Cartas sobre humanismo y política

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64ª Carta: Humanismo social y comunidad. La organización social (2)

Querido amigo[i]:

En la carta anterior te hablaba de la convivencia como primer elemento de la comunidad. En esta quiero hablarte de su organización desde la perspectiva del humanismo social.

Se debe distinguir, ante todo, la organización social de la política, dentro de la comunidad. La primera se estructura en torno a la familia, a los grupos sociales y a la estructura económica. La segunda tiene en cuenta las ideas de patria o nación, el Estado (o los demás poderes públicos), la democracia, el Estado de Derecho y el Estado asistencial. En esta carta solo te hablaré de la organización social.

1º. La familia. Sin perjuicio de lo que ya te dije en las cartas 21ª y 22ª, cabe ahora destacar: que la familia es la célula primera y vital de la sociedad y constituye su fundamento y alimento continuo mediante su función de servicio a la vida, y tiene para con la sociedad una función complementaria; que la familia es un elemento intermedio entre la persona y la sociedad, sirve como escuela de socialidad y de aprendizaje de las virtudes de la vida social y al mismo tiempo es vía de humanización de la persona en una sociedad de masas; que      la familia tiene un sentido social, por lo que reclama el servicio de la sociedad hacia ella, unos derechos inherentes, el respeto de la sociedad y del Estado y las ayudas precisas para afrontar sus problemas.

La familia tiene, por último, un cometido político, que se manifiesta en la intervención para procurar que las leyes y las instituciones del Estado no sólo no ofendan, sino que sostengan y defiendan positivamente los derechos y deberes de la familia. En este sentido las familias deben crecer en la conciencia de ser protagonistas de la llamada política familiar y asumir así la posibilidad de transformar a la sociedad.

Se rechaza de plano los intentos de la ideología de género de acabar con este modelo de familia y sustituirlo por ningún otro.

2º. Los grupos sociales. La apelación a estos grupos sirve tanto para articular la sociedad, como para cumplir las finalidades operativas de asociar los esfuerzos de los hombres, dar vida a una rica gama de cuerpos intermedios con finalidades económicas, sociales, culturales: cuerpos que gocen de una autonomía efectiva respecto de los poderes públicos, que persigan sus objetivos específicos manteniendo relaciones de colaboración leal y mutua, con subordinación a las exigencias del bien común.

3º. La estructura económica. Se basa en los siguientes valores:

- En la auténtica jerarquía de valores de que te hablé en la carta anterior, la economía está al servicio del hombre, lo mismo que la técnica o el trabajo. Es  bien conocido el cuadro de la civilización consumista que consiste en un cierto exceso de bienes necesarios al hombre, mientras millones de seres carecen de lo necesario.

- En el reconocimiento del derecho de propiedad, respecto del cual el humanismo social se aparta de las teorías colectivistas, diferenciándose de los programas capitalistas y subordinándole al derecho al uso común, y al destino universal de los bienes,

- En el reconocimiento del trabajo como el elemento clave de la cuestión social y como actividad definidora del hombre; a lo que hay que añadir la necesidad de superar la antinomia trabajo-capital fruto del error del economicismo o materialismo.

- En el objetivo de la socialización, no sólo en un sentido general, sino en el sentido específico aplicable a los medios de producción, como una meta para llegar a la cual pueden señalase determinados caminos. Así, se puede hablarse de socialización únicamente cuando quede asegurada la subjetividad de la sociedad, es decir, cuando toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse copropietario de esa especie de gran «taller» de trabajo en que se compromete con todos. Y para ello se debe asociar, en cuanto sea posible, el trabajo a la propiedad de los instrumentos de creación de riqueza y dar vida a una rica gama de cuerpos intermedios. El mero paso de los medios de producción a propiedad del Estado no equivale a socialización, sino de mera estatalización, tan querida por los socialismos.

En resumen, para el humanismo social cuanto más sociedad civil y menos Estado, mejor.

En la próxima carta te hablaré de la organización política de la comunidad.

Recibe un cordial abrazo de

 



[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro