990. Dentro de la Colección Nueva Utopía se publica el tercero de los libros sobre “Las grandes tensiones internacionales y Europa” que reúne las conferencias pronunciadas en los ciclos “Las grandes tensiones internacionales” (curso 1986-1987) y “Europa” (curso 1987-1988)

- D. Cruz Martínez Esteruelas: “Las tensiones internacionales y la crisis del Estado”

- D. Miguel Alonso Baquer:”La capacidad defensiva de Europa”                            

- D. Fernando Díez Moreno: “El Derecho de las Comunidades Europeas”

- D. Álvaro de Lacalle Leloup: “España en la visión internacional: una visión estratégica”

- D. Enrique Larroque: “El Tercer Mundo”

- D. Alfonso López Trujillo: “El problema religioso en Hispanoamerica”

- D. Alejandro Llano: “La cultura europea: hacia una nueva sensibilidad”

- D. Armando Marchante Gil: “La OTAN y el Pacto de Varsovia”

- D. Vicente Mortes Alfonso: “Las empresas multinacionales ante las tensiones mundiales”

1991. DICCIONARIO JURÍDICO: Se publica el “Diccionario Jurídico Espasa”. Se trata de una obra ingente de coordinación llevada a cabo por la Fundación, que permitió a la Editorial ESPASA lanzar al mercado una obra única en su género y que tuvo una extraordinaria difusión, especialmente en Hispanoamérica.

Más de 2.500 voces, acompañadas de la correspondiente nota bibliográfica, abordaron las materias de Derecho Administrativo, Local, Canónico-Matrimonial, Civil, de las Comunidades Europeas, Constitucional, Fiscal, Hipotecario, Internacional, Laboral, Marítimo, Mercantil y de Finanzas, Militar, Penal, Procesal y Urbanístico.

Formaron parte de los equipos: Catedráticos y Profesores de Universidad, Magistrados y Jueces, Abogados del Estado, Notarios, Registradores de la Propiedad, Auditores, Secretarios de Administración Local, Letrados de las Cortes Generales, miembros del Cuerpo Jurídico Militar, Abogados en ejercicio de la profesión, Inspectores de Finanzas del Estado, hasta un total de 109 profesionales.

1992. Dentro de la Colección La Calandria, Se publica el tercero de sus libros bajo el título “Cien años después”, que la recopilación de las conferencias del Seminario “Problemas actuales” sobre “La encíclica Centessimus annus”, dirigido por D. Vicente López-Ibor y D. Fernando Díez Moreno, celebrado el año anterior en la Abadía del Valle de los Caídos:

- D. José María Sanchez: “La legitimación de la Iglesia en el campo social”

- Dª Verónica Ester y Dª Leticia Díez Estella: “Marco general de la doctrina social de la Iglesia en Juan Pablo II. Conexión con la “Laborem exercens” y la “Solicitudo rei sociales”.

- D. Javier Lopez-Cachero: “Las <cosas nuevas> en la “Rerum Novarum”

- D. Antonio Garrido Otalola: “Las <cosas nuevas> en la “Centésimus Annus”

- Dª Mercedes Eguilor y Dª Belen Barrientos: “La nueva concepción de la sociedad en la “Centésimus Annus”

- Dª Teresa Olivié y Dª Desamparados Calero Estella: “La nueva concepción de la economía en la “Centésimus Annus”

- D. Vicente Lopez-Ibor: “La nueva concepción del Estado en la “Centésimus Annus”

- D. Fernando Díez Moreno: “La concepción del hombre en la “Centésimus Annus”

1996. Dentro de la Colección Nueva Utopía se edita el libro “Hacia un nuevo orden mundial. Perfiles españoles y europeos”, que recogen las conferencias pronunciadas en el ciclo por Federico Mayor Zaragoza, Cruz Martínez Esteruelas, Vicente Palacio Atard, Juan Velarde Fuertes, José Antonio Garrido, José Mª Sánchez, Rosario Silva, Juan de la Cruz Ferrer, Fernando de Elzaburu, Fernando Díez Moreno, Juan López de Uralde, Antonio Navarro, Enrique Larroque y Vicente López-Ibor Mayor.

1998. El 14 de Diciembre de este año, se presenta en la Real Gran Peña de Madrid el núm. 1 del Anuario de la Fundación Tomás Moro, “Estudios Humanistas”, dirigido por Ignacio Velilla, como testimonio humanista de la variedad y juventud de casi todos los autores y de los temas tratados, con lo que la Fundación entiende cumplir los propósitos fundacionales. En dicho volumen, además de referirse a las Actividades realizadas por la Fundación durante el Curso 1997-1998, se presentan siguientes estudios, relatos y propuestas de lecturas:

- D. Amadeo Serra: “El poder de las imágenes”

- D. Carlos Díez de Angulo: “El Madrid de Felipe IV”

- D. Cruz Martínez Esteruelas: “Semblanza de Tomás Moro”

- D. Carlos de Ayala: “La Edad Media: reflexiones en torno a un tópico”.

- D. Juan Antonio Velilla: “Breve encuentro en Zaragoza”

1999. Publicación de “Aventuras y mixtificaciones en el Camino de Santiago”, de Iñigo López de Uralde Garmendia y Javier Romero Drapier.

2000. En abril de este año, se presenta el nº 2 del Anuario de la Fundación Tomás Moro, “Estudios Humanistas”. En dicho volumen, además de referirse a las Actividades realizadas por la Fundación en 1998, se presentan los siguientes estudios, ensayos y rutas:

- Dña. Miriam Valdés Guía “La religión griega

- D. José Mª Sánchez García “El “núcleo duro” de los derechos humanos en la Historia de las ideas: la perspectiva católica

- D. Cruz Martínez Esteruelas: “Las formas políticas en la Alta Edad Media española

- D. Claro J. Fernández-Carnicero  “Estado y nación”.

- D. Iñigo López de Uralde  “La ruta jacobea”.

2000. 14 de Diciembre. Presentación, a título póstumo, en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid de “La agonía del Estado ¿Un nuevo orden mundial?” de D. Cruz Martínez Esteruelas, editado por dicho Centro de Estudios. Intervinieron: Dª. Carmen Iglesias, D. Manuel Fraga Iribarne y D. Juan Vallet de Goytisolo.

2000. Diciembre. Publicación de “Política y religión en la crisis de la modernidad”Recopilación de las conferencias impartidas en el Seminario del mismo título ofrecido en el Castillo de Viñuelas el 8 de Abril de 2000.

2000. Diciembre Publicación, dentro de la Colección Calandria Minor, del nº 1 “Tomás Moro, Patrono de los hombres públicos”, acerca del Encuentro en Roma sobre el Jubileo de los Gobernantes, de los Parlamentarios y de los Políticos.

2001. 4 de Julio. Presentación de la 2ª edición actualizada del  “Diccionario Jurídico Espasa” en colaboración con la Universidad San Pablo CEU, y que tuvo lugar en la sede de dicha Universidad.

2001. 15 de Octubre. Presentación de la 3ª edición del “Manual de Derecho de la Unión Europea. Adaptado al Tratado de Niza” de D. Fernando Díez Moreno, Vicepresidente de la Fundación, Editorial CÍVITAS, con la colaboración de Dª Mónica López-Monis.

2002. Presentación del nº. 3 del Anuario de la Fundación Tomás Moro, “Estudios Humanistas” donde se presentan los siguientes estudios, ensayos y rutas:

- D. Claro J. Fernández-Carnicero: “El anuario, Memoria y esperanza”

- D. Amadeo Serra Desfilis“La arquitectura mozárabe

- D. Cruz Martínez Esteruelas (+) “Sobre Tocqueville

- D. Claro J. Fernández-Carnicero “Las claves históricas del siglo XX

- Dña. Victoria Vega “Pinceladas sobre un paisaje: el Bierzo

- D. Iñigo López de Uralde “Un año de aula de naturaleza de la Fundación Tomás Moro

2003. Edición de la obraVoces de España, antología de autores españoles”. Recopilación de textos sobre España, de muy diversos autores españoles desde la antigüedad hasta el siglo XX. (Véase en Obras Completas de Cruz Martínez Esteruelas)

2004. Presentación del núm. 4 del Anuario de la Fundación Tomás Moro, “Estudios Humanistas” donde se recopilan las conferencias y comunicaciones impartidas en el I Encuentro Sobre el Humanismo Cristiano, celebrado en Junio del 2002 en el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, y las Noticias y Actividades de la Fundación durante el curso 2001 y 2002:

- “El Humanismo Cristiano, hoy”. D. Claro J. Fernández-Carnicero, Presidente de la Fundación Tomás Moro

- “Utopía, realidad y sociedad civil”. Prof. D. Rafael Alvira, Catedrático de Filosofía de la Universidad de Navarra y Director del Instituto de Empresa y Humanismo

- “Tres amigos: Erasmo, Moro y Vives”. D. Antonio Fontán. Catedrático de Latín de la Universidad Complutense de Madrid.

- “Persona, paisaje y humanismo”, por D. Iñigo López de Uralde.

- Participación por escrito de D. Richard Noseda (Argentina).

- “Las cartas en Thomas More”, por Dª. Teresa Serrano.

- “La dignité de la femme dans l’ “Utopie” de Thomas More”, por D. Cosimo Quarta (Italia).

2004. 14 de febrero. Presentación de la 4ª edición del Manual de Derecho de la Unión Europea, adaptada a la Constitución Europea, de D. Fernando Díez Moreno, Patrono de la Fundación Tomás Moro. Dicho acto tiene lugar en la Comisión Europea de Madrid, con las intervenciones del propio autor, del Presidente de la Fundación Tomás Moro, de D. Marcelino Oreja Aguirre y D. Federico Trillo-Figueroa.

2004. Se presenta la 3ª edición del Diccionario Jurídico ESPASA, nueva edición totalmente actualizada y que supuso, como en las ediciones anteriores, un esfuerzo ingente de coordinación por la Fundación, con la colaboración de la Universidad San Pablo-CEU. Más de 180 especialistas en materias de Derecho Administrativo, Local, Canónico-Matrimonial, Eclesiástico del Estado, Civil, de las Comunidades Europeas, Constitucional, Fiscal, Hipotecario, Internacional, Internacional Privado, Laboral, Marítimo, Mercantil y de Finanzas, Penal, Militar, Procesal, Urbanístico y Filosofía del Derecho, abordan 2.600 voces firmadas por sus autores y con la bibliografía seleccionada cuando el término lo requiere. La edición incorpora un índice temático que permite localizar todas las voces en cada una de las materias.

 2004. 2 de diciembre. La Fundación junto con Iberia Cards, presentan en el Hotel Palace de Madrid el libro “Viaje a las montañas”, obra conmemorativa de un siglo de montañismo en España, junto con la proyección del vídeo sobre la primera escalada al Naranjo de Bulnes, filmado por el equipo de RTVE del programa Al filo de lo imposible. La presentación del mismo estuvo a cargo de D. Juan Golmayo Fernández, Director General de Iberia Cards y de D. Claro J. Fernández-Carnicero, Presidente de la Fundación Tomás Moro.

2005. Febrero. Edición del número 5 del Anuario de la Fundación Tomás Moro, “Estudios Humanistas”, que reúne las conferencias impartidas en las Jornadas Sobre Sociedad Española y Defensa celebrado en Madrid en Noviembre de 2003, con las siguientes ponencias:

  • “La Guerra de la Independencia 1808-14, el origen de los graves problemas nacionales”. D. José Pardo de Santayana y Gómez de Olea.
  • “El siglo XIX y la participación del Ejército en la vida nacional”. D. Miguel Alonso Baquer.
  • “Fuerzas Armadas en la transición española”. D. Ángel Liberal Lucini.
  • “Sociedad civil y Fuerzas Armadas en España”. D. Vicente Garrido Rebolledo.
  • “La modernización de las Fuerzas Armadas en nuestros días”. D. Enrique Silvela Díaz-Criado.
  • “España y sus Fuerzas Armadas en el siglo XXI”. D. Alfonso Pardo de Santayana y Coloma.

2005. 21 de diciembre. La Fundación Tomás Moro, junto con Iberia Cards, presentan la reedición del libro de D. Raúl Guerra Garrido “Viaje a una provincia interior” en el Ateneo de Madrid, con las intervenciones de D. Enrique Dupuy, Presidente de Iberia Cards, D. Claro J. Fernández-Carnicero, Presidente de la Fundación Tomás Moro, D. José Luis Abellán, Presidente del Ateneo de Madrid, D. Javier Puerto, Vicepresidente de la Sección de Farmacia del Ateneo de Madrid y D. Alejandro Sanz, Presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid.

2006. 11 de Diciembre. “OBRAS COMPLETAS DE CRUZ MARTÍNEZ ESTERUELAS”. Tiene lugar en el Salón de Actos de la Fundación Juan March, la presentación de las Obras Completas de Cruz Martínez Esteruelas. El Humanismo Cristiano, que recoge,  en cuatro volúmenes, todos los ensayos, escritos y libros del autor. Intervienen en la misma el Presidente de la Fundación Tomás Moro D. Claro Fernández-Carnicero, el Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro D. Fernando Díez Moreno, D. Vicente López-Ibor Mayor, Patrono de la Fundación Tomás Moro y D. Javier Gomá, Gerente de la Fundación Juan March. (Véase una amplia referencia en esta misma página)

22. “Aforismos. Humanos, cristianos y políticos”, de Juan Luis Lorda.

 El aforismo es un género socrático, propone un pensamiento breve e inacabado, que el lector debe completar. Aparece en los refranes populares y en la literatura culta, en la Biblia y en los escritos de los sabios griegos y romanos; hacen uso de este género el barroco Gracián, los clasicistas franceses o el reciente Nicolás Gómez Dávila. Su popularidad se ha visto renovada en la era de Internet.

En este libro se piensa sobre “la vida misma” y la vida intelectual, y se abordan juicios históricos y estéticos, interpretaciones políticas y panoramas cristianos que dejarán pensativo al lector y también le harán sonreír.

El autor es Profesor de la Universidad de Navarra y ha publicado, entre otros libros, “Humanismo I y II”.

Editorial Rialp, Colección Vértice, 136 págs. P.V.P 13 €

23. BIBLIOGRAFIA SOBRE EL HUMANISMO RENACENTISTA.

En el libro “Introduccion al humanismo renacentista”, editado por JILL KRAYE, en Cambridge University Press, 1998, se recogen una serie de trabajos sobre humanismo y renacimiento de autores de diversas nacionalidades, en los que se abordan los orígenes del humanismo; la erudición clásica; el libro humanístico en el cuatrocientos; la reforma humanistica de la lengua latina; la retórica y la dialéctica humanista; el humanismo y la Biblia; el humanismo y los orígenes del pensamiento político moderno; filósofos y filólogos; artísta y humanistas; ciencia moderna y tradición humanista; humanismo y literatura italiana; y el humanismo en España.

La importancia de este libro, radica además que contiene un bibliografía exhaustiva sobre el humanismo renacentista que reproducimos a continuación.

AA,VV

Actas del Simposio IV Centenario de la publicación de la “Minerva” del Brocense (1587-1597) (Cáceres, 1989).

ABELLÁN, J.L

El erasmismo español (Madrid, 1976),

ALBERTI, L. B.

Antología de textos, J. M. Rovira, ed. (Barcelona, 1988).

Sobre la pintura, J. Dols Rusiñol, trad, (Valencia, 1976).

On Painting and On Sculpture, ed. y trad, C. Grayson (Londres, 1972).

The Family in Renaissance Florence: A Translation of ‘I libri della famíglia’, trad. R. N. Watkins (Columbia SC, 1969).

ALCINA-RICO en Rico, F.

Histona y critica de la literatura española 2/1 (Barcelona, 1991), págs. 5-25.

ALEXANDER, J.J.. G. (ed.)

The Paínted Page: Italian Renaissance Book Ilumination (London, 1994).

ALLEN, M. J. B.

Marsilio Ficino and the Phaedran Charioteer (Berkeley, 1981).

Icastes: Marsilio Ficino’s Interpretation of Plato’s Sophist (Berkeley, 1989)

AMES-LEWIS, F.

The Library and Manuscripts OF Piero di Cosimo de’ Medici (Nueva York, 1984).

AQUILON, P. (ed.)

Le libre dans l´Europe de la Renaissance (Tour-Nantes 1988)

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24.   25 AÑOS EN 25 LIBROS

La Revista “Política Exterior” que dirige Darío Valcárcel, ha celebrado el 25 aniversario de su nacimiento con el nº 150, Vol. XXVI, de noviembre/diciembre de 2013. En su página 185 y ss. se contiene una crónica de libros de Fernando Delage titulado “Veinticinco años, veinticinco libros” para entender la dinámica de la  transformación de un periodo que marca el fin de una era. El humanismo se interesa por la persona, pero también por el mundo en que las personas viven y desarrollan su vida.

Damos la  referencia de estos 25 libros.

1). Paul Kennedy: “Auge y caída de las grandes potencias”. Ed. Debolsillo, 2003. En 1987, analizó las causas de la caída de los grandes imperios desde el año 1500 y anticipó el desplazamiento del poder internacional hacia Asia. Preconizó que los desequilibrios económicos y fiscales de los Estados Unidos irán debilitando los cimientos de su poder. La única amenaza grave para el país vendrá de su fracaso en adaptarse al nuevo orden mundial. La caída del muro de Berlín y la implosión de la URSS, el reventón de la economía burbuja de Japón y la victoria en la “guerra fría” hicieron olvidar por un tiempo las necesidades de cambios estructurales. Pero veinticinco años después el debate sobre en curso del declive americano vuelve sobre las mismas causas: escaso ahorro y excesivo consumo, riesgos de desindustrialización, déficit fiscal crónico, gigantes deuda nacional.

2). Jack Matlock: “Autopsy on an Empire”. Ed. Random House, 1998. El autor, embajador de EEUU en Moscú, recoge una detallada reconstrucción de la sucesión de acontecimientos y de la gestión de Gorbachov, que terminaron, el 25 de diciembre de 1991 con la desaparición de la URSS, que cogió a todos por sorpresa.

3). George Bush y Brent Scowcroft: “A world transformed”. Ed. Knopg, 1998. El Presidente de USA y su Consejero de Seguridad hacen el relato del proceso de desmantelamiento del orden bipolar y como se sentaron las bases de una nueva arquitectura de seguridad en Europa en paralelo a la reunificación de Alemania.

4). Francis Fukuyama: “The end of history and de last man”. Ed. The Free Press. 1992. Con el fin de la URSS terminaba el proceso abierto en 1917 con la Revolución Rusa y con ello el siglo XX. El vacío abierto con el fin de la guerra fría obligaba a preguntarse como sería el nuevo orden y cuales las fuentes de nuevos conflictos. Fukuyama ofreció una versión optimista pronosticando la globalización de la democracia liberal como forma de gobierno.

5). Samuel Hattington: “El choque de civilizaciones y la  reconfiguración del orden mundial”. Ed. Paidós, 2011. La versión pesimista de la postguerra fría la ofreció Hattington pronosticando el enfrentamiento entre civilizaciones como la principal causa de futuros conflictos.

6) y 7). Robert Cooper: “The breaking of nations: Order and caos in the twenty-first century”. Ed. Atlantic Books, 2003. Pierre Hassner: “La violence et la paix”. Ed. Seuil, 2000.  Ambos analizan los conflictos étnicos y religiosos desarrollados en los Balcanes y en África, que supusieron un regreso antes que el fin de la historia. El genocidio de Ruanda planteó graves conflictos morales y de responsabilidad internacional; y la violencia en Bosnia y Kosovo, ponían a prueba la capacidad de Europa para resolver un conflicto en su territorio. Los autores se plantean, a la vista de tales conflictos el tipo de orden internacional que cabía esperar en el siglo XXI.

8). Thomas Friedman: “The lexus and the olive tree”. Ed. Farrar, Straus and Giroux, 1999. El regreso de los nacionalismos radicales y excluyentes entraba en contradicción con el proceso de superación de fronteras que el fin de la guerra fría había acelerado, proceso que caminaba hacia la convergencia de los mercados y de las tecnologías de la comunicación. El autor analiza la globalización considerando que no es una tendencia sino un sistema internacional, que ha sustituido al sistema de la guerra fría y que, como él, tiene sus reglas que influyen en la política, en el medio ambiente, en la geopolítica y en la economía de todos los países.

9). John Grey: “Falso amanecer: los engaños del capitalismo global”. Ed. Paidós, 2001. Considerar que la globalización resolvería el problema del orden internacional era desconocer las lecciones de la historia, porque un hipotético mercado mundial libre no se regulará, como no se regularon los mercados nacionales. La economía mundial, a menos que se reforme, correrá el riesgo de fragmentarse por guerras comerciales, devaluaciones competitivas, colapsos económicos y convulsiones políticas, lo mismo que ocurrió en los años treinta.

10). Ahmed Rashid: “Taliban Islam, oil and the new great game in central Asia”. Ed. I.B. Taurus, 2000. Cuando el nuevo orden  mundial parecía girar en torno a la unipolaridad de USA y la globalización dominaba las relaciones internacionales, irrumpe brutalmente el islamismo radical. El autor, antes de los atentados del 11-S, había revelado lo que pasaba en Afganistán tras la retirada de los rusos. Los talibanes, enemigos de la globalización, habían ofrecido refugio a Bin Laden y a su grupo de terroristas.

11) y 12). Steve Coll: “Ghost Wars: The secret history of de CIA, Afganistan and Bin Laden”. Ed. Penguin, 2004. Lawrence Wright: “La torre elevada: al Qaeda y los orígenes del 11-S”. Ed. Debate, 2009. Los atentados del 11-S originaron un aluvión de libros que trataban de identificar las causas del fenómeno y de sus implicaciones para el siglo XXI, como los de estos autores.

13) y 14). James Mann: “Los Vulcanos: el Gabinete de guerra de Bush”. Ed. Al-Andalus y el Mediterráneo. 2007. George Pecker: “The Assasins´gate: America in Iraq”. Ed. Farrar, Straus and Giruox, 2005. Un periodista, James Mann,  describe la visión del mundo de los asesores del Presidente Bush y su pretensión de cambias el “statu quo” de Oriente Próximo por la fuerza de las armas, comenzando por Iraq, una guerra que como la de Vietnam son ejemplos de errores estratégicos. Otro periodista, George Pecker,  hace una brillante crónica de la invasión de Iraq.

15). Raghuram G. Rajan: “Grietas del sistema”. Ed. Deusto, 2011. La crisis financiera global no solo está reduciendo la primacía económica de los Estados Unidos, sino que, al mismo tiempo ha puesto en discusión el capitalismo occidental como modelo de referencia. Y si es importante entender las raíces de la crisis, como hace Rajan, también lo es analizar el cambio estructural que se está produciendo en la economía mundial, impulsado por la revolución tecnológica y de las comunicaciones y por el diferencial de crecimiento entre las democracias avanzadas y los países emergentes.

16). Michael Spence: “The great convergence: The future of economic growth in a multispeed vorld”. Ed. Farrar, Straus and Giruox, 2011. Hay razones para el optimismo, pues el mundo a mediados del siglo XXI será mucho más rico que el de hoy. Esta expansión de deberá al crecimiento de las clases medias en China, India, Brasil, Indonesia, Méjico, Turquía o Sudáfrica.

17). Tony judt: “Postguerra: una historia de Europa desde 1945”. Ed. Taurus, 2006. Ni el fin de la guerra fría ni el desplazamiento del poder internacional parecen beneficiar a Europa. El autor narra su brillante recuperación desde la segunda guerra mundial y la construcción de la Unión Europea como experiencia única en el mundo. Pero ha llegado a su límite, y necesita un salto cualitativo, porque no hay consenso en las opiniones públicas de los países ni un claro liderazgo en la Unión.

18). José Ignacio Torreblanca: “La fragmentación del poder europeo”. Ed. Política Exterior/Icaria, 2011. Describe la crisis de la Unión Europea en relación con las dificultades económicas, pero también con la pérdida de referencias históricas de las nuevas generaciones de europeos y con la falta de una definición estratégica sobre el papel de Europa en el siglo XXI.

19). Ezra Vogel: “Deng Xiaoping and the transformation of China”. Ed. Belknap Press, 2011. El desplazamiento del centro de gravedad economic y político desde el eje euroatlántico hacia Asia, tendrá necesarias consecuencias estratégicas. Y si Asia es más relevante lo es por el papel de China, derivado de la decisión de integrarse en él la economía mundial. El libro describe este proceso.

20). Martin Jacques: “When China rules the world: The end of the western world and the birth or a new global order”. Ed. Allen Lane, 2009. Es posible que China se convierta en la mayor economía3 del planeta antes de que termine la presente década. El autor vaticina que Pekín impondrás la nuevas regla del “statu quo”, pero que no piensa sustituir a Washington como principal potencia global,  aunque no esté dispuesta a aceptar una posición subordinada a USA en Asia. Ello transformará el orden regional de la posguerra y se producirá un Asia más integrada e interdependiente, en la que potencias como la propia China, India, Japón, Corea del Sur o Indonesia, irán concretando crecientemente su cooperación, lo que dejará de sentir su peso a escala global.

21). Dani Rodrik: “La paradoja de la globalización: la democracia y el futuro de la economía global”. Ed. Antoni Bosch, 2012. Ante un cambio de ciclo histórico que requiere una visión estratégica a largo plazo, nos encontramos con una crisis de liderazgo y unos desequilibrios estructurales de difícil solución por la inevitable tensión entre globalización, Estados nacionales y democracia.

22). Juan Carlos Pereira (coord.): “La política exterior de España. 1880-2003”. Ed. Ariel, 2003; 2ª edición 2010. A los problemas de la globalización tampoco escapa España después de haber conseguido su integración internacional después de décadas de aislamiento. Los expertos que participan en el libro ofrecen la perspectiva histórica y los elementos para adaptar la diplomacia española a las circunstancias actuales. Se trata de buscar influencia más que poder y aprovechar nuestras opciones como potencia media, creando una red estratégica de socios y proyectando nuestros activos como la lengua y la cultura. Por otra parte, la crisis ha puesto de manifiesto la dimensión exterior de nuestros problemas, pero sigue habiendo una escasa internacionalización de nuestras estructuras y una reducida curiosidad por los asuntos del exterior.

23). Gideon Rachman: “Zero-sum wordl: Politics, power and prosperity after the crash”. Ed. Atlantic Books, 2010. El peligro de la crisis financiera de comienzos del siglo XXI es que provoque una reacción contra la globalización y de paso a un nuevo choque entre intereses nacionales.

24). G. John Ikenberry: “Liberal Leviathan: The origins, crisis and transformation of the American world order”. Ed. Princeton University Press, 2011. Para el autor la cuestión consiste en cómo adaptar el orden multilateral a las fuerzas de la integración económica para facilitar la gobernabilidad global. Se plantea una serie de preguntas: como hacerlo?, que sustituirá al viejo orden?, que tipo de tensiones puede provocar?, es posible la cooperación entre las grandes potencias?, puede Estado Unidos mantener el orden que creó después de la segunda guerra mundial?

25). Edward H. Carr: “La crisis de los veinte años (1919-1939): una introducción a la historia de las relaciones internacionales”. Ed. Catarata, 2004. Este libro está escrito en 1939 y en él se señala que pese al choque de interpretaciones, el origen de la convulsión nacional en el periodo de entreguerras no era otro que la superación definitiva de las circunstancias que habían hecho posible el orden en el siglo XIX. Las reglas del juego han cambiado pero todavía las nuevas están pendientes de definición. También, como entonces, uno de los principales obstáculos para la formación del nuevo orden es la insuficiente comprensión de la naturaleza de la crisis.