Bibliografía

Obras Completas de Cruz Martinez Esteruelas

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    Presentación:

     La “obra completa” de Cruz Martínez Esteruelas es tan amplia y variada que, al contemplarla en su conjunto, la sorpresa inicial se ve inmediatamente sobrepasada por un sentimiento de abrumadora admiración.

Surge así una primera dificultad: la de recopilarla. Y luego, la  de sistematizarla. Dificultades que se ven atenuadas por la existencia de un hilo conductor que la recorre de principio a fin, a veces expreso, y otras, latente: el humanismo cristiano.

No se ha seguido un mero orden cronológico, tan común en este tipo de recopilaciones, sino una sistematización material, esto es, en razón de la materia abordada, aunque con una sola excepción: la distinción entre “ensayos” y “libros”. Algunos de ellos están inéditos, por lo que a pie de página de cada uno se indica esta circunstancia o, en otro caso, el lugar de la publicación.

A pesar de la amplitud de la obra compilada, no ha sido posible  incorporar todo lo que escribió o se publicó sobre Cruz Martínez Esteruelas. No se incluyen, por ejemplo, las intervenciones parlamentarias en muy diversas leyes o comparecencias que constan en el Diario de Sesiones del Congreso. Por si solas requerirían un Volumen especial. Tampoco las entrevistas que publicaron diversos medios de comunicación, donde quedaron recogidas sus opiniones sobre temas tanto políticas como de interés general. La infinidad de informes que emitió como Letrado de las Cortes, o los escritos jurídicos que elaboró en su condición de Abogado del Estado ante el Tribunal Supremo, o como Abogado de su bufete privado, están también al margen de nuestro empeño. Por último, queda la duda de que se hayan podido localizar todas las colaboraciones de prensa que llevaban su firma.

Estructura:

Las “Obras Completas” se estructuran materialmente en 4 Tomos, que suman 3.768 páginas. Formalmente, los 4 Tomos se dividen en 2 Volúmenes: en el Primero, se agrupan los ensayos, las conferencias y discursos; y en el Segundo, los libros.

Esto es una singularidad respecto a la sistemática habitual de las obras completas de cualquier autor. Y tiene su explicación. El pensamiento de Martínez Esteruelas sobre el “humanismo cristiano” está primariamente en sus ensayos aunque trascienda toda su obra. Podría afirmarse, no sin correr un cierto riesgo, que los libros son emanación de su pensamiento humanista, pero el edificio de ese pensamiento lo fue construyendo, ladrillo a ladrillo, en sus conferencias, colaboraciones, artículos y ensayos. Al verlos ahora reunidos, podemos comprobar que forman un cuerpo cierto de doctrina, y poder comprender anticipadamente esta doctrina es esencial para lograr asimilar, con una perspectiva más amplia, el fruto de su obra completa.

El Volumen Primero (Tomos I y II), “Los Ensayos, conferencias y discursos”, consta de cuatro Libros: Teoría del humanismo cristiano; Humanismo cristiano y política;  Semblanzas humanistas; y Escritos varios. Este último Libro consta de de seis Secciones: Escritos políticos y de economía; Documentos sobre la educación y la enseñanza; Ensayos históricos; Ensayos jurídicos; Otros escritos; y Artículos en prensa. En total se recogen setenta y cuatro ensayos, discurso y conferencias;  y cincuenta y seis artículos o borradores para la prensa.

El Volumen Segundo (Tomos III y IV), “Los libros”, clasifica los dieciseis libros que recoge en las siguientes categorías:

-Teoría del humanismo cristiano: “Cartas para el humanismo social”, “El reto del humanismo”.

-Humanismo y política: “La enemistad política”, “La agonía del Estado”, “Estudios de sociología política”, “Una nueva Constitución de los Estados Unidos. Administración y Economía”.

-Semblanzas humanistas: “Francisco de Borja, el nieto del escándalo”, “Cualquier tiempo pasado. Vida y melancolía de Jorge Manrique”, “Cisneros, de presidiario a Rey”, “Los caballeros del Templo de Salomón”.

-Varios: “Educación, Ciencia y Cultura. Dos años de gestión: logros y propósitos”, “La empresa privada en la Constitución Española”, “Estudios jurídicos sobre el Estatuto Vasco”, “La leyenda de las ardillas”, “Silos, la  fuente escondida”, “Voces de España”.

 

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“Síntesis del pensamiento de Cruz Martínez Esteruelas” por José María Sánchez

1. Hay dos planos en el pensamiento de Cruz Martínez Esteruelas: el permanente – porque era un hombre de reflexión – y el propiciado por las circunstancias políticas que vivió  y protagonizó – porque era un político. Huelga decir que hay relaciones – necesarias – entre uno y otro, pero esta nota inicial lleva a subrayar la completud de su personalidad, hombre de reflexión y de acción, cualidad preciosa y poco común entre los gobernantes (en los de su tiempo y aun menor en los actuales, en España y fuera de ella).
2. Su reflexión y su acción son esencialmente católicas y españolas; siéndolo así, son moderadas, no en el sentido de un moderantismo ideológico (liberalismo decimonónico/modernismo religioso) sino en el de ponderación, buen juicio, o, con concepto que él invocaba frecuentemente, sindéresis. Esto es, a mi entender, revelador de su alta condición moral y su gran inteligencia; y si su inteligencia, moralmente ordenada, fue tan esclarecida, se debió no solamente a la naturaleza sino a lo mucho que la cultivó (en su formación religiosa y con su vastísima cultura).
3. Su catolicismo: por su acercamiento a todas las cuestiones siempre dirigido por su amor al prójimo (aunque filosóficamente, esta es ya una actitud neoplatónica: el amor como medio de apertura del entendimiento); desde un punto de vista más institucional, por su amor a la Iglesia. Profesó adhesión a la doctrina social católica, tanto en las enseñanzas políticas como económicas; este corpus es, de nuevo, expresión de sindéresis y se revela hoy único íntegro, con valor intelectual que la experiencia histórica no ha desmentido (idea que Cruz acaso no formuló de este modo, pero que late en sus escritos; hoy lo afirma un pensador poco sospechoso de clericalismo como René Girard). Con arreglo a tales enseñanzas, no fue liberal ni en lo político – por el relativismo de esta ideología y la negación de los cuerpos intermedios – ni en lo económico – por los excesos del capitalismo. Pero tampoco fue enemigo del pluralismo resultante de la libertad ideológica, en particular, como continuación al régimen de Franco, en atención al tiempo en que se produjo. También puede decirse que fue demócrata, en sentido clásico, al valorar la participación en la vida pública y por considerar imposible la acción de gobierno sin el consentimiento de los gobernados. Como fue convencido defensor de la libre iniciativa en materia económica, manifestación de la libertad humana, medio de creación de riqueza e instrumento de promoción social. Sus ideas jurídicas fueron iusnaturalistas, de sentido aristotélico-tomista.

Su catolicismo no fue solo intelectual, sino sinceramente arraigado en la Fe.

 

4. Su condición de pensador y político español: por su pasión por España, su vinculación con el pensamiento tradicional español y su afán regeneracionista (reformista). No por ello se contrajo a lo nacional, pues tenía un gran y agudo conocimiento de la realidad internacional (política y económica). Fue intérprete equilibrado del problema regional, cuyo origen histórico y sentimiento conocía muy bien (había nacido en Cataluña y había estudiado en Bilbao) y al que consideró que había que dar una solución, pero distinta al régimen de autonomía de la Constitución de 1978 (cuya generalización, aunque bien intencionada, denunció como error, que hoy – después de treinta años de necio silencio – es considerado así muy amplia y crecientemente por razones económicas – cuando la cuestión es política); también advirtió la deletérea coincidencia para la Nación de los procesos federalizantes interno (autonomías) y externo (europeo).

Fue franquista, por la obra política (antimarxismo y unidad nacional), social (moralidad, igualdad, protección, labor en educación, meritocracia) y económica (prosperidad) del Régimen, pero convencido de que éste se extinguía con Franco y que debía evolucionar  hacia formas democráticas al uso occidental.

 

 

5. Tuvo un alto concepto del Estado y de lo público: como precipitado de la secular elaboración del concepto de justicia (la no arbitrariedad, la distribución), como contención de los excesos de la naturaleza humana, como rector de políticas económicas (planificación indicativa), no necesariamente empresario, porque apreciaba mucho la libre empresa.
6. De todo lo anterior acaso pudiera concluirse erróneamente que su pensamiento no tuvo originalidad: la tuvo por la exuberante personalidad que lo sostenía, por el esfuerzo práctico y constante de acomodación de sus fundamentos clásicos y cristianos al mundo moderno, por su inteligencia crítica de los hechos, incluidos los nuevos (por ejemplo, la edad tecnológica, la integración europea, la globalización) y por su capacidad prospectiva (imprescindible para el buen gobernante, seña de identidad del intelectual no puramente erudito).
7. Sus últimos años fueron de angustia ante la realidad nacional (desintegración moral y territorial).

 

José María Sánchez, Presidente de la Fundación Tomás Moro.

 

 

VOLUMEN PRIMERO. LOS ENSAYOS,    CONFERENCIAS Y DISCURSOS.

TOMO I

 

LIBRO PRIMERO: Teoría del humanismo cristiano:

En el Libro Primero se encuentra la mayor parte de la aportación teórica a la doctrina del humanismo cristiano. Esta aportación puede además considerarse única en el panorama del pensamiento español contemporáneo. No se conoce ningún pensador que de una manera tan reiterada, desde tan distintos puntos de vista y perspectivas, y con tanta riqueza de contenido haya profundizado en tan crucial cuestión.

Cruz Martínez Esteruelas construye su pensamiento siguiendo un método pedagógico que, en primer lugar, discurre por los distintos “humanismos” que la historia del pensamiento y de las ideas han proporcionado, destacando cuáles son sus elementos esenciales; en segundo lugar, analiza el humanismo de los autores que considera más significativos; en tercer lugar, defiende la existencia de un humanismo cristiano por participar de aquellos elementos esenciales del humanismo; y, finalmente, actualiza el pensamiento y la doctrina humanista, poniéndola en contacto y relación con los problemas de nuestro mundo contemporáneo. Puede afirmarse que actualizó y puso a la altura del final del siglo XX, el “humanismo integral” que en 1934 formulara Jacques Maritain. Tales ideas básicas le diferencian de otros humanismos, y le identifican con la doctrina social de la Iglesia Católica.

 

1.  “En torno al humanismo cristiano”

Este primer ensayo fue la conferencia de inauguración del curso 1978-1979 en el club Zayas, y se publicó en el nº 1 de la Colección “Ensayos”, de la Fundación Tomás Moro. El humanismo renacentista era concebido como erudición y cultura, sentido de la vida y programa educativo. El ensayo lleva a cabo un recorrido histórico analizando las posiciones de Giordano Bruno, Salutati, Erasmo, Juan Vives y Tomás Moro, a la búsqueda de los elementos que lo definen.

De este recorrido resulta, en primer lugar, la preocupación por el hombre, por su destino personal o colectivo enfrentado a los fenómenos del poder, las ideologías, el desarrollo de las ciencias naturales, la aparición de las masas, el crecimiento del Estado, la pervivencia del dolor o la pobreza o el deterioro del medio ambiente.

En segundo lugar, la defensa del hombre contra sus múltiples agresores.

En tercer lugar, la meta esencial de la libertad humana.

En cuarto lugar, la específica valoración del hombre, la asignación al mismo de un lugar preferente en el mundo.

Después, la prioridad de la persona respecto de todo lo demás, en continuidad con el pensamiento de la Escuela de Salamanca del siglo XVI, con aportaciones jurídicas tan sustantivas como las de Luis Suarez o Francisco de Vitoria (Véase su semblanza en el Libro Tercero)

Por último, el reconocimiento del hombre como un valor esencial en sí mismo.

Llegado a este punto se pregunta si es posible un humanismo cristiano. Parte de la base de que el cristianismo no puede quedar reducido a un humanismo. Pero de la misma manera que existe una literatura cristiana y el cristianismo no es una literatura; y existe un arte cristiano y el cristianismo no es un arte; puede existir un humanismo cristiano, sin tener que identificar ambos términos.

Y es posible un humanismo cristiano, porque se dan en él, bajo su propia perspectiva, los elementos esenciales del humanismo que antes reseñamos. Así, la solicitud por el hombre y la valoración de lo humano se encuentra en la base, en la raíz misma, del mensaje cristiano. Pero el humanismo cristiano va más allá, porque reconoce y defiende que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de un Dios que no está alejado ni desentendido, sino de un Dios presente y activo; porque el hombre es el destinatario del amor divino (“Deus est charitas”); y porque la vía elegida para la Redención fue la Encarnación, de modo que la naturaleza humana quedó incorporada a la salvación. Para nuestro autor la Carta Magna del humanismo cristiano en nuestro tiempo es la Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual “Gaudium et spes”, en cuyo punto 3 ya anticipa que es “el hombre, pero el hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, quien centrará todas las explicaciones que van a seguir…”

Por otra parte, la defensa del hombre y de su libertad es el objeto de toda una teoría política y de las relaciones humanas, que tiene su origen en los teólogos cristianos y se actualiza en la Constitución “Gaudium et spes”, en los capítulos dedicados a la vida económico-social y a la vida en la comunidad política. A ello se añade la lucha por la libertad interior, que de manera insuperable expuso Solzenitzyn en su discurso en la Universidad de Harvard.

Los planteamientos cristianos del humanismo conducen a recordar que el hombre no solo es sujeto de derechos sino también de deberes, y que el sentido de la vida es el de cooperar amorosamente con la obra creadora y redentora de Dios, en función de su naturaleza trascendente y de su destino último. El humanismo cristiano es por ello, portador de esperanza y no de superfluos optimismos.

Por lo que respecta a la prioridad por el hombre, su posición y valoración, el humanismo cristiano traza el siguiente esquema: la primacía de Dios inspira las relaciones Dios-persona, sobra la base de la paternidad divina, el amor mutuo y la creación a su imagen y semejanza; el personalismo, de manera que “el orden social …y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona, ya que el orden social debe subordinarse al orden personal, y no al contrario”. (Punto 26 de “Gaudium et spes”); el respeto a la naturaleza puesta por Dios a los pies del hombre, y  la autonomía de la realidad terrena, entendida en el sentido de que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar paulatinamente, pero no entendida en el sentido de la independencia de Dios o de su uso sin referencia al Creador. (Punto 36 de la Gaudium et Spes).

Y por lo que se refiere a la igualdad, el humanismo cristiano parte inexorablemente de la igualdad esencial de todos los seres humanos, como igualdad ante la ley, o la lucha contra las desigualdades, o por la justicia social; de la necesaria preservación de la asunción voluntaria de riesgos, del esfuerzo personal, y de la propia responsabilidad individual como estímulos humanos en la vida personal y colectiva; de la defensa de los derechos humanos; y de la erradicación de las discriminaciones.

 

 

2.    “Al encuentro del hombre”

El esquema general de humanismo cristiano se profundiza en este ensayo, publicado en el nº  1 de la Colección La Calandria de la Fundación Tomás Moro, en 1987, bajo la coordinación de Vicente López-Ibor, en él se hace hincapié en la aventura del hombre, en la esperanza de encontrar puntos de acuerdo sobre criterios plurales para organizar la convivencia, en el esfuerzo de la lucha contra las desigualdades, o ante la injusticia, en la necesidad de preservar la libertad de la persona frente al Estado, que cumple, sin embargo, fines insustituibles de prestación de servicios generales o de redistribución. La defensa de la naturaleza pasa por el mantenimiento de la paz, la solidaridad internacional y el enfrentamiento a los fenómenos de la droga o el terrorismo. Resalta la necesidad de la sabiduría: “La ciencia y la técnica forman hombres expertos pero no necesariamente por ello crecidos en el saber. El saber solo es auténtico cuando no pierde de vista lo universal y apunta al desarrollo integral del hombre”.

 

3. “La imagen del hombre en los humanismos”

Este ensayo constituyó la ponencia presentada en el IV Simposio Judeo-Cristiano celebrado en Madrid en 1984. Le existencia de distintos humanismos modernos, llevó al autor a estudiar cada uno de ellos, con espíritu clarificador y pedagógico, desde el humanismo ateo y su drama, a los análisis más relevantes que hacen pensadores como Maritain, Lubac, Maeztu o Solzenitzyn. El ensayo concluye, después de este recorrido, que debe postularse un “humanismo de humildad” basado en las limitaciones del hombre y en el sentido del dolor.

 

4.  “La solicitud por el hombre”

Ensayo actualizado en 1990, es el primero de los tres integrados en el libro “El reto del humanismo”, editado por la Fundación, Colección Ensayos en 1992 y recogido en el Tomo III de las Obras Completas, pagína 79 y ss. Es, sin duda alguna, el más definidor de la preocupación por el hombre. En él distingue ya entre “humanidades”, como cultivo de las letras clásicas y planteamiento pedagógico, tal como señalara Vicens Vives, y “humanismo”, como filosofía de vida. Reivindica un humanismo cristiano basado en sus elementos esenciales, y sustentado en la personalización cristiana, esto es, el valor y significado que cada hombre tiene por su condición de criatura y por su trascendencia.

 

 5.  “La familia en la sociedad contemporánea”

Después de analizar la crisis de la familia en nuestra época y detectar sus causas, propone una serie de puntos de reflexión desde la perspectiva humanista: la familia como comunidad fundada o fundable en el hecho amoroso; la familia como comunidad de vida; la inseparabilidad de las funciones de reproducción y de educación; la familia como primera escuela de cualidades sociales; la estabilidad familiar como necesaria para el cumplimiento de sus funciones; la familia como hazaña de la libertad; y la familia como proceso continuado de búsqueda de la propia identidad.

 

 6.  “Creación y trabajo humano”

Se trata de la ponencia presentada en el Ciclo “Valores bíblicos y hombre contemporáneo”, en el seminario Israelí-Español, en Jerusalén en 1982. Analiza la Encíclica “Laborme exercens” del Papa Juan Pablo II, resaltando la primacía del sentido subjetivo del trabajo y las consecuencias que de ello se derivan en el orden de valores, en la solidaridad, y en la dignidad humana. Explica el sentido de la vida, desde la perspectiva del trabajo, como participación en la obra redentora de Cristo.

 

7.  “Humanismo y educación”

En este ensayo se recoge el discurso pronunciado en la sesión de clausura de la II Conferencia de Ministros Iberoamericanos de Educación en el Hospital de Tavera de Toledo, el 8 de octubre de 1975. Merece la pena, no obstante su extensión la cita siguiente:

“… los grandes temas del hombre, de cada hombre, nos plantean una vez más la cuestión fundamental del humanismo para nuestra época. Siempre he creído que una característica del humanismo ha sido, además de la fundamentación que le es propia, su valor dialéctico frente a los problemas que ha tenido que enfrentarse. Así el humanismo helénico frente al servilismo oriental, el renacentista frente al olvido de lo humano y frente al determinismo de la predestinación. Y en el siglo XIX, frente al servilismo derivado de la concepción absoluta del poder político”…¿cuál puede ser  el sentido dialéctico específico de nuestro tiempo? A mi juicio estriba en cuatro puntos fundamentales: 1º), afirmar al hombre frente a los excesos de la técnica…2º), proteger al hombre del desorden…3º) devolver al hombre la esperanza… y 4º), librar al hombre de las consecuencias de un proceso de masificación, creando aquel clima de condiciones que permita que cada hombre tenga conciencia de su propia identidad”… “no me corresponde a mi entrar en los supuestos últimos de cada uno de vosotros. Tengo el deber moral de decir de donde yo quiero partir: del concepto cristiano de la vida y de la muerte. La creencia de que el hombre es partícipe de la Creación y de la Redención, y la creencia de que la vida sobre la tierra es la única oportunidad del hombre para participar libre y operativamente en el plan divino”.

 

8.  “Humanismo y Empresa”

Es la conferencia pronunciada en el seminario “Sociedad de hoy-Empresa de mañana”, en la I Reunión Internacional, publicada en la Revista del Seminario Permanente “Empresa y Humanismo” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, marzo de 1988. Sostiene que la Empresa puede también dirigirse con criterios humanistas entre los que destacan: salarios justos, trato personal solícito ajeno a las rigideces o a la indiferencia, posibilidades de promoción profesional, ausencia de discriminaciones arbitrarias, información y transparencia en todos sus componentes.

 

9.  “Juventud y sociedad hacia el tercer milenio” 

Constituye este ensayo la ponencia presentada en el Congreso de “Gente Nueva”, en Guadalajara, Méjico, en diciembre de 1990. En él trata de dar la respuesta humanista al inconformismo de la juventud. El humanismo pone ante los jóvenes, el reto de transformar la indignación en trabajo, estudio y acción; el reto de saber esperar; el reto de asumir con realismo la situación existente para transformarla; el reto de no dejar de soñar en las propias utopías; el reto de distinguir entre el bien y el mal, tanto en el plano social como en el moral. En definitiva, el reto de vivir.

 

10. “Por una concepción humanista de la vivienda”

Se trata del proyecto de declaración presentado por la Fundación Tomás Moro con destino al Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Manila, Filipinas, en 1984. Para el humanismo, la vivienda es el marco de la convivencia familiar y de las propias exigencias de la familia en la satisfacción de las necesidades primarias. En ella educamos a los hijos y realizamos múltiples actividades de convivencia, ocio o estudio. La política sobre la vivienda es un buen test para valorar el grado de humanismo de un programa electoral. No se trata solamente de los problemas del suelo, de abaratar la vivienda, de favorecer el acceso a la propiedad, o de construir muchos miles de viviendas sociales. De lo que se trata, es de reflejar en esas medidas las condiciones humanas y el significado propio de algo tan vinculado a las personas.

 

11.  “La incógnita del más allá”

Es el texto de la conferencia pronunciada en el Cogreso de “Gente Nueva”, Caracas, Venezuela en 1999. Para el humanismo, la esperanza en el más allá no es solo su seña de identidad, es también la respuesta coherente al hecho inevitable de la muerte y a la dramática y angustiosa alternativa de la nada después de ella. El ansia de vivir, la esperanza, el sentido gozoso de la vida, la conciencia de una libertad responsable y el compromiso con el bien común, son las virtudes del humanismo próximas al ideal del más allá.

 

 

 

12.  “En defensa de la humanidades”.

El último ensayo de este Libro Primero, publicado en la Colección La Calandria, de la Fundación, es un grito desgarrador. Está escrito por miembros de la Fundación, coordinados por José Luís Colomer, en esa técnica participativa tan característica de sus métodos de trabajo, bajo la inspiración de Martínez Esteruelas. En defensa de una cultura humanista, relacionada con la ciencia, concretando el sentido humano del saber (“la plenitud a la que está llamado el hombre exige que éste sea verdaderamente más. La cultura es cauce para la realización de esa aspiración a una mayor perfección…La cultura debe ser para el bien de la persona, para el hombre que se respete a sí mismo y a los demás”. Cultura que debe de estar a la defensiva del poder de las masas, que reconoce la necesidad del estudio de la filosofía, y que si no se impregna de un anhelo de trascendencia, desembocaría en un vacío angustioso.

 

LIBRO SEGUNDO: Humanismo cristiano y política.

 

El Libro Segundo del Volumen Primero, contiene los ensayos en los que se proyecta el humanismo cristiano a la política. No puede olvidarse que Cruz Martínez Esteruelas fue buena parte de su vida un político que alcanzó las más altas cimas de poder y que desarrolló una brillante actividad parlamentaria en las Cortes. Esta experiencia la aplicó al estudio, a la meditación y a profundizar en las relaciones entre el hombre, siempre el hombre, y el orden social y político
 

13.  “Discurso en la I Asamblea Nacional de Nuevas Generaciones de A.P.”

En pleno proceso de la transición política, cuando los partidos políticos se iban configurando, entre ellos el de Alianza Popular, y estaban necesitados de pensamiento y doctrina, proclamó en la I Asamblea de las Nuevas Generaciones, que la primera respuesta era España y a su lado la libertad profunda del hombre, es decir, el humanismo entendido como:

 “… el hombre es el principio y fundamento de la política, absolutamente en todo lo que está sobre la tierra. Y nosotros, por  la raíz cristiana de nuestro humanismo, por encima del hombre, no admitimos más que a Dios…lo que os propongo es… la tarea profunda de decirle al mundo que creemos en el hombre, que cada hombre tiene derecho a su realización personal y que el hombre es el principio y fundamento del orden terrenal de todas las cosas. La mística del humanismo hecha por españoles al servicio de España y al servicio del mundo entero”.

 

14.  “Fundamentos de la convivencia política”

Fue la conferencia inaugural del Curso 1986-1987 de la Fundación. En ella supo explicar a sus alumnos y oyentes, el significado profundo de las diversas ideologías, desde el constitucionalismo democrático, resultado de la fusión entre el liberalismo y la democracia, hasta las diversas formas de totalitarismo, ya sea el fascismo o el nacionalsocialismo, ya sean las llamadas democracias populares. Siempre prestando atención a los fines del Estado.

 

 

 

 15.  “Sociedad y política en el pensamiento de Juan Pablo II”

Es este uno de los más importantes ensayos de este Libro Segundo, publicado en el libro  “Juan Pablo II y la  fe de los españoles”.  Ed. CETE, 1982, aportación a la obra colectiva “Mensaje espiritual de Juan Pablo II a España”, con motivo del primer viaje del Papa a nuestro país en 1982. En él se contiene una exposición sistemática y un profundo análisis de la doctrina del Pontífice sobre el hecho colectivo en conformidad con la Doctrina Social de la Iglesia, pero con la singularidad y personalidad del propio Papa, que se centra en cuatro cuestiones: el hombre, sus derechos, la pobreza de las naciones y la paz. Estando ya publicadas las Encíclicas “Redemptor hominis” y “Laborem Exercens”, aprovecha el nuestro autor para ponerlas en conexión con el documento conciliar “Gaudium et Spes”, y extraer de ellos los conceptos para el análisis de la comunidad política y de la confrontación ideológica en el ámbito internacional. La “nueva civilización del amor” es la conclusión de este luminoso análisis, que mantiene su plena actualidad a pesar de los años transcurridos.

 

 

 

16.  Las tensiones internacionales y la crisis del Estado”

Fue la conferencia pronunciada en los ciclos monográficos Las grandes tensiones internacionales (1986-1987) y Europa (1987-1988), que se recogió en la obra colectiva “Las grandes tensiones internacionales y Europa”, Colección “Nueva utopía” de la Fundación, 1990. En ella destaca los procesos de unificación política por razones de política de defensa y la incidencia en la soberanía nacional por la existencia de las grandes superpotencias, las hegemonías tradicionales y los nuevos hegemonismos, que conducen a la crisis de la soberanía del Estado.

 

17.  “¿Hacia un nuevo orden mundial?”

Cuando en 1989, la caída del muro de Berlín supone el fin inesperado e imprevisto de la guerra fría, comienza a hablarse de “un nuevo orden mundial”, cuya trascendencia no podía ser ajena a las preocupaciones humanistas de Cruz Martínez Esteruelas. Así, en el seminario celebrado en Mota del Marqués, en 1991, presenta una primera aproximación al tema, que sería completada en 1996, en un ciclo de conferencias específico, publicadas bajo el título de “Hacia un nuevo orden mundial. Perfiles españoles y europeos”, editadas por la Fundación. Se interroga el autor sobre la naturaleza y caracteres del nuevo orden, o desorden, mundial, recordando que desde Spengler oímos hablar de dos visiones contrapuestas de la historia: la ptoloméica y la copernicana, que permiten explicar la evolución histórica de las ideas de orden europeo y de orden mundial. En el nuevo orden mundial están implícitas cuestiones de soberanía, el problema de la pobreza y su erradicación y el surgimiento de la geo-economía o globalización. La economía globalizada viene así a sustituir la ausencia de un enemigo común en las relaciones comerciales. Pero el problema del nuevo orden mundial sigue siendo esencialmente humano y solo puede afrontarse desde la perspectiva humanista.

 

18.  “El Hombre y el Estado”

En este ensayo, se recoge la conferencia en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa en 1981, en cuya elaboración participaron también los miembros de la Fundación, y en la que se desarrollan los elementos esenciales de la relación entre el hombre y la comunidad política en la que se inserta, y que se produce en una doble dirección, pues tan importante es la actitud de aquel respecto del Estado, como la de este en relación con la persona humana, relaciones recíprocas que se sustentan en la posición de ambos elementos respecto de las libertades creadoras.

 

 

 

19.  “Aspectos políticos de la libertad”

Ensayo publicado en la obra colectiva A propósito de la libertad, Colección “Nueva Utopía” de la Fundación, 1986. La libertad es considerada como esencial para la relación humanista entre la persona y el Estado. Entre otros aspectos se analizan los de la diferencia entre poder y fuerza, la incidencia moderna de la técnica, la permanente aspiración a la igualdad y las diferentes interpretaciones de la libertad, como consecuencia de la división ideológica, cuestión que había analizado en un ensayo anterior. El aspecto de la aspiración a la igualdad se profundiza en otro ensayo, “La igualdad como factor de paz”, que no ha sido compilado.

     

 

 

20.  “Del conservadurismo al populismo”

Un ciclo de conferencias sobre “El Populismo” dio lugar a una nueva publicación en 1988 en la Colección “Nueva utopía”, en la que se incluyó este ensayo, que  parte del análisis de las ideologías distinguiendo claramente entre “conservadurismo”, como expresión clásica, y “populismo”, tan esgrimido en nuestros días, despejando los ámbitos y el significado de uno y de otro. Como signo del “populismo” analiza el significado político y sociológico de “pueblo”, entendido como conjunto de miembros de una comunidad nacional, o como la parte de la población menos favorecida. Después de referirse a la incidencia del reformismo en el populismo y del problema de las clases medias, desarrolla la historia del “conservadurismo” y cómo este pasa al “populismo” a través de la posición que se tome en los problemas de nuestro tiempo: la gestión privada de servicios sociales y privatización de las empresas nacionalizadas, y la reacción a los excesos del estatismo que conducen a un nuevo liberalismo populista.

 

 

 

21.  “Las formas políticas de la Alta Edad Media”

Es la ponencia presentada en el Seminario organizado por la Fundación en el Monasterio de Valvanera en 1996 sobre “Apuntes sobre el alto Medievo español”, en la que se pone a prueba la capacidad de nuestro autor para abordar los temas más variados, y en donde analiza la idea de Imperio en Justiniano, en Carlomagno, en el llamado Imperio Romano-Germánico, y la idea imperial en España, contrapuesta a los reinos singulares y a los feudalismos. Fue recogida en el nº 2 de la Revista “Estudios Humanistas”, de abril de 2000

 

 LIBRO TERCERO: Semblanzas humanistas.

 

El Libro Tercero del Volumen Primero, contiene ensayos sobre semblanzas humanistas. Uno de los géneros que con más acierto cultivó Cruz Martínez Esteruelas, fue el estudio de personajes históricos, casi todos humanistas, o analizados desde esta perspectiva, bien a través de ensayos, bien a través de libros que siguieron la técnica de la “autobiografía”.

 

 

 

23.  “Semblanza de Tomás Moro”

Este ensayo fue publicado en la Revista Estudios Humanísticos, num.1, octubre 1998, de la Fundación, y se compone de dos partes. En la primera, se describe el marco histórico en que se desarrolla la vida de Tomás Moro y sus condiciones como humanista: su investidura cultural, su utopía, su competencia profesional, el sentido de la  familia y de la amistad, el sentido de la lealtad y el martirio. En la segunda, se estudia la idea de la utopía a lo largo de la historia del pensamiento (Platón, Dante, Comte, el socialismo utópico, Marx). Termina con la visión cristiana de la utopía y con tres referencias para espíritus utópicos: la nueva cristiandad, el magisterio de la Iglesia, y la civilización del amor.

 

24.  “Semblanza de Raimundo Lulio”

Se presentó este ensayo en el Aula de Cultura de la Fundación, celebrada en el Monasterio de Guadalupe en noviembre de 1988. En él se destaca la intensidad de su vida al servicio de la propagación del cristianismo, la extensión de su obra (243 libros comprobados), su posición histórica anticipando el Renacimiento, su empeño en aproximar la cultura cristiana y la árabe, su contribución a la plasmación literaria del catalán, su talento enciclopédico, su carácter místico y poético y su sentido utópico de la vida.

 

25.  “Jorge Manrique en su circunstancia”

Es el texto de la conferencia pronunciada en la Residencia de San Juan de la Cruz, en noviembre de 1989, y que sirvió de precedente al libro “Cualquier tiempo pasado. Vida y melancolía de Jorge Manrique”,  que se recoge en el Tomo III del Volúmen Segudo. En ella destaca el contexto en que se mueve el poeta y capitán al final de la Edad Media, que contempla, además, el fin de una familia. Reflexiona sobre el tiempo, la vida y la muerte.  

 

26.  “La doctrina de Vitoria como respuesta permanente”

En este ensayo, después de exponer las circunstancias históricas en que vivió el Padre Vitoria, y de su idea del Estado (entonces “República”, “Sociedad civil”, “Príncipe”), profundiza en las causas justas de la guerra (autoridad legítima, causa justa, recta intención) y desarrolla la segunda de las condiciones, la causa justa (ser muy grave, moralmente cierta, último remedio, con esperanza de victoria, y proporcionada). También se aborda el pensamiento del dominico sobre la cuestión de las Indias y los problemas jurídicos y morales que planteaba.

 

 

 

27.  “Sobre Tocqueville”

Es el texto de la conferencia pronunciada en el Seminario de Humanidades organizado por la Fundación en Úbeda en abril de 1992, y se publicó en el núm. 3 de la Revista de la Fundación Estudios Humanistas, enero de 2002. En ella se abordan los problemas centrales del pensamiento de Tocqueville tales como la democracia y la igualdad, la relación entre igualdad y libertad, la exaltación de la igualdad, el totalitarismo democrático y el Estado del bienestar.

 

28.  “Semblanza del Jesuita Julián Pereda en su centenario”

Es la conferencia pronunciada en Medina de Pomar, en marzo de 1990, en los actos celebrados para conmemorar el centenario de su nacimiento. Fue profesor de Martínez Esteruelas en la Universidad de Deusto. En aquella desarrolla su perfil de profesor de Derecho Penal durante casi toda su vida, y el de sacerdote jesuita, terminando con una cita de Jorge Manrique: “que aunque la vida perdió, dejónos harto consuelo, su memoria”.

 

29.  “El perfil humano de Santo Tomás Moro y sus obras desde la Torre”

Es la presentación del libro “Un hombre solo: Cartas desde la Torre”, (Ed. Rialp, Madrid, 1990) que tuvo lugar en la Sociedad General de Autores de España, en octubre de 1988, y que fue publicado en la Revista “Nova et Vetera”, año XVI, núm. 31, enero –junio 1991, Monasterio de las Benedictina, Zamora. Resalta el auténtico carácter de humanista de Tomás Moro, lejos de otras cualidades, testimoniado por las cartas escritas desde la prisión, acosado una  y otra vez en la misma prisión y sabedor de su próxima muerte. En las cartas dialoga con los suyos, y singularmente con su hija Margarita, expresando serenamente, con vigorosa moral, creencias, afectos, preocupaciones y recuerdos. En este ensayo se describe también al Moro leal, al Moro padre, y al Moro amigo.

 

30.  “Loyola y Borja”

Se trata del texto de una conferencia pronunciada en el Ateneo de Gijón. Contiene los primeros apuntes de lo que sería después su libro Francisco de Borja, el nieto del escándalo (recogido en el Tomo III). Después de señalar las coincidentes circunstancias que vivieron uno y otro, se detiene a considerar el cómo se encontraron el caballero vascongado que quería cambiar el mundo con el valenciano que tenía motivos para estar de vuelta de todo. Borja (después del P. Laínez) sucedió a Loyola como Prepósito General de la Compañía de Jesús, enfrentándose a problemas de organización de la Compañía, a la cuestión de la oración personal, a la ratio studiorum,  al creciente número de los Colegios de  la Orden, y su presencia en las Indias, en La Florida y en Asia.

 

31.  “Memorias (inconclusas) de Cruz Martínez Esteruelas”

A petición de algunos miembros de la Fundación, Martínez Esteruelas fue dictando en los últimos años de su vida los recuerdos sobre su familia (su padre, su madre, su mujer, la tía Teresa); de personajes que había conocido; de los amigos más íntimos; de las principales etapas de su vida en Hospitalet, Barcelona o Deusto; de su vocación por la enseñanza; de su personal homenaje a los maestros que había tenido; de los lugares que más le influyeron; de la importancia que tuvieron para él las Fundaciones “Juan March” y  “Tomás Moro”; de los servicios prestados a la Administración Pública; algunos viajes al exterior; y alguna de sus actividades políticas, especialmente su pensamiento sobre la etapa de la transición política.

    No puede decirse que tales sesiones de dictado obedecieran a un guion sistemático, sino que, más bien, iban surgiendo de manera espontánea y anotándose. No sabemos si en su momento pensaba sistematizarlos y convertirlos en unas “memorias” al estilo tradicional, por lo que la publicación que se recoge en estas Obras Completas es, prácticamente, la que el dejó dictada, con la ordenación mínima para darle coherencia sistemática, que no excluye  repeticiones inevitables.

El estar inconclusas significa que podía haber seguido “recordando”, y que, por supuesto, no contienen toda la rica experiencia que fue su vida. Pero quienes hayan conocido bien a Martínez Esteruelas, le encontrarán con toda su carga de humanidad, imaginación e inteligencia, no solo en estas “memorias”, sino además en la vida que él creó para los personajes de sus libros. Muchos de sus personajes de ficción, muchos lugares y paisajes, muchas situaciones y experiencias que Cruz describe en sus ensayos y libros de semblanzas, son personas, lugares, paisajes, situaciones y experiencias vividas por el mismo. Por ello, las “memorias conclusas” se encuentran en el conjunto de su obra.

 

TOMO II

LIBRO CUARTO: Escritos varios.

 

El Libro Cuarto, del Volumen Primero, recoge escritos y ensayos varios que, por una parte, ponen de manifiesto la cultura universal que Cruz Martínez Esteruelas poseía, y su capacidad de abordar con profundidad y originalidad los temas más dispares; y por otra, hace resurgir, de nuevo, la dificultad frente a la que nos encontramos para su sistematización. Esta divido en 6 Secciones:


SECCIÓN PRIMERA: Escritos políticos y de economía

 

31. “Discurso de toma de posesión como Ministro de Planificación”

En su toma de posesión como Ministro de Planificación del Desarrollo el 13 de junio de 1973, declaró que el afán de justicia, de crecimiento, de modernidad, de la dimensión europea de España, y de captación de las necesidades nacionales de conjunto, y de las importantísimas necesidades territoriales del país, así como una voluntad de anticipación de las soluciones justas y razonables, presidirían la tarea que se le había encomendado.

 

32.  “Discurso en el I Congreso Nacional de A.P.”

En 1977 se celebró el I Congreso Nacional de Alianza Popular, en el que tuvo que exponer el programa económico en su calidad de Presidente de la “Unión del Pueblo Español”. Defendió la economía social de mercado y la libertad de empresa, como libertad profunda, porque entre las libertades profundas del hombre está la libertad de crear: “…nosotros no venimos a defender aquí ningún tipo de capitalismo como modelo ideal de vida social, sino que venimos a defender una sociedad libre, una economía libre, atemperada por el humanismo cristiano”. Y al preguntarse el para qué de un programa económico, responde: “para dar plenitud a los hombres y mujeres de esta nación; para dar solidez a la vida familiar de esta nación; para hacer rica a esta nación y dotarla de un caudal de servicios de profundo contenido social; y para cumplir la noble misión de ayudar a los pueblos que no tienen, desde la riqueza crecientemente conquistada por nosotros. Esa es nuestra concepción humanista social y en definitiva cristiana de la economía”.

 

33. “Conferencia pronunciada el 14 de febrero de 1974, organizada por A.P.”

En ella explicó el programa electoral de Alianza Popular desde la perspectiva del humanismo social, concebido no como una ideología, no como una concepción del mundo y de la vida, sino como un esquema de ideales, que parte del hombre y que entiende que la única dimensión decisiva que hay sobre el planeta es el ser humano, porque es lo único trascendente.

 

34. “Conferencia pronunciada en el Club “Siglo XXI”: <Perspectivas para la convivencia española>”

La pronunció el 17 de abril de 1978, y en ella reflexionó sobre el conflicto que vivía la sociedad española, sobre la función de los partidos políticos, sobre el reto de Europa y sobre la necesidad cotidiana de Gobierno junto a la construcción de una nueva arquitectura política. La unidad de la derecha le parecía inexcusable. Y recordó que en el afán e inquietud de cada ser humano hay un impulso espiritual que es lo más profundo y específico de su naturaleza, y es la causa más importante de la esperanza.

 

35. “Conferencia pronunciada en el Club “Siglo XXI”: <Ante la nueva situación política>”

La impartió el 16 de diciembre de 1976. Se acababa de aprobar la Ley para la Reforma Política por referéndum, y los partidos políticos se preparaban para las primeras elecciones democráticas. Frente al espíritu táctico de la política, propugnó la concordia. Frente a la crisis, propugnó un sistema electoral que genere mayorías suficientes para gobernar. Frente al vacío como alternativa, propugnó la seguridad de cada paso. Frente a la enemistad política, propugnó la cercanía de las soluciones alternativas. Frente al miedo al desgaste del ejercicio del poder, propugnó por el valor civil de gobernar. Frente a la supuesta inferioridad de España en el plano internacional, propugnó la audacia de nuevas estrategias. Frente a la disgregación propugnó la concordia.

 

36.  “Por una economía al servicio del hombre”

Es el texto del discurso pronunciado en Oviedo, el día 5 de  febrero de 1977, presentando el programa electoral de Alianza Popular. Hizo especial referencia al sector agrario, al sistema de libre empresa, a las nacionalizaciones, a la planificación y sus límites y a la importancia de las pequeñas y medianas empresas. Sostuvo que el humanismo social requiere de una comunidad desarrollada y próspera, pues sin ello no hay identidad nacional, ni política social posible, ni verdadera vocación de futuro.

 

37.”El principio de libertad de iniciativa económica privada en el anteproyecto de Constitución”

Cuando aparecieron los primeros borradores de la Constitución, el Instituto de Estudios Políticos organizó una serie seminarios y grupos de análisis para comentar aquellos documentos. En uno de ellos, en 1976, intervino nuestro autor aportando unos comentarios al “Principio de libre iniciativa económica privada en el anteproyecto de Constitución”, comentando el artículo 32.1 (hoy artículo 38 del texto constitucional). Las intervenciones fueron consideradas por el Instituto como materiales de apoyo a los trabajos parlamentarios. Examina el concepto de libre iniciativa privada y sus limitaciones, como son las que se derivan de los intereses generales, de la actividad empresarial del sector público y de la planificación.

 

 38.  “Economía de España 1939-1975”

Dentro de esta Sección se recoge también una colaboración sobre la “Economía de España 1939-1975”, publicada en “España. Nuestro siglo. Texto, imágenes y sonidos. Gobierno de Franco 1939-1975”. Plaza y Janés Editores. En ella hace un recorrido por la historia económica de España analizando la herencia, la reconstrucción, los años 50, los planes de estabilización, las etapas de expansión y desarrollo, y su experiencia como Ministro de Planificación del Desarrollo.

 

39. “La reforma de las estructuras agrarias y el desarrollo económico y social”.

Se trata del discurso pronunciado como Ministro de Planificación del Desarrollo en 1973, en la Inauguración del Seminario Iberoamericano sobre la Reforma de las Estructuras Agrarias y el Desarrollo Económico. Además de referirse a los temas específicos del seminario, lanzó un mensaje a la común conciencia Iberoamericana, a lo que nos une en el campo del espíritu, a lo que se ha puesto de relieve a lo largo de los tiempos por poetas, historiadores y literatos descubriendo vínculos de lengua y de religión, y también para mostrar una manera peculiar de entender la vida apoyada en el humanismo, que entiende al hombre como el centro de todas las cosas y no al hombre como un ser abstracto, destacando así la importancia del destino trascendente de cada hombre.

 

40. “El dirigente de empresa, factor de desarrollo nacional”

El 23 de octubre de 1973, y en uno de sus primeros actos públicos como Ministro de Planificación del Desarrollo, impartió una conferencia en la Asociación para el Progreso de la Dirección en la que analizó la cuestión de las relaciones entre la empresa privada y la planificación económica, y lanzando a los empresarios un mensaje de una mayor conciencia de solidaridad con la que planificar en plenitud un factor de desarrollo integral, no solo económico y personal.

 

41. “Sobre el Estado de las Autonomías”

Entre los escritos políticos se encuentra una primera aproximación al Estado de las Autonomías, comentando la novedosa regulación de la Constitución de 1978 que acababa de aprobarse. En el análisis se comentan hasta doce problemas que surgirán de la nueva regulación constitucional, anticipándose a los que estamos viviendo en nuestros días, que llaman la atención sobre la incidencia que, en las competencias autonómicas, hubo de tener necesariamente nuestra adhesión a la Comunidad Económica Europea.

 

42. “El federalismo”

En el curso 19789-1990, la Fundación Tomás Moro organizó el correspondiente ciclo de conferencias sobre el tema “El constitucionalismo hacia el año 2000”. La conferencia de clausura, pronunciada por Cruz, versó sobre el tema de “El federalismo”, en la que después de analizar desde la perspectiva constitucional comparada el sistema federal, reflexiona sobre la realidad española, tanto histórica como actual, advirtiendo de los peligros de los nacionalismos, y como el problema esencial para los españoles no estriba en los nombres jurídicos o en las formas, sino en la voluntad de vivir unidos y cooperar solidariamente.

 

43. “Sobre Alemania y Europa”

En el Aula de Cultura de la Fundación Tomás Moro, celebrada en Mota del Marqués, en mayo de 1990, pronunció una conferencia sobre “Alemania y Europa”, en la que hace un recorrido por la historia alemana (frente a Roma, la idea carolingia del Imperio, Carlomagno, el Sacro Imperio, la idea de Carlos V), destacando las dificultades de su unidad, las posteriores guerras mundiales, para llegar al “milagro alemán”, destacando  el papel de motor que desempeña en la construcción europea.

 

44.  “La insularidad como problema contemporáneo”

Es un ensayo dedicado a Canarias, en el que analiza la dualidad mar-continente, la diversa situación de los países y su vocación histórica en función del mar, las ventajas e inconvenientes de la insularidad como consecuencia de la renta de situación y su coste, la noción de Occidente y su estrategia insular, y termina con un epílogo necesario: la cuestión de la unidad de España.

 

45.  “La unidad de España. Raíces y fundamentos”

En 1999, pronunció una conferencia en la Fundación “Francisco Franco” que puede considerarse corolario de los tres ensayos anteriores. Después de repasar los hechos más trascendentales de la historia común, concluye que “el gran problema está en sentirse o no sentirse español, o sentirse otra cosa antes que español”.

 

46. “Discursos en la tramitación de la Ley para la Reforma Política”

La aportación política más importante que hizo Cruz Martínez Esteruelas fueron sus intervenciones parlamentarias en la tramitación del proyecto de “Ley para la reforma política” los días 17 y 18 de noviembre de 1976, recogidos en el Diario de Sesiones del Pleno, X Legislatura, núm. 29, págs. 86 a 94 y 170 a 173. La historia no le hizo justicia, pero si es de justicia afirmar que la transición política española, que empezó con la tramitación de aquel proyecto, pudo llevarse a cabo, entre otras aportaciones, por la labor que Martínez Esteruelas desarrolló, no solo con su insuperable dialéctica parlamentaria, sino en su actuación de convencimiento al grupo de Procuradores recelosos, que terminaron votando afirmativamente. En este punto no caben resúmenes. La lectura de sus intervenciones es ineludible para comprender cuanto acaba de decirse, bastando ahora recoger algunas citas significativas. Por ejemplo esta: “…cuantas voces represento creen necesaria la reforma; postulan la reforma; estiman que este es tiempo de reforma; conocen la necesidad de la generalización del sufragio y del pluralismo; consideran que es precisa la integración y la articulación de nuevas fuerzas en el sistema político, y están, en sustancia, con la reforma aquí propuesta”

Una de las cuestiones más debatidas fue la del sistema mayoritario o proporcional, que debería aplicarse en la constitución del nuevo parlamento. Así defendió la conveniencia de un sistema mayoritario:

“…Pues bien, nosotros aspiramos a un futuro de estabilidad política para la Nación en el que sea posible una acción eficaz y realista de gobierno; en el que si se produce el relevo en el Poder conforme a la lógica natural de un sistema democrático, el tránsito se produzca sin traumas para la vida nacional por profundos que sean los cambios que lleve consigo; y en el que, en suma, el ciudadano español a la hora de ejercer su derecho de voto, pueda hacerlo con la reflexión y disposición de ánimo del que elige entre opciones políticas importantes y ampliamente extendidas en la nación, y no en la desorientación e inseguridad de quien se ve convocado a las urnas por una multitud de grupos políticos o <ismos> de toda condición, que solo pueden darle una visión fragmentada y menguada de la vida pública. Señores Procuradores, este futuro que acabo de exponer, solo será posible si esta nación cuenta con fuerzas políticas sólidas, coherentes y que respondan a las corrientes profundas de opinión que laten en el cuerpo social español. Es obvio, por tanto, que fuerzas de esta naturaleza han de ser, por su propia esencia, poco numerosas, y afirmo con absoluta convicción que tales fuerzas solo podrían formarse y existir en el marco de un sistema mayoritario. Equivocarnos en este punto equivaldría a conducir a España a situaciones de inestabilidad y de crisis social que el pueblo español, que mira expectante e ilusionadamente al futuro, no merece”

La argumentación dialéctica que se vertía a favor de uno y otro sistema, giraba principalmente en torno a la bipolarización o no de la vida pública.

“…Y aquí es donde radica el gran defecto, el error de concepción del sistema proporcional, porque al hacer énfasis en lo que divide al electorado y no en lo que le une, al tomar como núcleo de representación la existencia de todos los grupos, de todas las modas o diferencias ideológicas presentes en la sociedad, por accidentales o contingentes que sean , y hasta de todas las rencillas y escisiones  que se producen en los partidos existentes, promueve la fragmentación de la vida política, la dispersión de los esfuerzos y, por consiguiente, la inestabilidad crónica del sistema político. Y todo esto se produce porque la representación proporcional conduce de modo inevitable al multipartidismo. Es su consecuencia natural”.

…                                                                                               

“… la imposibilidad en que se encuentran los excesivos partidos de gobernar por si solos les obliga imperativamente a coaligarse entre sí, a entrar en el juego artificioso de los pactos y los compromisos más o menos sinceros, más o menos contingentes, con el fin de obtener esa mayoría que no pudieron conseguir del electorado. Y todo ello –no lo olvidemos, porque es aquí donde se gesta un auténtico fraude democrático- conseguido después de las elecciones, obedeciendo las consignas de los dirigentes de los partidos y siguiendo el juego de los intereses y las maniobras personales; es decir, obteniendo por la oblicua vía del pacto entre los partidos lo que no pudieron o no supieron conseguir de la voluntad expresa del pueblo”

 

A la altura de los tiempos que vivimos, y después de las experiencia vividas en España, tanto en elecciones generales como autonómicas, estas palabras no pueden ser más anticipatorias o proféticas.

En su segunda intervención, en uso del derecho de réplica, dijo: “En busca de la concordia y al amparo del ofrecimiento de la Ponencia, nos hemos permitido exponer cuanto antecede, con el fin de que España encuentre la estabilidad política que siempre es precisa, pero, sobre todo en etapas históricas como esta”.

La profunda decepción que le produjo la pérdida de las elecciones de 1997 le inspiró estos versos, escritos en agosto de 1997, con clara influencia de San Juan de la Cruz:

 

Creo, Señor, que me enviaste el silencio

Para que recogiera la cosecha                  

De la copiosa y bienhechora siembra

Que, en tantos años, tu pensamiento

Esparciera cada día, lloviendo

Misericordia, luz en las tinieblas,

Mensajes, susurros y sugerencias

Que arrinconaba el vano ajetreo.

Pero si tu designio, Señor, fuera

Que el silencio, tenaz, me embargara

Hasta el día en que, acabado, muriera,

Si tu voluntad, mi Dios, consistiera

En que ni una palabra pronunciara,

¡Haz que tu voluntad obedeciera!”.

 

47.  “Consideraciones sobre la Ciencia y la Defensa Nacional”

Este ensayo, que cierra la Sección Primera, sobre escritos políticos y de economía, es el texto de la conferencia pronunciada en el Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional el 15 de marzo de 1973, en la que aborda la influencia recíproca de la ciencia y la defensa y resalta la necesidad de una propedéutica para la integración de elementos humanos no militares en la defensa; y la necesidad de una política científica para la defensa basada en las necesidades militares en función de sus misiones y en los medios posibles en un país como España.

SECCIÓN SEGUNDA: Documentos sobre la educación y la enseñanza.

 

 

 

48. “Discurso ante la Junta Nacional de Universidades. 1974”

En la sesión de 30 de septiembre de 1974, pronunció un discurso, publicado en la revista “Política Universitaria 74/75”, en el que expuso los supuestos en que se basaba la política universitaria y el necesario protagonismo de las Universidades, señalando como prioridades: el fomento de la vida corporativa, el perfeccionamiento de las estructuras internas, la coherencia con la expansión universitaria, la potenciación de la investigación, la participación estudiantil y un alto nivel de calidad de la enseñanza.

 

 

 

49. “Intervención en sesión informativa ante la Comisión de Educación de las Cortes Españolas”

El 10 de febrero de 1975 efectuó una comparecencia, en sesión informativa, ante la Comisión de Educación de las Cortes Españolas, que fue publicada por el Servicio de Publicaciones del Ministerio, sobre la aplicación de la Ley General de Educación, y sobre los propósitos de su equipo en relación con los problemas de le enseñanza, la cultura y la ciencia. Como orientaciones básicas destacó la lucha por la calidad de la enseñanza, la necesaria descentralización y la apertura de nuevos cauces de participación. Hizo balance de la aplicación de la Ley General de Educación en materia de escolarización, formación profesional y bachillerato, expansión universitaria, perfeccionamiento de la estructura administrativa y financiera, potenciación del patrimonio artístico y cultural y promoción estudiantil. Y a continuación expuso los objetivos en los diversos ámbitos de la enseñanza y la educación, de la política cultural y de la política científica.

 

 50. “Discurso ante la Junta Nacional de Universidades. 1975”

Un segundo discurso ante la Junta Nacional de Universidades lo pronunció el 29 de septiembre de 1975, publicado en la revista “Política Universitaria 75/76”, en la que hizo balance del curso anterior, y señaló los objetivos de curso que comenzaba, proponiéndose una consecución realista de los ideales.

 

51.  “Líneas directrices de la Política Universitaria”

Este documento contiene las directrices de la política universitaria en los dos años que Martínez Esteruelas fue Ministro de Educación y Ciencia. Se refieren al “status” de las Universidades, al profesorado, a los estudiantes, a la organización de la Universidad, a los planes de estudio y ordenación de las enseñanzas, a la ordenación económico-administrativa, al orden público académico, y a la investigación. Se necesitaba una respuesta adecuada al sentido y función de la Universidad, sobre todo desde el punto de vista de la persona humana, de la comunidad y del desarrollo científico, evitando que la Universidad se cierre sobre sí misma, y buscando el que esté en continuo contacto con la sociedad.

    

52.  “Discurso a la I Asamblea de Coordinadores Provinciales y Directores de Centros de Formación Profesional”

En la clausura de la I Asamblea de Coordinadores Provinciales y Directores de Centros de Formación Profesional, el 27 de marzo de 1974, resaltó las líneas directrices de la política educativa en este ámbito: vertebración social, calidad en la organización de la Formación Profesional y en el ejercicio de esta enseñanza y adaptación al cambio, siendo conscientes de actuar  sobre la juventud de España haciéndolo una oferta que sea veraz, sugestiva y realista. A ello añadió cuatro negaciones: la FP no es un área residual, la FP y la clase social tienen que ser contextos crecientemente distintos y dispares, el no al acantonamiento de la cultura en el mundo universitario, y el no a cualquier visión puramente productivista de la FP.

   

53. “Presentación ante la Comisión de Educación y Ciencia de las Cortes Españolas del Proyecto de Ley sobre pruebas de acceso a la Universidad”

El 16 de mayo de 1974 se presentó ante las Cortes Españolas el proyecto de Ley sobre Pruebas de Acceso a la Universidad (selectividad), que originó una gran polémica en la sociedad española, pero que 38 años después seguía en vigor. El proyecto buscaba elevar la calidad de la enseñanza a todos los niveles y no buscaba implantar un “numerus clausus”; evitaba toda clase de privilegios; daba un número razonable de oportunidades; las pruebas eran homogéneas a nivel nacional y buscaban constatar la madurez; las pruebas eran conjuntas e intentaban evitar el azar; la superación de las pruebas significaban el acceso sin necesidad de ninguna otra.

 

54. “Presentación ante el Pleno de las Cortes Españolas del Proyecto de Ley de pruebas de aptitud para el acceso a las Facultades, Escuelas Técnicas Superiores,  Colegios Universitarios y Escuelas Universitarias”

Una vez dictaminado por la Comisión de Educación, el proyecto de Ley de “selectividad” fue defendido ante el Pleno de las Cortes Españolas. En él  se contiene una valoración general de la enseñanza en España a todos los niveles educativos.

 

55. “Discurso ante la XVIIIª Conferencia General de la UNESCO”

En la XVIIIª Conferencia General de la UNESCO pronunció un discurso en el que defendió la plena incorporación de las aportaciones de nuestra área lingüística y cultural al acervo editorial de la UNESCO;  y el papel de la familia en la  formación del hombre, y no solamente en sus relaciones con la escuela, y como grupo social insustituible para la adecuada formación psíquica del hombre, para su equilibrio y su desarrollo.

 

56 “Discurso de apertura del Curso 1975 de la Universidad Nacional de Educación a Distancia”.

En la apertura del Curso de 1975 de la Universidad a Distancia, destacó cómo era el exponente más alto y más significativo de lo que puede ser una tecnología rectamente entendida puesta al servicio del hombre para difundir la cultura, la ciencia y la educación. Señaló como fines principales la impartición de las carreras que le estaban atribuidas y la formación permanente de todos los universitarios, y llamó a la colaboración de todos los universitarios españoles para la elaboración de los textos correspondientes, lo que supondría una forma de integración, a través de la UNED, de todo el profesorado de España.

 

57.  “Reflexiones entorno a la Institución Libre de Enseñanza”

Atento siempre a las experiencias de otros, estudia lo que fue la Institución Libre de Enseñanza, sus orígenes, la aportación de Sanz del Río, de Giner de los Ríos, y la interpretación crítica que desde ella se dio a la Historia de España, que no excluía un cierto amor a esa España y respeto por los místicos españoles. Otros aspectos de la Institución, como la idea del hombre nuevo, la de las minorías, o la importancia de haber conseguido institucionalizar tales ideas son destacadas en el estudio. Especialmente esta última, la institucionalización, la califica como reto o aguijón para el catolicismo español, al que, sin perjuicio de inspiraciones más profundas y positivas, se respondió con movimientos como los del padre Manjón en el ámbito educativo, o los del Cardenal Herrera Oria, o los del padre Poveda y el Instituto teresiano, o, finalmente la obra llevada a cabo por San Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

58.  “Ponencia sobre “Universidad y Sociedad”

En la ponencia “Universidad y Sociedad”, presentada en colaboración con Enrique Fernández Guerra y Alfredo Lafita, al “2º Encuentro Internacional de Universidades Privadas”, celebrado en 1993, aborda las expectativas que la Universidad espera de la sociedad, y las que la sociedad espera de la Universidad, en cuestiones tales como la formación de profesionales, el alumnado, los recursos financieros, la calidad de la enseñanza o las profesiones complementarias.

 

59.  “La fuerza social de la Educación”

Se trata del texto de una conferencia impartida en las Jornadas de la Confederación de Padres de Alumnos de Castilla y León, el 4 de febrero de 1990, en la que destacó que ante la crisis mundial del Estado del bienestar se hace necesaria la acción social que contrarreste la idea mítica de que sea el Estado quien resuelva todos los problemas. Reflexiona sobre la insuficiencia del Estado, y sobre el valor de los principios de identidad y convivencia. Y termina afirmando la  fuerza creadora de la libertad.

SECCIÓN TERCERA: Ensayos históricos.

 

60. “Acerca de la Corona de Aragón”.

Es la conferencia pronunciada en el Monasterio de Cardeña, en el encuentro organizado por la Fundación Tomás Moro en mayo de 1989. Después de analizar los orígenes de la Corona de Aragón, donde se ponen de manifiesto de nuevo sus profundos conocimientos históricos, destaca cómo contribuyó a la unidad de España integrándose con la de Castilla, rescatando ambas Navarra y conquistando el reino de Granada. Analiza las sucesivas etapas: la casa de Barcelona y la casa de Trastámara; señala el carácter federativo y representativo como propio de sus instituciones políticas (las Cortes, la Diputación o Generalitat, el Consell de Cent en Barcelona, etc.); y concluye contraponiendo el modelo político que representa la Corona de Aragón con el modelo centralista impuesto por la casa de Borbón, o el modelo de Estado de las Autonomías que establece la Constitución de 1978.

 

 61. “Felipe I (el Hermoso)”.

Es un borrador inconcluso de lo que podría haber sido un libro sobre “Felipe I, el Hermoso”, distinto de las “autobiografías”, que se recogen en el Volumen Segundo. En los capítulos que dejó escritos se analizan la política matrimonial de Maximiliano de Austria y de los Reyes Católicos, la historia del Ducado de Borgoña, el perfil psicológico de aquel a quien llama “Felipe I de España” y las causas de su muerte, para terminar con unas consideraciones más que interesantes sobre el arte y la cultura españolas relacionándolas con el otoño de la Edad Media.

 

62. “Las Comunidades de Castilla”.

Constituye el texto de una conferencia pronunciada en El Escorial en abril de 1998, en el seminario sobre Felipe II, y contiene un bosquejo de la situación social y política de Castilla en el siglo XVI y de las causas que determinaron la rebelión de los comuneros.

 

SECCIÓN CUARTA: Ensayos jurídicos.

 63. “La propensión negocial del Código Civil español”

La “Revista de Derecho Inmobiliario”, núm. 633, de 1996, publicó este artículo en el sostiene que frente a la idea de que el Derecho, incluso el Derecho Civil, es un aparato represor, el Derecho quiere la vida y, también, la vida de los negocios jurídicos, como frutos que son de la actividad humana. Analiza así la creación del negocio jurídico y la incidencia que en ello tiene el espiritualismo del Código Civil, la autonomía de la voluntad, las reglas generales de capacidad, objeto y causa y las nulidades con las posibilidades de convalidación, de conversión o de nulidad parcial. En el despliegue vital del negocio jurídico, son instrumentos la interpretación, la prueba y la apariencia. La vida del negocio jurídico puede aportar, en alguna medida, un esfuerzo en defensa de una actitud pro vita, que a todos afecta como juristas o como personas.

 

64. “La finalidad en la delimitación del derecho subjetivo”

Se trata de un artículo publicado en la “Revista de Derecho Inmobiliario” en el que analiza los límites del derecho subjetivo en fenómenos como los límites “naturales” (su función económica o social), la doctrina del abuso del derecho, o el principio de la buena fe. Considera que la finalidad del derecho subjetivo es la finalidad del poder correspondiente, ya que el derecho subjetivo es un poder para un fin o un conjunto de fines determinados. Aplica después estas consideraciones al Derecho de familia por ser el que tiene unas fuertes connotaciones de interés público, como  por ejemplo, el ejercicio de la patria potestad a beneficio de los hijos, o el interés de adoptando en la resolución judicial, o el ejercicio de la tutela en beneficio del tutelado.

 

65. “Aparentes paradojas en la transformación del orden jurídico”

Este ensayo, que estaba inédito, aborda las transformaciones que sufren determinadas relaciones, instituciones o normas que pasan de la irrelevancia a la prohibición, o de la admisión como derechos subjetivos a su conversión en deberes jurídicos. Y pone algunos ejemplos. Así, los partidos políticos que han padecido todo tipo de vicisitudes en cuanto a su admisión pasan a estar actualmente constitucionalizados. O el poder del pater familias, que pasa de ser omnímodo a estar acotado y limitado. O la facultad de testar que evolucionó desde la prohibición, al reconocimiento y a la introducción de las legítimas o sucesión forzosa. O la propiedad privada, postergada con las formas tribales, exaltada por el Derecho romano y por el orden liberal, y sometida a condicionamientos intrínsecos en los modernos ordenamientos constitucionales. En parecidos términos discurre analizando el abuso del derecho, la dialéctica entre apariencia y legitimación, el triunfo del espiritualismo sobre el formalismo, y el triunfo de la objetivación sobre el subjetivismo. Finaliza con el análisis del aborto, la eugenesia y la eutanasia.

 

SECCIÓN QUINTA: Otros escritos.

 

 66.  “Pregón de la Semana Santa en Madrid”

En 1969 pronunció el pregón de Semana Santa en Madrid, en el que discurre sobre el tema de la Encarnación como pórtico del drama de Jesús, la perspectiva de Jesús amigo, Jesús hijo y Jesús Maestro. Dentro de la segunda desarrolla la exaltación del amor paterno-filial, los milagros de Jesús (hija de Jairo, hija de la cananea, hijo de la viuda de Naím), y las relaciones de Jesús con su Madre. Con ello pretendía evidenciar la humanidad de Cristo para que nos sirva de imagen viva para la imitación humana, para aleccionar nuestros sentimientos y quehaceres.

 

67. “Viaje a Estados Unidos”

Del 19 de agosto al 20 de septiembre de 1970, realizó un viaje a Estados Unidos invitado por el Departamento de Estado. Este ensayo es el diario pormenorizado del viaje en el que describe no solo los lugares visitados sino que, prácticamente, transcribe cada una de las entrevistas que mantuvo con muy diversas personalidades de la vida pública y social americana.

         

68. “Viaje a Canadá”

Del 5 al 19 de septiembre de 1972, realizó un viaje a Canadá, para participar en la reunión de la Organización Internacional de Organismos Familiares, de la que era Vicepresidente, que tuvo lugar en Ottawa del 4 al 12 de septiembre, y por invitación del Gobierno de Canadá, visitando las ciudades de Ottawa, Toronto, la Universidad de Ontario, Quebec y Montreal. Igualmente describe sus experiencias de los lugares visitados y transcribe las entrevistas que tuvo con muy diversas personalidades políticas y de la vida universitaria.

 

69. “Viaje a Alemania”

Del 2 al 10 de diciembre de 1972, realizo un viaje a Alemania, invitado por el Gobierno alemán, visitando las ciudades de Berlín, Munich, Ausburgo, Stuttgart, Heidelberg y Tubinga. El viaje tenía una vertiente política (Willy Brandt acababa de ganar las elecciones) y otra científica (conocimiento de la Universidad y la investigación y en especial el Instituto Max Planck, que le sirviera en sus tareas de Gerencia de la Fundación Juan March). Transcribe minuciosamente todas las entrevistas que sostuvo.

 

 70.  “El extraño proyecto de Ramón Piqueras”

Se trata de una ensayo inédito que se encontró en el archivo y que dejó inconcluso, en el que un Agente de Seguros decide jubilarse y utilizar un chalet que posee en la sierra madrileña para reunir a personas que conoce como antiguos clientes y que puedan hablar con toda libertad y franqueza de sus problemas, dado que, entiende, ello no es posible en la vida cotidiana de relación social y familiar que llevan. Se trata de una fantasía más de Cruz, cuyo mensaje está implícito en el conjunto de la descripción de cada una de las personas que concurren al proyecto y de los diálogos que mantienen.

 

 71. “El monasterio, signo de valores permanentes”

Su permanente relación con el Monasterio de Silos, a lo largo de su vida, lo dejó puesto de manifiesto en su libro “Silos, la fuente escondida” recogido en el Tomo III, pero su visión humanista de los valores permanentes del monacato la expresó en esta conferencia pronunciada en el propio Monasterio en 1994. Hizo un repaso histórico de la condición humana del gobernante y  de la condición humana de los gobernados, para ponerse en la frontera de la secularidad con los signos monásticos. Desde esta frontera aborda los signos monásticos: el sentido de la trascendencia y la crisis del humanismo antropocéntrico, la soledad monástica que facilita el conocimiento de sí mismo y la presencia íntima de Dios, el sentido de la belleza monástica que contrasta con la sistemática fealdad de la sociedad moderna, y la paz de los Monasterios que contrasta con la violencia que tiene apresado al hombre de hoy.

 

72.”Mito y realidad en las generaciones españolas contemporáneas (desde la del 98)”

Es el texto de la conferencia pronunciada en Palma de Mallorca el 18 de enero de 1972, en el ciclo organizado por su Ayuntamiento. En ella aborda la noción de generación, y califica a la del 98 como “denuncia apasionada”. La generación de 1915 es la del hipercriticismo a los grandes análisis estructurales. Para los nietos del 98, su afán era la integración de España. Y finalmente analiza la llamada generación de 1936, alcanzada de lleno por las transformaciones de nuestro tiempo.

 

73. “Profesionalidad y cultura”

Es el texto de la conferencia que como Ministro de Educación y Ciencia, pronunció en el CESEDEN el 11 de febrero de 1974. Plantea el reto de una estructuración y de una profesionalidad que necesita de una revisión profunda, y de una situación crítica de la cultura que afecta a las estructuras comunitarias y a las conciencias personales. Ambas situaciones no pueden separarse, y ha de irse hacia una cultura absolutamente generalizada y hacia una  institucionalización de las enseñanzas profesionales de acuerdo con las exigencias sociales.

 

74. “Presentación del libro de Manuel Fraga Iribarne <Cánovas, Maeztu y       otros discursos de la segunda Restauración>”

Se trata de las palabras que pronunció en el acto de presentación del libro de Manuel Fraga “Cánovas, Maeztu y otros discurso de la segunda Restauración”, el 15 de noviembre de 1976. En ellas se refirió al pensamiento como respuesta activa y no académica a los problemas de la comunidad; al desprendimiento personal a favor de la patria, de toda posibilidad de descanso, bienestar individual o egoísmo; a la convicción de la Monarquía como forma política; y al paso del conservadurismo inteligente al populismo de hoy.


SECCIÓN SEXTA: Artículos en prensa.

 

Martínez Esteruelas tuvo una continua presencia en los medios de comunicación. En su etapa política era lo normal, mediante noticias de sus actividades, reseñas, entrevistas, etc. Posteriormente, esta presencia fue más esporádica, principalmente a través de colaboraciones puntuales, aunque ya con una intencionalidad clara de difundir doctrina o de comentar cuestiones de actualidad. Estamos seguros de que lo que se recoge en sus Obras Completas no es todo lo que existe, por lo que lo recopilado es solo una parte. También dejó escritas colaboraciones que no llegaron a publicarse. Resumimos la referencia mencionando el medio, el título de la colaboración y su fecha.

 

Diario “Ya”: La lucha de las identidades (9.09.1978). La paz difícil (13.06. 1978). El conflicto es poder (2.06.1978). El humanismo (13.03.1978). Ante la nueva situación política (17.12.1976). Organizar la derecha. Lo que implica el Estado Social Democrático de Derecho. (22.3.1978). España como nación (17.3.1978). Economía social de mercado e ideas en que se basa (26.3.1978). La caída I). Leyes viejas y pueblos nuevos (26.7.1979). La caída II).Epicuro y la asfixia fiscal (3.8.1979). La caída y III). Los mercenarios tomaron las armas (9.8.1979). La tentación americana. (26.9.1979). La ilusión oculta (10.10.1979). ¿Una moral de emergencia? (30.10.1979). Desarrollo hacia la muerte. (7.11.1979). El bloqueo I). Las Malvinas, reivindicadas. (13.5.1982) El bloqueo y  II). Las Malvinas, conflicto mundial.

 

Diario “ABC”: 100 españoles para la democracia. (9.10.1976). La necesidad de soñar. (28.04.1977). Hacia el mundo. (8.05.1977). Como en un espejo (24. 05. 1977). La unidad de la derecha (11.02. 1978). Se preparó el futuro (Blanco y Negro nº 24). Ha muerto un profesor (1. 08.1988). A propósito de Tomás Moro (3. 02. 1998)

 

Diario “El País”: Bipartidismo en España (12.03.1978). Identidad y convivencia (30. 06.1978).

 

Diario “Informaciones”: En defensa de la libre empresa (20 a 23. 07. 1976). La hora de la posreforma (4. 12. 1976).

 

Revista “Día 32”: La necesidad de reflexión política.

 

 Borradores inéditos para colaboraciones en prensa: Política, religión y choque de civilizaciones. De palabra y obra.    Leer es orar. El último vino. Los protagonistas de la Historia (I), (II), y (III). La bruja. El mercader ilustrado. La tercera España. Por los ojos de un niño. La utopía del Estado. Un nuevo orden mundial. (¿). La experiencia yugoeslava. La fórmula confederal. Un otoño para la Historia. Vientos del Este. Un mundo solamente. Los procesos. Los alemanes del Volga. Desordenar la Historia. El mago armenio. El interés nacional. Abuelos de mundo ¡uníos! El orden que no llega. España como instancia política. Carta abierta a Margarita Salas.

 

VOLUMEN SEGUNDO: Los libros.

TOMO III

 

En el Volumen Segundo de las Obras Completas, que abarca los Tomos III y IV, se recogen los libros publicados y los inéditos. Se ha intentado seguir el mismo esquema que se aplicó en el Volumen Primero: teoría del humanismo, humanismo y política, semblanzas humanistas y varios. Esta clasificación no es cronológica respecto de los libros escritos, sino que responde a un mero criterio de ordenación.

 

I) SOBRE TEORÍA DEL HUMANISMO CRISTIANO. 

 

 

 

“Cartas para el humanismo social”, (1976).

Estas “cartas” fueron escritas en 1976 y revisadas en 1992, para constituir el segundo de los ensayos de los tres que contiene el “Reto del humanismo”. En aquel año de 1976, había acabado su etapa como Ministro de Educación y Ciencia. Franco había muerto en 1975 y el Rey Juan Carlos I comenzaba su reinado. En las “cartas”, dirigidas a Juan Velarde, que en su equipo ministerial había sido Secretario General Técnico y continuaba como Rector de la Universidad de La Rábida, quiso reflexionar sobre su experiencia recién concluida.

Desde un punto de vista estrictamente literario, las “cartas” son una delicia y se leen con tal facilidad que parecen dirigidas a cada lector por un buen amigo. Si hubiera que elegir una sola de las obras que contiene esta publicación, yo recomendaría ésta. El propósito se anuncia en lo que es la carta de remisión de las demás: contribuir a la construcción del esquema de pensamiento que se cifra en la idea del humanismo social, integrando en la justa medida las exigencias de la persona y de la comunidad, superando el individualismo y el totalitarismo.

Son cinco “cartas” (más un epílogo) en las que se abordan  temas tales como los perfiles humanos del hecho político, la comunidad como fenómeno humano, la insuficiencia del Estado moderno, el sentido de la política social, y el humanismo como respuesta. Como síntesis de esta respuesta, la idea de compromiso, tal como lo expresa el autor:

 “no me refiero ahora a la serie de derechos y deberes que cívicamente incumben al hombre por la mera inserción y pertenencia a una comunidad. Hablo del ideal humanista de comprometerse con la comunidad…Por encima del “status” de ciudadano, más allá de las leyes y realidades sociológicas, el hombre que tiene afán de plenitud, se compromete, de forma más o menos explícita, a realizarse personalmente, a entregarse a los demás y a servir a la comunidad”.

 

Al hablar de “la condición de gobernante” previene contra la tentación de la popularidad:

 “el engaño demagógico es la característica de un tipo especial de gobernante: no es el que madura los pensamientos, el que procura hacerse una imagen de los objetivos comunitarios, el que se esfuerza por dirigir, el que busca las técnicas de gobierno adecuadas, el que comprende la necesidad absoluta de la coherencia y de la explicación pública de sus acciones. No. Ni el gobernante que, poseído de todas estas preocupaciones, las templa en aras de lo posible, de lo pragmático, de lo viable. Tampoco. Es un tipo de gobernante atento a los movimientos más imperceptibles de la veleidad colectiva, apasionado por vivir en olor de multitud, indiferente a las verdaderas aspiraciones del pueblo. Toma rumbo en cada viento y quiere complacer a todos los que se hacen oír. Trabaja al día y en el sentido del medio que le influencia: sea el círculo más próximo de hombres que le rodea, el comentarista más audaz o la presión más temible. El posible voto o la deseada anuencia privan por encima de lo que es debido, de lo que importa, de lo que verdaderamente exija el interés comunitario o la necesidad colectiva”.

 

 ¡Como resuenan estas palabras en nuestros días al contemplar el comportamiento de tantos gobernantes!

En resumen, estas “cartas” son una catarata inagotable de planteamientos y de respuestas comprometidas a cada uno de ellos.

 

 

 

“El reto del humanismo”.  (1992).

Reagrupa tres ensayos previos. Además de las “cartas” a que acabamos de hacer referencia, incorpora “La solicitud por el hombre”, uno de los primeros ensayos sobre humanismo cristiano recogido en el Libro Primero del Volumen Primero; y “La idea de utopía”, que incluyó inicialmente como segunda parte de la “Semblanza de Tomás Moro”, en la que profundiza sobre la fuerza de esta palabra en la historia del pensamiento. Desde la paradoja moreana (las afirmaciones contenidas en su obra “Utopía” no reflejan necesariamente los ideales políticos y sociales profesados por su autor), pasando por el gobierno de los filósofos en “La República” de Platón, o la monarquía universal de Dante, o el positivismo de Comte, o, finalmente, la utopía materialista de Marx.

II) SOBRE HUMANISMO Y POLITICA.

 

“La enemistad política”  (1971).

En 1971 publicó su primer libro, “La enemistad política”. No obstante los más de 40 años transcurridos desde entonces, los problemas planteados, las soluciones aportadas e incluso, la terminología utilizada, son de una total y rabiosa actualidad. En él se indagan las causas de los enfrentamientos o enemistades políticas, y se quieren buscar soluciones integradoras, desechando las razones de los pesimistas, para basarse en una esperanza “que ha de nacer de la idea de que una humanidad empeñada en extirpar las causas de enfrentamiento podría llegar  por medios moralizadores y directos a disfrutar de los bienes de la paz sin dar pie al choque y sin esperar falsos remedios nacidos, a veces, del escepticismo y del cansancio”.

El clima de los antagonismos es importante para determinar las causas de los enfrentamientos. La mirada al exterior, a lo que sucede en el mundo atenúa o, incluso, extingue los antagonismos interiores. La cuestión ideológica, y la propensión monopolizadora que subyace, tienen mucha importancia en tales enfrentamientos. Sus análisis no quedan en meros ejercicios abstractos o académicos, sino que los aplica a la realidad española de los años 70 para aportar soluciones a algunos de los antagonismos propios: el religioso, el político, el derivado de los separatismos, el de la lucha de clases y el de las tensiones generacionales. Si bien es cierto que el impresionante desarrollo económico que ha tenido España en los últimos años ha atenuado el antagonismo de clases, no lo es menos que los otros cuatro aspectos están en plena virulencia.

Termina el libro con un canto doctrinal al reformismo, que no es una ideología determinada, ni una denominación apropiable por un grupo concreto, sino una capacidad de síntesis o conciliación de la tradición y el progreso, de la historia y de las realidades operantes y previsibles; una actitud que proclama su fe en las posibilidades de perfección del hombre y de la sociedad, que reconoce en la realidad los rasgos y los hechos en que dicha fe se funda; una actitud que subraya los valores positivos de la herencia histórica e impone un análisis de la novedad; que postula una dinámica de perfeccionamiento y de cambio personal y social; cuyo drama estriba en su peculiar vulnerabilidad a la retórica extremista de cualquier clase, pero que no sacrifica el hombre en aras de la utopía.

 

 

 

“La agonía del Estado”  (2000).

El libro “La agonía del Estado”, editado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, llegó a verlo publicado poco antes de su muerte. Juan Velarde ha dicho de él que era su “testamento político”, su aportación al pensamiento de centro derecha o conservador (Revista “Veintiuno”, Primavera 2001, pag. 46). La idea básica de este libro surgió cuando, al elaborar el de “Estudios jurídicos sobre el Estatuto Vasco” en 1981, y posteriormente, cuando España se adhiere a la Comunidad Económica Europea en 1986, comprendió que el Estado, como forma política, estaba sujeto a una doble tensión: por abajo, debido a las competencias y funciones que se transfieren a los nuevos entes que surgen como consecuencia de la organización territorial de España que prevé la Constitución de 1978, las Comunidades Autónomas; y por arriba, se veía obligado a deshacerse de poderes que parecían consustanciales con la soberanía del Estado nacional, como por ejemplo, la política monetaria. Después, formula el siguiente planteamiento: “Una concepción histórica del Estado, como forma concreta, abre toda clase de posibilidades  para reflexionar sobre el futuro político de la humanidad. Tiene, si cabe la expresión, una fuerza liberadora o emancipadora, ya que permite, sin caer en el desvarío, meditar las cosas, libre de las ataduras que producen los conceptos heredados. Saber que el Estado puede desaparecer amplía las perspectivas de pensamiento”.

Es un libro, por tanto, elaborado a lo largo de muchos años. El libro cuyos capítulos y borradores estaban siempre encima de la mesa de trabajo. El que siempre cedía a otros compromisos o urgencias. Meditado una y otra vez. Madurado con el paso del tiempo y de la reflexión, aprovechando la propia maduración de las ideas que en él se vierten. Pero, en contra de lo que pudiera deducirse del título del libro, el término “agonía”, como lo aclara la “explicación previa”, no significa el estadio que precede a la muerte, sino que, citando a Unamuno, “agonía quiere decir lucha. Agoniza el que vive luchando, luchando contra la vida misma. Y contra la muerte”. El propósito del autor no puede estar más claro:

 “El Estado no puede salir intacto de los profundos cambios que registra nuestro tiempo. Ha sido y es sensible a ellos y sufrido importantes transformaciones. Ante una época verdaderamente universal, a causa de los instrumentos de comunicación y conocimiento mutuo, cabe preguntarse a cerca del futuro del Estado y de la posibilidad de nuevas formas de convivencia, es decir de nuevas formas políticas. Esto incita a reflexionar sobre el ser del Estado y su posible sustitución”.

 Maneja en su desarrollo conceptos e ideas que ha estudiado en otras ocasiones, lo que le permite profundizar en ellas, tanto en el relato histórico (con descripciones magistrales por su claridad), como en las valoraciones estrictamente políticas. Comienza planteando la cuestión de si el Estado es toda forma de organización del poder que conoce la historia, o es solamente el Estado moderno, esto es, el que se manifiesta como absoluto, liberal o totalitario. Considera por ello conveniente, analizar las diferentes formas políticas, desde la antigüedad a nuestros días, los signos visibles del Estado, el carácter militar de algunas de estas formas políticas, o su componente religioso y su relación con los conceptos de patria y nación. Y concluye considerando un concepto de Estado como parte de la comunidad, es decir, como una parte especializada en los intereses del todo que es el cuerpo político, o como un conjunto de órganos e instituciones encargados de velar por el bien común y un instrumento al servicio del cuerpo político.

El análisis de los fines del Estado en el absolutismo (ideal de poderío), en el liberalismo (la inhibición como norma) y en el Estado democrático (la procura existencial), le dio pie para el estudio de los cambios que se suceden como consecuencia de la introducción de los principios de la división de poderes, o de los ideales democráticos, o del auge de los partidos políticos, o, en fin, del fenómeno tecnocrático. Y a los fines del Estado y a sus cambios añade, después, el estudio de los límites del poder.

En la lucha por la sobrevivencia del Estado se desarrollan las cuestiones que afectan a la misma esencia del Estado: la crisis de la soberanía, la rebelión nacionalista, el Estado del bienestar, y las paradojas del Estado contemporáneo, tales como la incidencia del parlamentarismo en la división de poderes (identificación entre Gobierno y la mayoría parlamentaria que le apoya, o la revisión de las leyes por el Poder judicial constitucional), la existencia de totalitarismos democráticos, la dialéctica entre el interés general y los intereses particulares representados por sindicatos, asociaciones, lobbys, etc. Y, por último, la importancia del liderazgo y la personificación del poder.

 

 “Estudios de sociología política” (1974).

Este libro quedó inédito. En 1972, el Instituto de Estudios Políticos le encargó que desarrollara un curso de sociología política para postgraduados, lo que llevó a cabo mediante trece estudios que ahora se presentan. La técnica docente utilizada consistió en entregar a los alumnos cada uno de los estudios antes de la correspondiente exposición verbal, lo que permitía una mejor asimilación y una más fructífera participación en los diálogos posteriores.

Estos estudios, como hemos anticipado, no llegaron a ser publicados, sino que fueron meramente recopilados y encuadernados, por lo que ahora ven la luz por vez primera, salvo para quienes asistieron al curso. La lectura del índice nos permite comprobar el interés de cada uno de los estudios. En ellos se aborda el concepto y contenido de la sociología política, los factores de la personalidad, las nociones de grupo social, el liderato y las élites, y dentro de estas, las burocráticas, dos estudios se dedican al concepto de nación y cuatro a los partidos políticos, para terminar analizando los grupos de presión.

Cada estudio va acompañado de un importante complemento bibliográfico que, salvadas las distancias del tiempo, siguen siendo plenamente consultables. En estos trabajos, que podría calificarse como de investigación, se pone de manifiesto la capacidad de Cruz Martínez Esteruelas para no perder los hábitos de estudio, pues dedicó largas horas a su elaboración, en medio de múltiples responsabilidades y obligaciones de todo tipo, siendo con ello ejemplo de intelectual para muchos.

Cuando hoy mismo seguimos discutiendo en España el concepto de “nación” para aplicarlo o ser apropiado por otra unidades territoriales, los dos estudios dedicados al tema aclaran e iluminan las ideas y proporcionan criterios seguros para tomar posición, especialmente en las relaciones Estado-nación.

Los cuatro estudios sobre los partidos políticos debieran ser de obligada lectura para quien se dedica o quiera dedicarse a la política, porque si bien a la altura de nuestro tiempo existe una cierta “cultura” de partidos, al menos en sus aspectos prácticos y funcionales, en 1972 vivíamos en un régimen de partido único, por lo que no era tan sencillo hacer teoría, y teoría atractiva sobre estos temas. Además, junto a los sistemas de partidos políticos de las democracias occidentales, estudió el sistema en las llamadas “democracias populares”, el sistema en los países en vías de desarrollo y el sistema de partido único en los regímenes fascistas.

La noción básica de los partidos políticos quedaría reflejada, según nuestro autor, en los siguientes signos distintivos: una organización duradera que alcanza los diversos escalones territoriales, llegando hasta el local (lo que los diferencia del simple grupo parlamentario); una voluntad deliberada de alcanzar y ejercer directamente el poder (lo que los diferencia de los grupos de presión); y un objetivo de búsqueda del apoyo popular.

 

 

 

 “Administración y Economía en una nueva Constitución de los Estados Unidos”  (1974).

El cuarto de los libros, lo constituye su Tesis Doctoral, “Una nueva Constitución de los Estados Unidos. Administración y Economía”, que presentó en 1973, siendo Ministro de Planificación del Desarrollo, y que había elaborado bajo la dirección del Profesor Sánchez Agesta.

 

III) SEMBLANZAS HUMANISTAS.

 

“Francisco de Borja, el nieto del escándalo” (1988).

La editorial Planeta le encargó este libro que formaba parte de una colección, “Memorias de la Historia, en la que cada autor debía de escribir la “autobiografía” del personaje abordado. Sin duda alguna este libro es algo más que una “autobiografía”,  logrando introducir al lector en la inteligencia, el corazón y el alma del personaje. De este libro se dijo que “son de un gran valor los inmensos -a veces abrumadores- conocimientos del autor en torno al mundo e historia del siglo XVI, que constituyen luminosas páginas de una gran trascendencia y destacado humanismo en cuanto al tiempo, las luchas, la Inquisición, las angustias morales y las desoladoras intrigas” (Diario “ABC”, 4 de marzo de 1989, crítica literaria de José Luís Martín Abril).

Por el libro desfilan, cada uno encuadrado en su circunstancia histórica, personajes como Ignacio de Loyola, el teólogo Laínez, la familia Borja (o Borgia) al completo, Teresa de Jesús, la Reina Juana la Loca, el Emperador Carlos, Felipe II, el Duque de Alba, Isabel de Portugal, los humanistas Luis Vives y Raimundo Lulio, Alfonso de Valdés, Tomás Moro, los Papas Paulo III, Paulo IV, Pío IV y Pío V, Lutero. De cado uno aporta no solo un retrato histórico, sino también psicológico.

El libro relata la experiencia del Duque de Gandía en la Corte del Emperador; su nombramiento como Virrey de Cataluña; el episodio del traslado de los restos mortales de la Emperatriz Isabel (“no serviré más a Señores que se me puedan morir”), que el autor desmitifica al entender que no fue determinante de su vocación religiosa; y su ingreso en la orden de los Jesuitas hasta alcanzar el Generalato. La visión global de los problemas del mundo y de la orden que desde su puesto de General de los Jesuitas nos describe el autor, pueden ser novelados, pero también pudieron ser reales. Y lo que es más importante, es el mismo autor el que refleja sus experiencias, desengaños, pasiones y alegrías, para ponerlas, como así pudo ocurrir, en la propia vida de S. Francisco de Borja. Así, por ejemplo, no sabemos si San Francisco de Borja, al ser nombrado General de los Jesuitas, habría formulado el programa de reformas que Cruz desarrolla en su libro. Pero estamos seguros de que si Cruz Martínez Esteruelas hubiese sido nombrado General de los Jesuitas en el siglo XVI habría acometido tal programa de reformas.

La lectura de este libro apasiona y absorbe. No puede dejar a nadie indiferente. El lenguaje riquísimo que se utiliza, los ambientes del siglo XVI, la visión del mundo y los problemas del hombre en esa época, nos trasladan sin darnos cuenta a otro tiempo, y hace que resuciten personajes de la inmensa categoría humana y moral que tuvo el gran santo jesuita.

                                                                                                                               

 

 

“Cualquier tiempo pasado. Vida y melancolía de Jorge Manrique” (1991).

Pertenece a la misma colección de Planeta que el anterior, pero utiliza una técnica diferente, lo cual implica el reconocimiento de la capacidad del autor para servirse de diferentes métodos literarios. Se trata de una carta que Jorge Manrique dirige a sus hijos Luis y Luisa, acompañada de un diario, cuando está a punto de salir para defender la causa de la reina Isabel frente a los partidarios de la Beltraneja y para el caso de que muera en combate.

En ese diario se refleja la rica personalidad del poeta y caballero; el momento histórico en que vive, tiempos de tensiones de los que surgiría la España moderna; y el momento cultural que caracterizaba el tardo medioevo. A través de la prosa propia de la época de un hombre culto, tan sencilla como deliciosa, que aún puede disfrutarse en los tiempos actuales, se refleja la conciencia viva de uno de los personajes que sigue viviendo en nuestros días, sus recuerdos e inquietudes, armonizando la ficción con el rigor histórico. Quien se adentre en su lectura no solo obtendrá la comprensión más profunda de las “coplas”, sino la imagen más acabada de uno de los poetas más celebrados de nuestra historia literaria.

 

 

 

“Cisneros, de presidiario a rey”  (1992)

También este libro pertenece a la colección de la editorial Planeta sobre “Memorias de la Historia”. Se trata de una biografía humana y política del Cardenal, sin pretensiones de ser definitiva. En él se narran los distintos aspectos de su vida, resaltando las cualidades más sobresalientes: religiosidad, mentalidad jurídica y sensibilidad intelectual. Como regente, medió entre Alfonso de Aragón y Felipe el Hermoso al fallecimiento de la reina Católica. Fue el más eficaz colaborador de los Reyes Católicos. Como humanista se destaca la creación de la Universidad Complutense  en 1498, y la elaboración de la Biblia Políglota. Supo comprender el momento histórico en que el feudalismo dio paso al renacimiento, señalando el alborear de una nueva forma política, el Estado, y unas nacionalidades que aventaban a los pequeños reinos de la Edad Media. El libro introduce importantes dosis de claridad en el tan mal conocido cuatrocientos español.

 

 

 

“Los caballeros del templo de Salomón” (1994).

El cuarto de los libros que se agrupan en este capítulo, también de la misma colección que los anteriores,  responde a una de las especialidades (una más)  de entre la muchas que tenía nuestro autor, su pasión por la historia y la realidad de la Orden de los Templarios, el poder y la caída de estos monjes-caballeros, su influencia en la vida mercantil con los Santos Lugares, el legado de su patrimonio cultural y artístico, y el proceso que terminó tan trágicamente en el siglo XIV.

Después de unos apuntes explicativos del significado de feudalismo y de las Cruzadas, analiza el nacimiento de la orden del Temple y su desarrollo, desde el sueño de Hugo Payns hasta su destrucción, pasando por la incidencia del Concilio de  Troyes, de San Bernardo, del análisis de su regla, de los casos de Dante y Guillermo de Mariscal, de la vida monástica, de la acción militar, de su economía, de su marina propia y de los símbolos y arquitectura características.

Tan interesante o más resulta la proyección sobre la España del Temple en el testamento de Alfonso I de Aragón, en el que se nombra herederos del Reino a las tres órdenes: la del Santo Sepulcro, la del Hospital y la del Temple. Además, la participación de la Orden en la educación del que sería Jaime I el Conquistador; o en la vida de Roger de Flor, el Almogávar; o en las obras de Raimundo Lulio; o su influencia en la historia de Castilla con Alfonso VII el Emperador; o en el suceso de la invasión almohade. Para nuestro autor, el Temple, al margen de otro tipo de valoraciones, fue uno de los grandes episodios históricos para la configuración de “la ciudad de Dios”, sobre la base de la defensa de un ideal.

TOMO IV.VARIOS.

 “Educación, ciencia y cultura. Dos años de gestión: logros y propósitos”  (1976).

Este libro inédito, es la “memoria” de su etapa como Ministro de Educación. A finales de 1975, cesó de Ministro al constituirse el primer Gobierno de la Monarquía. Es frecuente que quienes han ocupado altos cargos de Gobierno o vivido experiencias vitales importantes, sucumban a la tentación de escribir “sus memorias”, con el objetivo de resaltar las propias cualidades, contar los grandes acontecimientos en función de la propia participación (siempre decisiva) en los mismos, o dejar constancia del acierto en la solución de los grandes problemas que tuvieron que abordarse.

Martínez Esteruelas, aconsejado por alguno de sus colaboradores, no sucumbió a la tentación. Al contrario, pidió a sus colaboradores que trabajasen en una “memoria de gestión”, como la que cualquier Presidente de sociedad anónima debe presentar ante su Consejo de Administración o Junta General. Tal memoria se dejó prácticamente terminada para su publicación, pero las circunstancias del momento no lo permitieron, por lo que ven ahora, por vez primera, la luz.

La “memoria” va precedida de una amplia introducción elaborada personalmente por nuestro autor e inacabada. En ella se mencionan los grandes objetivos de la política educativa que quiso llevar a cabo: la “socialización” de la educación, la “personalización” (pedagogía del esfuerzo), y la “ordenación” del sistema, que incluía la descentralización, señalando además los principios básicos y las realizaciones concretas llevadas a cabo en la política cultural.

La “memoria” distingue los tres ámbitos de competencias del Ministerio: la educación, la ciencia y la cultura. Dentro de cada uno de ellos se diferencian los “propósitos”, esto es, el programa, y los “logros”, esto es, lo que consiguió llevar a cabo. Además, buena parte del texto de la “memoria” se extrae de intervenciones públicas, lo que le da un cierto valor de autenticidad “ex –ante”. Va acompañada de 14 referencias a estas intervenciones y de 29 anexos.

En materia de Educación, después de señalar los grandes objetivos, se analiza uno a uno lo realizado en los distintos niveles de enseñanza: preescolar, general básica, bachillerato, curso de orientación universitaria, formación profesional, universitaria, escuelas universitarias, y educación a distancia. Es de destacar que se trataba de desarrollar y aplicar la Ley General de Educación recientemente aprobada (Ley Villar-Palasí), y que Martínez Esteruelas, con sentido de Estado, decidió trabajar sobre ella,  en vez de optar por elaborar “su” propia Ley. Pero más importante aún fue el hecho de que por primera vez en la historia de España, el número de plazas escolares en EGB, era equivalente al número de alumnos en edad escolar de ese nivel. No quiere decir que se alcanzase la escolarización plena, pues siempre hay minorías marginales ajenas al propósito de la educación, sino que el sistema educativo ofrecía tantas plazas como podían ser estadísticamente demandadas.

En política universitaria se trabajó sobre ocho objetivos: establecer un “status” para la Universidad, que incluía su autonomía; la ordenación del profesorado; la ordenación de la vida interna y su régimen económico-administrativo; la incorporación del profesorado a la vida interna de la Universidad; la incorporación de los alumnos; la potenciación de la investigación; la coherencia  y consolidación de la expansión universitaria; y la necesidad de garantizar el orden y la convivencia en la Universidad.

En materia de política científica, los esfuerzos se concentraron en la reordenación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, restructurando los Institutos Nacionales de Investigación, creando nuevos centros, programando la investigación, y regulando los Centros coordinados. Se prestó especial atención a la Estación Biológica de Doñana y al Jardín Botánico de Madrid.

En la política cultural se da cuenta de las actuaciones llevada a cabo por cada una de las, entonces, Comisarías Nacionales de Museos y Exposiciones, de Música y de Bibliotecas, realizándose importantes inversiones en el Museo del Prado. Como recuerdo concreto, y casi anecdótico, se deja constancia de que la fuente de agua (pequeño surtidor) situada en el centro del claustro del Monasterio de Silos, fue construida por los servicios de la Dirección General de Bellas Artes, dependiente del Ministerio, por decisión expresa del Ministro.

Por último, la “memoria” incorpora capítulos especiales sobre la política de personal, la política de inversiones, el centro de proceso de datos, el servicio de publicaciones y las actividades internacionales llevadas a cabo en el periodo.

 

“La empresa privada en la Constitución Española” (1979).

El segundo de los libros que se recogen en este apartado, fue escrito en 1979, en colaboración con Fernando Díez Moreno y José Serna Masiá, por encargo de la Asociación “Círculo de Empresarios”, y estuvo destinado a informar a estos de los términos en que el texto constitucional recientemente aprobado regulaba el derecho a la libertad de empresa y sus límites, entre ellos, la subordinación al interés general, la planificación o la iniciativa pública empresarial.

 

 

 

“Estudios jurídicos sobre el Estatuto Vasco” (1980).

Libro escrito también en colaboración con Fernando Díez Moreno y José Serna Masiá, en 1980, constituye el primer análisis completo que se publicó sobre un Estatuto de autonomía desde la perspectiva jurídica. En él se abordan: los problemas de prioridad de ordenamientos; el sistema de distribución de competencia entre el Estado y la Autonomía Vasca; la competencia en materia de Administración de Justicia;  el contenido de cada una de las competencias de naturaleza económica, exclusivas o compartidas, que asumía el País Vasco; y el sistema fiscal o de “concierto” propio. Muchos de estos temas están ya incorporados al “acervo” de nuestra doctrina como temas normales. Pero no era esa la situación cuando se publicó este libro, que supuso una anticipación doctrinal y un eficaz instrumento en el proceso de transferencias de competencias que entonces se iniciaba.

La leyenda de las ardillas“La leyenda de las ardillas” (1986).

Fue publicado en 1986, y es un canto a la imaginación comparable al sueño utópico de Tomás Moro, a la profecía de Orwell, o al universo de Tolkien, porque “en la fuente de todo proceso histórico habita, en última instancia, un latido de ensoñación, un impulso imaginativo… que aborda sin complejos el drama social y humano y la crisis cultural de un mundo que ha ido claudicando de su identidad. Los Gabinetes de la Estricta Lógica han impuesto la infalibilidad de su Sistema. Un sistema presidido por el espíritu de la Gran Norma, sometido a grandes criterios de planificación y previo esquema, donde la improvisación está condenada y la espontaneidad no es más que una impostura peligrosa”, como se lee en la solapa del libro. ¿Se trata de una parábola? ¿Es una profecía? ¿O es una ficción política sobre la crisis de nuestro mundo y su posible final apocalíptico?

El autor nos lleva al gran debate entre el discurrir histórico del hombre y su destino trascendente. No es una crítica a los avances científicos, sino una reflexión sobre las consecuencias que pueden desencadenarse si se priva al mundo del sentido humanista que debe empaparlo. La crítica dijo de este libro que tenía “alto valor literario… rico en léxico, preciso en la expresión, justo en la medida, el libro se lee con auténtico deleite. Ni un lugar común –es tan fácil en estos casos-, ni una imprecisión, ni un adjetivo gastado a la hora de calificar. Y, sobre todo, un ritmo de narración que –lo confieso- me ha hecho descubrir al escritor que no conocía”.

El libro termina diciendo que “la crónica de estos sueños de catacumba ha dejado constancia de las reflexiones finales pronunciadas por hombres del Sistema. Entre otras, una de Claudio, cuando al hilo de los acontecimientos, le dijo a Zoilo: <en uno de nuestros libros esto tiene un nombre: Apocalipsis>”.

 

 

 

“Silos, la fuente escondida” (1994).

En 1994, publica “Silos, la fuente escondida”, como homenaje a los monjes de la Abadía benedictina de Santo Domingo de Silos, con los que mantuvo un reiterado contacto a lo largo de su vida, que empezó mucho antes de que el canto “gregoriano” se pusiera de moda, y el tranquilo pueblo de Silos se viera invadido por las masas orteguianas  de la revolución, que al término del rezo de “Completas” se acercaban a los monjes para preguntar “¿Cuándo sale el Gregoriano?”.

Sin ánimo de introducir grandes novedades o descubrimientos en la investigación, pero con rigor intelectual, recrea la historia del Monasterio y sus avatares en el tránsito por la desamortización. (Véase en el nº 1, enero-abril 2005, de “Glosas Silenses”, paginas 51 y siguientes, la correspondencia del Padre Guépin, de finales del XIX, sobre las gestiones para comprar el Monasterio y poder trasladarse desde Francia).

Ya dentro del Monasterio, describe la vida de los monjes a través de retazos de experiencias personales, el canto gregoriano, la soledad, la muerte o la elección democrática de un Abad (“la democracia de las cogullas”). Y, al mismo tiempo, rinde homenaje al arte y a la vida que vive en la piedra de Silos, en su claustro, en su ciprés, en la huerta, en la hospedería, en la farmacia o botica, o en las aguas que discurren por el subsuelo. Su amor por Silos lo transmitió a muchos y quienes tienen el privilegio de la experiencia silense, leen el libro como un diario y una crónica de la propia experiencia.

 

 

 

”Voces de España” (2003).

El último de los libros recogidos, “Voces de España”, se publica en 2003, ya fallecido nuestro autor. Se trata de “una invocación de las voces de españoles que, con acentos diversos y a veces controvertidos, han contribuido a la polifonía inconfundible de nuestra historia y, por ello, de nuestra identidad nacional”, según lo expresó el entonces Presidente de la Fundación Tomás Moro, Claro Fernández Carnicero.

Constituye una antología de textos que hablan de España, de los más diversos autores, precedidos de una breve biografía. Gran parte de ellos fueron recopilados por el mismo Cruz, ayudado por miembros de la Fundación Tomás Moro, J. M. Sánchez, I. López de Uralde, F. M. Espino, I. Velilla, V. Bertolín, R. López de Ceraín, C. Díez de Angulo, P. Pinto y C. Lamela,  por lo que es una de esas publicaciones de la Fundación que tienen el carácter de obra colectiva. Por sus páginas desfilan 125 autores, acompañados de algunas citas anónimas. La España que se presenta es “la de la excelencia, las ideas, la emoción y los valores. No reflejará, sin duda, ni siquiera abreviada o enunciativamente, todo lo que ha sido, será o deba ser España. Pero el lector encontrará, seguramente sin excepción, grandeza de intención en cada línea, párrafo o idea, cualquiera que sea la ideología del autor o el propósito que le animara”, destaca Vicente López-Ibór en la presentación. La introducción histórico-literaria se hace necesaria para ayudar al lector a contextualizar a los autores, habida cuenta de su variedad y las diferentes épocas en que vivieron y  constituye una síntesis ejemplar y clarificadora de la historia de España, como no se encontrará en ningún otro lugar.