Cartas sobre humanismo y política

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50ª Carta: Humanismo y respuesta a la ideología de género (5)

Querido amigo[i]:

Al terminar de leer la carta anterior te preguntarías que es lo que se puede hacer frente a los “nuevos progresistas” y, especialmente, frente a la ideología de género.

Existen posiciones y actitudes que conviene recordar, ante todo, para que no tengas la sensación de que es una batalla perdida.

Lo primero es no aceptar ni asumir su manipulación de las palabras. Sabes que en esa manipulación descansa, en buena parte, la expansión de las ideas, tanto en este como en otros campos, por ejemplo en materia de terrorismo. Ya te advertí en carta anterior como se pretende presentar lo que ellos llaman “logros” (aborto libre, matrimonio gay, etc) como conquistas de la modernidad o como nuevos derechos humanos. Y ¿quién se atreve a luchar contra los derechos humanos? Pues bien, ni son conquistas, sino retroceso a etapas del paganismo de hace veinte siglos, ni son derechos humanos por mucho que se empeñen.

Una manifestación más de la perversión del lenguaje es hablar de “nuevos modelos de familia”, o de “familia tradicional” como contrapuesta a la familia moderna. Ten muy claro qué modelo de familia solamente hay uno y es el que todos hemos conocido siempre, y lo que quieren presentar como nuevo modelo, no es familia sino otro tipo de unión, ni el matrimonio gay es matrimonio, sino otro tipo de unión, otras formas de organización social que se apropian del nombre y de su prestigio para designar realidades completamente distintas.

Por eso te pido que estés atento al uso del lenguaje y de los términos que ellos emplean, que no los utilices, y que te opongas a su utilización cada vez que los oigas.

Una segunda actitud es la de mantenerse en las propias convicciones. En una conversación con el Prior del Monasterio de Silos sobre estos temas, me dijo con toda calma que la batalla la estábamos ganando nosotros. El hecho de que ellos tengan más presencia en los medios (que griten más) solo tiene ese significado: más presencia o más gritos. Pero la cuestión de fondo está de nuestra parte.

Un tercer objetivo sería el de la ejemplaridad pública. Si consiguiéramos que una mayoría de personas con presencia pública (políticos, deportistas, artistas, “famosos”) fueran ejemplares en su vida y en su comportamiento, tendríamos mucho terreno ganado. Es la tesis que sostiene Javier Gomá, como solución para empezar a salir de la crisis moral, aunque la llegada de esa salida sea a muy largo plazo. Ortega y Gasset defendía la existencia de unas “elites” cuyo pensamiento y directrices fueran seguidas por los ciudadanos, aunque estuviesen ajenos a las inquietudes de aquellos. Pero ello no podría lograrse si las elites no fueran también ejemplares.

Una cuarta trinchera sería la de la presencia de los cristianos en la vida pública de que te he hablado en otra carta.

Finalmente, está la esperanza. ¿En qué razones se basa nuestra esperanza?:

- en razones bioéticas: el ser humano, o es inviolable en todas las etapas de su vida (seno materno, enfermedad, ancianidad), o no lo es en ninguna.

- en razones estadísticas: con la tasa actual de natalidad en España, en pocos años cada persona con trabajo tendrá que mantener a un pensionista y a un parado.

- en razones sociológicas: los llamados “nuevos modelos de familia” han provocado el aumento de las tasas de divorcio, del % de hijos extramatrimoniales, del número de abortos, de la delincuencia juvenil, del fracaso escolar, del consumo de drogas, y de la violencia doméstica.

- en razones morales: el modelo de familia único ha mostrado su superioridad respecto de llamado “nuevo modelo” que pretende llamarse familia sin serlo: en el bienestar emocional de los hijos, en los mejores resultados escolares, en su mejor salud, en menores probabilidades de drogadicción, alcoholismo o delincuencia.

En definitiva, una sociedad con creencias en valores éticos y convicciones morales es más deseable socialmente, tiene mejores padres y ciudadanos, tiene más hijos, tiene menos divorcios, comete menos delitos y es más generosa.

Por esta y otras razones, querido amigo, hay que tener esperanza.

Recibe un cordial abrazo de



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro