Cartas sobre humanismo y política

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3ª Carta: ¿Qué es el humanismo? (2) Clases

Querido amigo:

En la carta anterior te sintetizaba algunas ideas básicas sobre el humanismo. Como no se te oculta, la cuestión es más compleja y hay que seguir profundizando en ella. En Google hay 5.520.000 entradas al término “humanismo”.

Se te detienes un poco a meditar en aquellas ideas básicas, comprobarás que las tres primeras serían aplicables con carácter universal, es decir, ninguna teoría del pensamiento liberal o socialista, negaría la preocupación, el reconocimiento y la valoración del hombre. Por el contrario, la cuarta (el hombre y su destino trascendente) marca la diferencia. Y es que no hay una única categoría de humanismo.

Se puede hablar de un “humanismo liberal” basado en la idea del contrato social, en el que cada persona renuncia parcialmente a su libertad para poder convivir con los demás; en el que se establecen las obligaciones, y no solo los derechos, de las partes que intervienen en el contrato; y en el que los límites a la propia libertad vienen determinados por la colindancia con la libertad de los demás.

Se habla también de un “humanismo marxista”  basado en la prioridad del Estado y de la sociedad sobre la persona, la dictadura del proletariado, como fase previa para la liberación del ciudadano en una sociedad sin clases.

Y se puede hablar de un “humanismo cristiano” basado en  concepción del mundo y de la vida que implica el reconocimiento de la existencia de una relación de Dios con el hombre, creado a su imagen y semejanza, único e irrepetible, y con un destino trascendente.

Cada uno de estos humanismos inspirará corrientes ideológicas diferenciadas. Y cada uno de ellos aportará soluciones diferentes a los problemas de nuestra sociedad. Así, de que se crea o no en la condición trascendente del hombre dependerán las políticas sobre la libertad religiosa, la familia, la educación, el matrimonio, el aborto o la eutanasia, entre otros muchos.

Voy a exponértelo de otra manera. El humanismo defiende la dignidad de los seres humanos, su integridad moral e intelectual, la libertad religiosa, la defensa de la familia, la apertura y el respeto a la vida, la solidaridad, la interdependencia, la participación, el respeto a las minorías, porque están inscritos en la naturaleza del ser humano.

Los diversos humanismos defienden algunos de estos valores, según su tipo. Solo el humanismo cristiano los defiende todos, se identifica plenamente con todos ellos a lo largo de la historia y en la actualidad, al tiempo que los proclama.

Debes tener claro que la defensa de estos valores no puede quedar encomendada, exclusivamente, a los partidos políticos, porque estos tienes fines globales, esto es, deben atender a todas las cuestiones y problemas que plantea la sociedad. Por ello la sociedad civil, a través de las asociaciones, fundaciones, grupos y corrientes de opinión, tienen un papel complementario, y a veces protagonista, en aquella defensa.

En la próxima carta, querido amigo, te hablaré de las notas que definen el humanismo cristiano.

Recibe un cordial saludo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro