Cartas sobre humanismo y política

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62ª Carta: Humanismo social y persona (y 2).

Querido amigo[i]:

En la carta anterior te hablaba de las relaciones entre libertad y verdad y de los derechos humanos. En esta quiero añadir algunas notas que el humanismo social y cristiano destaca sobre la persona.

La correcta concepción de la persona no puede silenciar que el hombre tiene un valor único al haber sido creado por Dios a su imagen y semejanza, dotándole de una dignidad incomparable. La filosofía y las ciencias ayudan a explicar la centralidad del hombre en la  sociedad por medio de la razón. Pero solo la fe revela su verdadera identidad que, por medio de la gracia, alcanza a explicar la presencia de Dios en el mundo y en la historia, y que se llama Providencia.

La plena realización del hombre no se consigue sin la cultura. Cada persona aporta a la cultura su creatividad, inteligencia, conocimiento del mundo y de los demás hombres, capacidad de autodominio, sacrificio, solidaridad y disponibilidad para la consecución del bien común. La primera labor cultural se realiza en el corazón del hombre y en cómo se compromete a construir su propio futuro.

Para realizarse la persona necesita medios. La propiedad de esos medios es un derecho natural o fundamental para el desarrollo de su autonomía, aunque subordinado al destino universal de los bienes. Volveré sobre esta cuestión en otra carta.

Nuestro tiempo ha hecho aflorar una forma de propiedad distinta de las tradicionales (tierra, trabajo, factores de producción, capital, etc.). Se trata de la propiedad del conocimiento. De ello resulta que el principal recurso del hombre se encuentra dentro de sí mismo: capacidad de trabajo, diligencia, laboriosidad, prudencia para asumir riesgos, lealtad, ánimo, capacidad de organización, capacidad para intuir y responder a las necesidades de la comunidad.

El exceso de medios lleva al consumismo y al materialismo, verdadera raíz del laicismo y del relativismo de nuestros días. Frente a ellos, las opciones de consumo, de ahorro o de inversión, deben guiarse por nuevos estilos de vida en los que los elementos determinantes sean la búsqueda de la verdad, de la belleza y de la comunión con los demás hombres, al encuentro de un crecimiento común y equilibrado.

Te destaco, por último, otra característica de la persona: su autonomía respecto  de la sociedad. El hombre es un valor en sí mismo, capaz de construir, de organizar, de actuar, de ser sujeto de la historia y dar sentido a la creación en la que colabora. El hombre desarrolla su personalidad, expresa su libertad, organiza su existencia, domina su vida y participa en ámbitos sociales en los que desenvuelve y desarrolla su personalidad. El gran error antropológico del socialismo es subordinar el hombre al funcionamiento del mecanismo económico-social, haciéndolo creer que alcanzaría su propia realización personal al margen de su opción autónoma, de su responsabilidad personal y de su capacidad de distinguir el bien del mal.

Te aconsejo, querido amigo, que leas la Doctrina Social de la Iglesia si no la conoces, expuesta en las Encíclicas de los Papas de contenido social. Te llevarás una gran sorpresa. Se ocupa de los derechos humanos, de la familia, de la educación, de los deberes del Estado, de la sociedad nacional e internacional, de la economía, de la cultura, de los conflictos violentos, del respeto a la vida y a la naturaleza. Ninguna organización doméstica o exterior elabora diagnósticos de nuestro tiempo con la calidad y profundidad con que lo hacen aquellos documentos. Podías empezar con la Encíclica “Centessimus Annus”, que conmemora el centenario de la primera Encíclica social la “Rerum novarum”. La puedes encontrar fácilmente en la página web www.vatican.va, en la voz “Juan Pablo II, encíclicas”.

A nuestros políticos habría que exigirles que, antes de proclamar que quieren resolver los problemas de los ciudadanos, sepan que detrás de cada uno de ellos hay una persona que, como tal, reúne las condiciones de dignidad, libertad, derechos naturales, cultura y conocimiento, de las que te he hablado en estas dos última cartas.

En las próximas cartas te hablaré ya del humanismo social y la comunidad.

Recibe un cordial abrazo de



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro