Cartas sobre humanismo y política

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97ª Carta: Humanismo y familia

Querido amigo[i]:

En las cartas 52ª y 53ª te he hablado de la importancia de la familia para el humanismo y de los feroces ataques que sufre en nuestros días por lo que se ha dado en llamar “ideología de género”.

Voy a volver a tratar el tema, tanto para insistir sobre su importancia, cuanto por las necesidades de su defensa.

Habrás observado que hoy se considera moderno hablar mal de la familia o, simplemente, silenciarla. Es signo de modernidad hablar con desprecio de la “familia tradicional”, como si fuera una manera arcaica y superada de entender las relaciones familiares. Se introduce en el lenguaje la expresión “modelos de familia”, entre los cuales el más denostado es el “modelo tradicional”. En este, como en otros muchos temas, hay que estar atentos al valor de las palabras y a su manipulación.

Que algunas familias están en crisis o están rotas, no puede dudarse. Pero hay otras, muchas más que no lo están. Entre otras causas de aquella crisis cabe apuntar: la renuncia a ejercer las responsabilidades y la autoridad de los padres; la transferencia de la responsabilidad de educar a los profesores (que solo son responsables de enseñar); la consideración de la familia como mera unidad de consumo; la ruptura del diálogo entre padres e hijos.

Las consecuencias de la crisis en la familia debería hacer meditar a tanto “progre”, porque no afecta solo al ámbito privado, sino que también se resiente la comunidad; afecta al profesor que no puede cumplir las funciones que le son propias sin el apoyo de un criterio familiar concordante; afecta a la vida comunitaria porque se resiente del fallo de la primera escuela de convivencia; y porque genera un desequilibrio psicológico en muchos jóvenes.

Y es curioso observar como en las familias más modestas, el sentido de unidad y solidaridad se pone de manifiesto con mayor profundidad que en las familias acomodadas, como lo demuestran tantos comportamientos en tiempo de dificultades, crisis o paro.

A nadie se le escapa que no hay pedagogía ni política que pueda sustituir el amor, la ternura, el cariño, la entrega y al sacrificio sin contraprestación, implícito en la familia.

Quiero llamarte la atención, querido amigo, sobre algo de lo que apenas se habla cuando se analizan las causas de la situación actual. Se trata del amor, sí, como suena, del amor, tanto en el matrimonio como en las relaciones paterno-filiales o fraternales. El fenómeno amoroso está en la entraña del humanismo, y es la base de la familia, sin el cual no puede esta realizarse. No quiero insistir porque estoy seguro de que tienes tus propias experiencias y que estás de acuerdo conmigo desde ellas.

La cuestión de defender a la familia, no solo consiste en el rechazo a sus agresiones, sino también en actitudes positivas, en las que la política juega un papel importante. Así, las políticas de los gobiernos socialistas ahondan la crisis al aprobar, como hemos visto en España, medidas para favorecer el divorcio, el aborto libre, el matrimonio homosexual, las leyes de igualdad, etc.

Por el contrario, las políticas activas de protección a la familia y fomento de la natalidad (como por ejemplo, Francia), producen magníficos resultados en el crecimiento demográfico. Y las medidas de beneficios fiscales deben complementarse con las educativas (autoridad del profesor), salariales, de vivienda, de transportes, de precios al consumo, de becas, de asistencia sanitarias, entre otras.

Se ha dicho, con razón, que no hay mejor inversión a largo plazo que la que se hace en educación. También podría decirse que las políticas de protección de la familia supone, a largo plazo, la garantía de supervivencia como comunidad.

Afortunadamente para nosotros, los españoles, la defensa de la familia no es solo una cuestión política. Los ataques a la familia son tan feroces y descarados que la sociedad ha reaccionado y ha sabido organizarse en múltiples instituciones que hace oír su voz en los medios y en la calle.

Ten la seguridad, querido amigo, que si quieres defender a la familia no vas a encontrarte solo.

Recibe un cordial abrazo de

 

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente

 

[i] En el Manual de la “Nueva gramática de la lengua española” publicado por la Real Academia Española, (pag. 25, Madrid, 2010), se dice que en el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiestan los dos géneros (amigos/amigas, diputados/diputadas, alumnos/alumnas), el circunloquio es innecesario puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo.

Fernando Díez Moreno

Vicepresidente de la Fundación Tomás Moro