Cartas sobre humanismo y política

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2ª Carta: ¿Qué es el humanismo? (1) La persona

Querido  amigo:

Para establecer las relaciones entre el humanismo y las cuestiones políticas de nuestro tiempo tenemos que exponer, ente todo, algunas ideas básicas de lo que es el humanismo, pues el término ha sido tan utilizado y manipulado, que se ha hecho irreconocible, ya sea por la vaguedad o inconcreción de sus perfiles, ya por la apropiación doctrinal limitativa.

Aunque los términos “humanista” y “humanismo” fueron acuñados siglos después, es lo cierto que el fenómeno aparece en la época del Renacimiento (siglos XIV y XV preferentemente), lo que nos obliga a una breve referencia a esta etapa histórica.

El Renacimiento se apoya en la idea de que se superan (se “renace”) los siglos oscuros de la Edad Media, para entrar en una nueva etapa luminosa. El humanismo será así, para unos, la definición intelectual de las inquietudes de los hombres del Renacimiento; y, para otros, será una filosofía de vida caracterizada por la exaltación de los valores de la cultura greco-romana, por la erudición y por la formulación de un programa educativo de amplio espectro.

En nuestros tiempos, y después de una larga evolución por la historia del pensamiento, el humanismo tiene como eje central la persona humana (podríamos hablar solo de persona, pues solo ella es humana).

El humanismo se caracteriza así por las siguientes notas, que implican ya una toma de posición: 1), la preocupación por la persona (en términos políticos, el ciudadano) y su defensa frente a los diversos poderes de la sociedad moderna, frente a las ideologías, frente a las masas, frente al Estado y otros poderes públicos, frente a la desigualdad y la discriminación, frente al dolor, frente a la pobreza, o frente al deterioro del medio ambiente; 2), el reconocimiento de la libertad como el elemento esencial de la dignidad del hombre; 3), la valoración específica del puesto que el hombre, cada hombre, ocupa en el mundo; y 4), la convicción de que el hombre, ser único e irrepetible, tiene un destino personal trascendente.

El humanismo así definido es de plena vigencia en nuestros días, puede ser una palanca para  el cambio, un comienzo para abordar la crisis de valores que se sobrepone en importancia a la crisis económica, y debe ser principio inspirador de los programas de los partidos políticos conservadores.

Ahora te pregunto, querido amigo, ¿has oído hablar en estos términos a los políticos?, ¿has leído en algún programa o conclusiones de congresos y convenciones de los partidos políticos algo parecido?

Sin duda que tu respuesta es negativa como es la mía. Y te preguntarás el porqué. Hay muchas respuestas, pero yo te aporto una: la tiranía de los sociólogos. Estos aconsejan no definirse, no tomar postura clara, porque hay que conquistar el “centro sociológico” donde está el granero de los votos, y a este centro no le gustan las posturas clara ni las definiciones precisas. Nosotros tendremos que darlas

En la próxima carta te seguiré hablando de lo que es el humanismo y de sus diferentes clases.

Recibe un cordial saludo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro