Cartas sobre humanismo y política

Volver a todas las cartas

38ª Carta: Humanismo y Fuerzas Armadas.

Querido amigo[i]:

Es muy posible que te extrañe el contenido de esta carta, pero ello es porque, como les ocurre a muchos españoles, desconoces lo que son nuestras Fuerzas Armadas.

También te preguntarás que tiene que ver el humanismo con las Fuerzas Armadas y a ello quiero responderte sin esperar. Los miembros de las Fuerzas Armadas juran dar su vida (“hasta la última gota de su sangre”) en el cumplimiento de las misiones que se les confían. Esto te parecerá algo simbólico o virtual, pero te equivocas. Es algo real y sucede. Ahora recordarás que entre sus miembros hay quien muere, incluso, en las misiones llamadas de paz, o víctimas del terrorismo.

¿Conoces alguna profesión que haga tal juramento? El humanismo siempre se ha interesado por la vida de las personas, especialmente cuando la pierden en servicio a los demás. Si el compromiso, el comprometerse, es la expresión esencial del humanismo, como te expuse en la Carta 22ª, entregar la propia vida es la sublimación de ese compromiso.

Si nunca has tenido contacto con miembros de las Fuerzas Armadas te sugiero que lo busques y que conozcas, por ejemplo, a un oficial superior. Te encontrarás a personas formadas, preparadas para ejercer su profesión, con varios cursos de especialización además de su carrera, con dominio de idiomas, con experiencia en misiones internacionales, que saben mandar y dirigir a otras personas, que tienen virtudes poco frecuentes en nuestra sociedad actual como la responsabilidad, el respeto, la austeridad de vida, el compañerismo, la solidaridad, el amor a España y a su bandera y la capacidad de sacrificio, entre otras. Estos hombres se retiran y pasan a la reserva en plena madurez y constituye un auténtico despilfarro para nuestro país que no puedan aprovecharse sus capacidades en la vida civil. No ocurre así en otros países. ¿Y te has preguntado por qué un Juez o un Fiscal pueden ser nombrados para ejercer un cargo público y luego volver a su carrera, y no ocurre lo mismo con los militares?

El comportamiento de las Fuerzas Armada en la transición política española fue ejemplar, sin que ello se vea empañado por acontecimientos puntuales. La aceptación de la autoridad política civil, sea del partido político que sea, es prueba de madurez y modernidad y al mismo tiempo de disciplina. Está por hacer el homenaje nacional que merece tal comportamiento.

Ahora nuestras Fuerzas Armadas son profesionales, pero ello no evita recordar que cuando no lo eran, además de sus misiones esenciales, cumplieron una importantísima de alfabetización. Muchos españoles han aprendido a leer y a escribir haciendo la “mili”.

La misión tradicional de las Fuerzas Armadas de defender nuestro país de las agresiones exteriores, ha sido trascendida por las misiones de paz y seguridad en el seno de organizaciones supranacionales. Estas misiones les permiten, además, compartir con las Fuerzas Armadas de otros países el objetivo de llevar la paz y garantizar la seguridad a países o zonas en conflicto. Tienen la oportunidad de compararse y en tal comparación siempre las nuestra han salido beneficiadas.

Tanto en las misiones de paz, como ante cualquier desastre natural, las Fuerzas Armadas son las mejores, más rápidas y más eficaces en la prestación de ayuda humanitaria.

Sí, querido amigo, nuestras Fuerzas Armadas merecen el reconocimiento de los ciudadanos y que se superen y olviden las campañas mediáticas de desprestigio a que se vieron sometidas. En ese reconocimiento debe incluirse la necesidad de dotaciones suficientes en personal y material para cumplir sus misiones. Pero por encima de todo es preciso transmitir a los ciudadanos que un país no es respetado si no tiene unas Fuerzas Armadas respetables.

En nuestro mundo, y en España, azotado por la crisis económica, social y moral, sin cohesión en torno a valores básicos, sin apenas sociedad civil, en donde se constata la insuficiencia de las formas políticas, sometida a tendencias disgregadoras, y sin instituciones públicas irreprochables, las Fuerzas Armadas aparecen como un reducto de seguridad, confianza, estabilidad y permanencia.

¡Ojalá, querido amigo, que esta carta te ayuda a cambiar la visión que tengas de nuestras Fuerzas Armadas!

En la próxima carta de hablaré de humanismo y derechos humanos.

Recibe un cordial abrazo de



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pág. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro