Cartas sobre humanismo y política

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46ª Carta: Humanismo y confrontación ideológica. La guerra fría

Querido amigo[i]:

No podrás entender la confrontación ideológica que vivimos en nuestros días, si antes no nos remontamos a las anteriores confrontaciones que hemos vivido, empezando por la “guerra fría” y el desenlace que tuvo.

La llamada guerra fría no fue sino el enfrentamiento de dos concepciones ideológicas: el liberalismo y el marxismo, representadas por las dos superpotencias anteriores a 1990, Estados Unido y la URSS.

El liberalismo, como hemos visto en otra carta anterior, se manifiesta políticamente en el constitucionalismo; y, económicamente, en el libre mercado o libertad de empresa. Implica el respeto de los derechos humanos, la división de poderes, el Estado de Derecho, el principio democrático de alternancia en el poder, la democracia constitucional y la libertad religiosa y de culto.

El marxismo, comunismo o socialismo de Estado, como se le quiera llamar, manifiesta su doctrina en objetivos como el colectivismo, la lucha de clases, la economía planificada, la falta de libertades, la ausencia de división de poderes. Con un extendido, incluso en el occidente liberal, apoyo filosófico, se identificaba el marxismo y el socialismo.

¿Cuál era la posición del humanismo en este enfrentamiento?

El humanismo, como bien sabes, defiende el Estado de Derecho, como sujeción de los poderes públicos a las normas jurídicas; la división de poderes, como instrumentos de control y compensación entre ellos; el principio democrático de la participación ciudadana en la elección de sus gobernantes; el respeto de los derechos humanos y, especialmente, el de la libertad religiosa.

Desde la perspectiva económica, el humanismo defiende la primacía de la ética sobre la técnica, del trabajo sobre el capital y de la persona sobre las cosas. Cree posible la compenetración entre capital y trabajo, superadora de la antinomia en que les había colocado, tanto el liberalismo capitalista como el marxismo.

Además el humanismo se opone a la lucha de clases como vía de eliminación de las desigualdades; a la estatalización de los medios de producción; a la dictadura del proletariado, como monopolio del poder; y al capitalismo salvaje.

El humanismo propugna la evolución del capitalismo hacia una economía de mercado o libre empresa en la que el Estado fija el marco para el desenvolvimiento de las actividades económicas, que deberán respetar una sana competencia; y reconoce la propiedad privada con una función social a cumplir: el destino universal de los bienes.

Una vez fijado el campo de batalla o de la actuación de los grandes contendientes de la guerra fría, debemos, querido amigo, prestar atención a su desenlace, es decir, a las causas de la derrota del sistema o ideología marxista, y como se ha configurado la “nueva” confrontación ideológica en nuestros días, lo cual haremos en las próximas cartas.

Recibe un cordial abrazo de

 



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro