Humanismo y humanistas

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GINÉS DE SEPÚLVEDA (1490-1573)

Historiador, eclesiástico y humanista, nacido en Pozoblanco, provincia de Córdoba, apenas es conocido en su última condición. Fue estudiante de Humanidades en Alcalá y Bolonia. Tuvo vivencias en la Curia romana y fue cronista real en la Corte de Carlos V, al que acompañó en algunos de sus viajes.

Su obre es inmensa. En 1995 se inició la edición de sus obras completas que ha culminado en 2012 con la publicación del tomo 16ª, lo que constituye una reivindicación del intelectual sólido y del humanista complejo que  fue.

Esta obra abarca traducciones de Aristóteles, entre ellas la de la “Política” y la de “Comentarios”, de Alejandro de Afrodisía sobre la Metafísica de Aristóteles; discursos sobre la ética de la guerra como el tituladoDemocrates, sirve de justi belli causis” de 1535; críticas a Lutero y a Erasmo como el titulado “Antiapología” de 1532;  tratados jurídicos sobre la indisolubilidad del matrimonio; tratados sobre los títulos de la conquista española de Nuevo Mundo (“Democrates alter y Apología”), diversas crónicas (“Historia de Carlos V”, “Historia de Felipe II”, “Historia del Nuevo Mundo“), y textos sobre la teoría del Estado.

Tal vez, su obra más importante sea “De rebus gentis Caroli Quinti”, crónica en 30 volúmenes de la vida y hechos del Emperador. Sobre la Historia de las Indias escribió “De rebus Hispanorum gestis ad Novum Orbem”, en la que polemizó con Bartolomé de las Casas, defendiendo el derecho de los españoles a someter a los indios con criterios racistas, ya que les consideraba totalmente distintos de los españoles.

Su obra está escrita en latín, y la Academia de la Historia publicó una edición en 1780, pero hasta finales del siglo XIX no se empezaron a traducir. Fue Menéndez Pelayo el que lo hizo de “Democrates Alter”, y la Real Academia de la Historia promovió la publicación de sus obras completas en el mismo latín en que estaban escritas.

Como cronista real desempeñó el papel de ariete en la confrontación con Lutero, o con Erasmo, o con las posiciones anglicanas de Enrique VIII, incluso contra las actitudes seráficas respecto a la guerra o con la deslegitimación de la conquista española.