Cartas sobre humanismo y política

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49ª Carta: Humanismo y confrontación ideológica (4). La ideología de género.

Querido amigo[i]:

De mis cartas anteriores estoy seguro que habrás sacado ya una conclusión: la confrontación ideológica no terminó con el fin de la “guerra fría”, ni con la caída del muro de Berlín. Y esta conclusión es correcta. La confrontación ideológica continúa, aunque ha cambiado de objetivos y de campo de batalla, y se ha convertido en una confrontación moral.

En esta carta, querido amigo, voy a referirme a una desviación de los cauces normales del discurrir de la convivencia. Me refiero a la “ideología de género” de la que ya te hablé en las cartas sobre la familia, y que repetiré en esta alguna de las ideas que allí te expuse, y que es la expresión de la “confrontación ideológica” en el siglo XXI, aunque haya aparecido antes.

Y es que de la izquierda ha surgido una peligrosa corriente a la que podría denominarse “nuevos progresistas”, aunque no tengan nada de nuevo ni de progresistas. En ella se incluye parte de la izquierda (comunistas y socialistas que no han terminado de comprender ni aceptar que el “muro” ya ha caído), el feminismo radical, algunas corrientes ecológicas, los antisistema, y claro está los partidarios de la ideología de género.

Su base “filosófica” es el “deconstruccionismo”: todos los valores, ideales, tradiciones, creencias, son el resultado de las circunstancias históricas y sociales concretas en que surgieron. Como esas circunstancias han cambiado con el tiempo, cambian también aquellos valores, ideales, tradiciones y creencias.

Los objetivos de estos nuevos progresistas son: una revolución familiar, moral y sexual; la permisividad en la educación (educación para la ciudadanía); la igualdad de sexos; el hostigamiento a la familia (los llamados “nuevos modelos de familia”, las parejas de hecho, los matrimonios gay, las “familias” monoparentales); la intolerancia y hostilidad frente al cristianismo; el pacifismo (buenismo); la ecología, entendida como ideología; el multiculturalismo (alianza de civilizaciones); y otros similares.

La ideología de género es, por tanto, una parte de los nuevos progresistas. Tiene un origen marxista (Engels: la primera lucha de clases es la del hombre/mujer, la libertad del proletariado pasa por liberar a la mujer del hombre), y hoy se apoya en el feminismo radical, para el que no bastan las conquistas jurídicas y políticas, pues la opresión de la mujer se encuentra en el ámbito de la privacidad: la educación, las relaciones familiares, el papel de esposa/madre, la sexualidad.

El objetivo de la ideología de género es, aparentemente, sencillo: dado que es imposible borrar las diferencias naturales o biológicas entre hombres y mujeres, anúlense todas las demás, sociales, familiares, culturales, porque todas ellas son producto de la historia o de las tradiciones, es decir, son meramente culturales. Se niegan las verdades objetivas sobre el ser humano, es decir, la verdad moral, y se afirma que no hay nada “natural” sino que todo es “cultural”.

Sobre estas bases se propugna: la igualdad de sexos (ahora llamados géneros): masculino, femenino, homosexual, lésbico, mixto; no al matrimonio o a la familia; sí al matrimonio homosexual o lésbico con derecho de adopción; aborto libre (el embarazo es una servidumbre); educación para la ciudadanía; píldora del día después.

No pienses, querido amigo, que esto es pura teoría. En España, por ejemplo, ya ha conseguido la ideología de género la ley del matrimonio homosexual modificando el Código Civil (30.7.2005); la diferencia de trato en la violencia doméstica (ley 28.12.2004); la fecundación asistida al margen de las parejas estables (ley 25.5.2006); el divorcio exprés (ley 8.7.2005); el aborto libre (ley de 2010); el proyecto de ley de igualdad y no discriminación.

Te prevengo que estos “logros” se envuelven en la vitola de los derechos humanos, como ya te anticipé en otra carta. En la próxima te hablaré de la respuesta del humanismo cristiano a esta ideología.

Recibe un cordial abrazo de



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro