Cartas sobre humanismo y política

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57ª Carta: Humanismo y Karol Wojtyla (y 6). Otras cualidades.

Querido amigo[i]:

En esta última carta sobre el humanismo de Karol Wojtyla, te destacaré otras cualidades que le acreditan como tal. No te oculto la inspiración que para redactarlas han supuesto los libros de George Weigel (“Testigo de Esperanza” y “Juan Pablo II. El final y el principio”), de los que te hablé en cartas anterior, de los que te insisto son las mejores biografías, compendio de doctrina y valoración de la persona y del pontificado que yo conozco.

5. El papel del Estado. Para Wojtyla no solo tiene las obligaciones derivadas de los textos constitucionales, sino que además está obligado por su propia naturaleza a defender ciertas verdades morales fundamentales del ser humano y que nacen del compromiso moral con todos los derechos humanos básicos.

Superada la concepción del origen divino del poder, Wojtyla consideró que el Estado constitucional moderno había nacido del compromiso de proteger aquellos derechos y debía cumplir esa promesa, especialmente en los temas que tenían que ver con la vida, como el aborto o la eutanasia.

Constituye, sin duda, un importante legado el pensamiento de estimar superada la tensión dialéctica entre un Estado limitado a cumplir simplemente las tareas establecidas por ley, y un Estado obligado a defender ciertas verdades morales fundamentales.

6. La ética sexual. Fruto de su experiencia en el contacto y dirección espiritual de jóvenes y de matrimonios, publicó antes de ser Papa, el libro “Amor y responsabilidad”. Y después, dedicó uno de los primeros ciclos de sus homilías catequéticas en las Audiencias Generales, durante casi tres años, al tema. Tales homilías están recogidas por la Editorial “Palabra” en dos libros titulados “Varón y mujer. Teología del cuerpo” y “El celibato apostólico”. Se trata de dar un nuevo enfoque a las verdades antiguas, una aventura teológica que parte de la diferencia  física entre el varón y la mujer, que busca en esa diferencia y complementariedad sexual una ética de comunión interpersonal capaz de expresar la nobleza del amor humano, y enseña que el amor desinteresado, propio de la comunión sexual dentro del matrimonio, es un icono de la vida interior de Dios.

De esta teología del cuerpo surgió el “feminismo de Juan Pablo II”, que se expresa en 4 ejes contenidos en la Carta Apostólica “Mulieris dignitatem”: 1) defensa de la igualdad jurídica y política en la sociedad civil; 2) existencia de un “genio femenino” en la encarnación de la madre, exclusivo de la mujer en la ley de la entrega; 3) oposición a su ordenación sacerdotal; y 4) teología de la Virgen María como modelo de discípula cristiana.

7. La amistad. Una de las cualidades humanistas de quienes los tenemos por tales es el sentido de la amistad. Karol Wojtyla careció de familia desde los 21 años en que muere su padre. Antes murió su único hermano, y antes aún su madre. De su padre aprendió la fe y el sentido de la oración. Esta falta temprana de calor familiar lo compensó desarrollando un excepcional sentido de la amistad. Los amigos de Karol Wojtyla lo fueron durante toda la vida, y mantuvo relación con sus amigos de Cracovia durante el pontificado. Dio muestras cumplidas de esa amistad en numerosas ocasiones, invitando a compartir momentos de descanso o a participar en comisiones o grupos de estudio. En este sentido podemos decir que fue un privilegiado porque tuvo muchos amigos que le duraron toda la vida y no tuvo necesidad de hacer amigos “desde el poder”.

8. El martirio. Hemos destacado también el martirio como una cualidad de algunos humanistas, como Tomás Moro. Creo, querido amigo, que se podría también predicar de Karol Wojtyla. El atentado que sufrió en 1981 le habría hecho mártir si hubiera fallecido como consecuencia de él. No fue así, pero le dejo secuelas toda su vida y acentuó los efectos de su enfermedad en los últimos años. La progresiva disminución de su capacidad  física no le impidió mantener un programa agotador de viajes por el mundo y de comparecencias públicas, cada vez más necesitado de asistencias.

Los últimos meses fueron un auténtico calvario y todos fuimos testigos angustiados de ello. Te puedo  dar el testimonio personal y directo de una persona, seguro que habrá muchas, que decidió dar el paso de su conversión al catolicismo cuando vio como soportó su enfermedad. Y cuando algunos plantearon la conveniencia de renunciar y retirarse, respondió: “Ah! si Cristo hubiera podido bajarse de la cruz”.

¿Sería mucho pedirles a nuestros políticos que imitaran alguno de los rasgos que caracterizaron a Juan Pablo II? Él fue también un gobernante y un Jefe de Estado.

En la próxima carta comenzaré un nuevo ciclo dedicado al “humanismo social”

Recibe un cordial abrazo de

 



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro