Cartas sobre humanismo y política

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75ª Carta: Humanismo social y horarios en España.

Querido amigo[1]:

Como complemento de las anteriores cinco cartas que te he escrito sobre el trabajo, quiero abordar en esta una de las cuestiones más complejas e importantes que afectan no solo a nuestro trabajo sino a nuestra entera vida personal, familiar y social. Se trata de nuestros horarios de trabajo, comerciales, de ocio y de descanso diario, en resumen, de lo mal que tenemos organizado en España el tiempo.

Existe una meritoria “Comisión Nacional para la racionalización de los horarios españoles”, de carácter privado, y cuyo objetivo se deduce con toda claridad de su denominación, que lleva tiempo luchando por algo que parece tan evidente y con lo que todos estamos de acuerdo: introducir la razón y desterrar la costumbre en nuestros horarios.

El tema tiene repercusiones en la familia y en la competitividad de nuestro trabajo y, además, nos separa de las naciones europeas más desarrolladas.

En la familia, porque es necesario conciliar el trabajo con los deberes familiares y escolares, reconociendo la conciliación como un derecho social que afecta tanto a la mujer como al hombre, y que debe formar parte de toda negociación colectiva, como base de una adecuada convivencia.

En la competitividad empresarial, porque la flexibilidad de los horarios comerciales y laborales es la vía más segura para mejorarla e incrementarla y, al mismo tiempo, conseguir una sociedad más pacífica y satisfecha.

En Europa, en términos generales, llevan unos horarios más racionales y que siempre hemos envidiado quienes, por razones profesionales, hemos tenido la oportunidad de relacionarnos con otros colegas. No es infrecuente, que ante la costumbre española de trasnochar y madrugar, quienes nos visitan nos pregunten “pero los españoles ¿cuándo duermen?”.

La Comisión Nacional de que te hablo más arriba tiene en marcha una serie de iniciativas que te resumo, que dan una idea completa de la importancia y repercusiones del tema y que en la medida de tus posibilidades debieras hacer tuyas:

- Que España adopte el uso horario que le corresponde conforme a su situación geográfica, esto es, el del meridiano de Greenwich.

- Que todas las Administraciones Públicas cumplan el Plan Concilia de 2005 y una Resolución de 2012 que señala que la jornada laboral debe finalizar a las 18,00 horas.

- Que las Televisiones públicas y privadas, en sus programas de máxima audiencia, y cualquier tipo de espectáculo finalicen a las 23,00 horas.

- Que en las Escuelas se enseñe a los niños a valorar y gestionar bien el tiempo.

- Que la vida personal, familiar, social y laboral puedan ser compatibles a través de la llamada “conciliación”.

- Que se respeten las horas de sueño y descanso nocturno de ocho horas, en la mayor parte de las personas, para lograr su óptimo rendimiento.

- Que exista coordinación entre los horarios escolares, comerciales y laborales.

- Que se cumpla la puntualidad, tanto como exigencia ética de respeto al tiempo de los demás, como manifestación de seriedad y rigor en los comportamientos.

- Que en el mundo laboral la cultura del “presentismo” se haga compatible con otra de la eficiencia que no lo exija.

- Que se desarrollen campañas que sensibilicen al ciudadano sobre el valor del tiempo y la necesidad su correcta gestión.

¿Te has preguntado alguna vez, querido amigo, si tus enfados, tu falta de rendimiento, o tu mal humor; o el deficiente rendimiento escolar de tus hijos, se deba a la hora en que por la noche se apaga el televisor o el ordenador? Espero que a partir de ahora tú también des importancia al uso que haces de tu tiempo y a la urgencia de racionalizar nuestros horarios en España.

Recibe un cordial abrazo de

 

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pág. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro