Cartas sobre humanismo y política

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86ª Carta: Humanismo y vivienda

Querido amigo[i]:

No es necesario te argumente la importancia de la vivienda para la persona y para su familia. La vivienda conecta con temas fundamentales como los de la intimidad personal, la comunicación entre sus miembros y el ser el reducto de la privacidad. Pero también se relaciona con otras cuestiones sociales como son la arquitectura, el entorno, el urbanismo, el medio ambiente, los barrios de las ciudades, los servicios públicos de suministro, etc. En la vivienda, como en el lugar del trabajo, se desenvuelve la mayor parte de la vida de las personas, por lo que requieren la acción de los poderes públicos.

Para el humanismo la vivienda tiene, ante todo, dos dimensiones: las exigencias de la más radical intimidad, y la necesaria apertura a las personas que en ella conviven. Así, la intimidad facilita la reflexión sobre cualquier cuestión cotidiana o trascendente, como es el sentido de nuestra vida. De la reflexión surgirá la elaboración de los propios criterios y opiniones, al margen de la indoctrinación que pretende el “machaqueo” de los medios de comunicación, incluida la TV. En nuestra vivienda descansamos y leemos. Es el ámbito físico y humano que nos acoge al volver del trabajo.

La vivienda es así el marco de la convivencia familiar y de las propias exigencias de la familia en la satisfacción de las necesidades primarias. En ella se educan los hijos en las virtudes básicas de la convivencia social, como el respeto mutuo, la tolerancia, el sacrificio, la ayuda mutua; y, además, realizamos múltiples actividades de convivencia, ocio o estudio, lo que nos proporciones una experiencia vital. No olvides nunca que en la familia es el único lugar en que se quiere a alguien por lo que es y no por como es.

Si en la vivienda transcurre la mayor parte de la vida de una persona, y además la parte más íntima y personal, es lógico que incorporemos en ella nuestra capacidad estética y que la rodeemos de un ambiente amable y acogedor según los propios criterios.

Sin embargo, la vivienda no es algo aislado, ni autosuficiente. Se integra en otra comunidad humana de barrio, zona, urbanización, o ciudad. Ello permite las ventajas de los servicios públicos, el comercio, el ocio y otras muchas comodidades. El entorno de la vivienda es la expresión del espíritu de la sociedad en que vivimos. Es competencia de las autoridades civiles el promover que en los barrios haya una vida social digna, lo que incluye proporcionar espacios dotacionales para templos. Y junto a las ventajas no podemos desconocer los peligros de total deshumanización, la delincuencia o la inseguridad en que viven tantas ciudades y  tantos ciudadanos de mundo de hoy.

La política sobre la vivienda es un buen test para valorar el grado de humanismo de un programa electoral. No se trata solamente de los problemas del suelo, de abaratar la vivienda, de favorecer el acceso a la propiedad, o de construir muchos miles de viviendas sociales. De lo que se trata, querido amigo, es de reflejar en esas medidas las condiciones humanas y el significado propio de algo tan vinculado a las personas, como te he expuesto anteriormente.

Te habrá sorprendido que no te haya hablado de los desahucios, tema tan de moda en nuestro tiempo político. Lo he hecho deliberadamente, porque en mi  opinión, el problema del desahucio en los casos de extrema necesidad, está resuelto por una normativa reciente. Y lo demás, en la gran mayoría de los casos, solo es demagogia.

En la próxima carta te hablaré de humanismo y juventud.

Recibe un cordial abrazo de

 

[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario  puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro