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Homenaje a Claro Fernández Carnicero en el Senado

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ACTO DE HOMENAJE A CLARO FERNÁNDEZ CARNICERO Y PRESENTACIÓN DEL LIBRO CON LOS DISCURSOS PARLAMENTARIOS DE CRUZ MARTÍNEZ ESTERUELAS,

 

El día 23 de enero de 2017 a las 13,00 h tuvo lugar en el Salón de Pasos Perdidos del Palacio del Senado el acto de homenaje a Claro Fernández Carnicero y la presentación del libro “Cruz Martínez Esteruelas. Discursos Parlamentarios de un Procurador en Corte, 1965-1976”, ante más de ciento cincuenta asistentes.

I). Abrió el acto el Presidente del Senado, D. Pío García Escudero, quien después de saludar al público presente en el Salón, dio la palabra a D. Vicente López-Ibor Mayor, Patrono de la Fundación Tomas Moro, quien dijo:

Excmo. Sr. Presidente del Senado, Autoridades, amigas y amigos, queridísimas Lola y Encarna.

Es un motivo de especial satisfacción participar en este Acto de Homenaje a Claro Fernández-Carnicero y en la presentación del libro sobre Cruz Martínez Esteruelas, editado por el Congreso de los Diputados, y correspondiente a su etapa de Parlamentario en las Cortes Generales.

Agradezco vivamente, en nombre de Ja Fundación Tomás Moro la celebración de este Acto y la generosidad y hospitalidad de una Institución del Estado tan relevante como el Senado, en acogerlo esta mañana.

El “seguro azar”, que escribiera Pedro Salinas, haría, una vez más, que las afinidades encontraran su camino. Y sumaran su vocación y entusiasmo a proyectos comunes. De ahí la participación y concurrencia de ambos en la Fundación Tomás Moro. Una Fundación creada hace más de treinta años con el propósito de servir de instancia de reflexión, estudio y formación orientada fundamentalmente a jóvenes universitarios, sobre un humanismo de inspiración cristiana.

Fui testigo directo de la creación de la Fundación Tomás Moro, de las razones y espíritu que la motivaron, y del esfuerzo del profesor Martínez Esteruelas en aquél período y en los años sucesivos y su preocupación central por dos aspectos que Jaspers sitúa en el corazón de todo proyecto humanista, al recordarnos que éste designa tanto un “ideal de cultura”, que implica la asimilación de la tradición clásica; como el sentido de lo humano, que se relaciona directamente con la defensa de la dignidad humana y las condiciones que la hacen posible.

Claro Fernández-Carnicero tomó el relevo de la presidencia de la Fundación a la muerte prematura – la de ambos lo fue, siempre lo es- de Cruz. La sucesión de Cruz no era fácil, por su personalidad, por su talento, y su extraordinaria cultura, pero, sobre todo, por la facilidad que Cruz tenía en la aproximación al otro. Por su carisma.

Pero Claro desarrolló una labor magnífica, preparando unos cuidadosos programas culturales sobre el eje central del programa de actuación de la Fundación Tomás Moro, pero también extendiendo su actividad en colaboración contras entidades afines, o continuando la ya iniciada con otras, como la Fundación sobre la Historia de las Ideas Políticas, liderada por la insigne profesora y hoy Directora de la Academia de la Historia, Carmen Iglesias.

Fue espléndida su intervención en el vigésimo aniversario de la Fundación, en el Monasterio de Santo Domingo de Silos, un lugar emblemático para la Fundación, el 20 de mayo de 2001. Allí manifestó su deseo de que la Fundación continuara sus trabajos con el mismo espíritu que hasta entonces, procurando contribuir a la recuperación de los estudios de Humanismo, en España, sobre todo en tres grandes campos: la Geografía; Ja Historia; y la Filosofía y las Ciencias Sociales.

Claro era un estudioso puro. Pero también un hombre comprometido con las raíces de su pensamiento y con su proyección en la acción personal y pública. Era también un hombre afable y sencillo. Cercano y atento siempre de la conversación, la orientación, el consejo, la disponibilidad hacia el amigo y el compañero.

Creo que disfrutó mucho de su fecunda etapa en la Fundación Tomás Moro y, especialmente, con los jóvenes, por su vocación de maestro y su cordial aproximación al debate abierto de las ideas y los pareceres. Ejercía, tal vez, un liberalismo humanista, que tantas veces se echa de menos en nuestra sociedad, a pesar de su pluralismo.

De Cruz se presenta hoy un libro que recopila sus intervenciones parlamentarias. No me corresponde a mí glosarlo. Pero sí decir que esa calidad intelectual y dialéctica de Cruz brillaba también con especial fuerza en el mundo de la sociedad civil y, sobre todo, de la cultura: la Historia, la Sociología, la Economía, la Geografía, la reflexión sobre las relaciones internacionales. Su interés prospectivo. Cruz previno del riesgo del fundamentalismo islámico; y Claro anticipó el peligro de lo que se califica como “postverdad”.

Homenajea hoy la Fundación en esta solemne Institución a dos grandes españoles, dos funcionarios leales, competentes e íntegros, letrados en Cortes, magníficos juristas. Dos hombres con una extraordinaria cultura y equipaje intelectual, aunque a veces me pregunto cómo se mide eso. Marañón decía que la sabiduría consiste en saber lo que se sabe con profundidad y en comprender con profundidad lo que no se sabe. Es decir, colocarlo en el orden de conocimiento de las cosas. Tal vez ello nos dé una pista certera de lo que nuestros homenajeados no son en modo alguno ajenos.

También eran dos españoles preocupados por la vida pública, a la que sirvieron desde distintas responsabilidades, y tengo la convicción de que añoraron una España mejor, una “era of good feelings’, parafraseando a Churchill en sus “Memorias”, en el volumen titulado “The great democracies”. Dos personas que entregaron cabalmente una parte muy importante de sus esfuerzos y de su vida a mejorar la calidad de nuestra sociedad civil, de su educación, de su juventud, de sus valores. De su futuro. Creo que esta era, también, una forma concreta de expresar su patriotismo. Su amor a España.

Dos hombres críticos con no pocos aspectos de la realidad circundante, pero positivos y  generosos, que dejan un recuerdo extraordinario en muchos de quienes compartimos con ellos afanes, proyectos e ilusiones.

Como en toda vida, no todo fueron rosas, también conocieron las penalidades de la enfermedad física y algunos contratiempos menores. Cuando la púrpura cae, se ve la  sustancia de las cosas. Y Cruz y Claro sintieron, tal vez, no soledad pero sí “la sombra de alguna deslealtad”. Nunca hicieron cuenta de esto.

Mi gratitud en nombre de la Fundación Tomás Moro y de tantos amigos, a Femando Díez Moreno, por la preparación de este homenaje y la recopilación de las intervenciones de Cruz, que muestran a una de las grandes voces parlamentarias de las últimas décadas y su posición reformista en la primera etapa de la Transición. No deja de llamarme la atención la modernidad del lenguaje político de Cruz,  sin perjuicio del contexto y del tiempo transcurrido.

Femando sabe bien que las deudas de lealtad y gratitud no se extinguen, aunque el deudor ya no esté en condiciones de exigirlas.

Reitero mi agradecimiento a esta tan destacada Institución por acogernos esta mañana, al Excmo. Sr. Presidente del Senado y a todos ustedes por su presencia.

Muchas gracias.

A continuación la violoncelista Marta Mulero Vinuesa interpretó el “Preludio de la 1ª suite” de Juan Sebastián Bach.

II). El Presidente del Senado dio acto seguido la palabra a Dª. Rosa Ripollés Serrano, Letrada de las Cortes Generales en el Congreso de los Diputados, quien señaló que el Servicio de Publicaciones del Congreso tiene como objetivo acoger obras plurales de autores de muy diversas tendencias políticas, que puedan servir para que en el futuro se conozca la historia parlamentaria de España. Para ello aplica dos criterios: el autor y el contenido.

Consideró que el autor, Cruz Martínez Esteruelas, fue un hombre relevante en el periodo político del postfranquismo y en la Transición. Y que el contenido de sus intervenciones parlamentarias cumple aquellos objetivos de transmitir al futuro parte de esa historia de España. Afirmó no conocer demasiado a Cruz, pero si recuerda sus conversaciones sobre Juan Sebastián Bach.

El prólogo del libro, escrito por Claro Fernández Carnicero, fue comentado con ella, y quiere señalar tres datos para recordar a Claro. En primer lugar, que era un hombre con especial sensibilidad con la cuestión de la igualdad entre hombres y mujeres. En segundo lugar, que era un hombre sencillo, nada soberbio, con una total naturalidad en su comportamiento y trato con compañeros. Y en tercer lugar, que era un hombre culto, que disfrutaba con los libros y las publicaciones, pero también su sencillez le llevaba a disfrutar de las cosas sencillas, de su pueblo Lillo y de su región Castilla La Mancha.

Terminó con la cita de una sevillana: “cuando un amigo se va algo se muere en el alma/algo se muere en el alma cuando un amigo se va”.

A continuación la chelista interpretó “Arioso” de Juan Sebastián Bach

III). El tercer orador fue D. Fernando José Santaolalla López, Letrado de las Cortes Generales en el Senado, quien visiblemente emocionado dijo que lo estaba porque era muy  amigo de Claro. Les conoció a ambos en la Academia de Preparación de Abogados del Estado en la Gran Vía, en la que Cruz era preparador y él y Claro alumnos.

La convivencia con Claro en el Congreso y en el Senada hizo que fueran amigos entrañables, y su conocimiento de Cruz fue, precisamente, a través de Claro. Entre ellos dos, había notables coincidencias: su visión conservadora, el ser profundos creyentes cristianos, la visión positiva de la vida para mejorar las cosas y la entrega a los demás.

Destacó que Claro fue un humanista en el sentido más profundo. Tenía inquietud por el ser humano, por la vida política y social, por los problemas del separatismo en España. Fue hombre de una enorme cultura, lector voraz y especialista en nada, pero sabía de Historia, Derecho, Bellas Artes. Era hombre que sabía escuchar. Un fino jurista que se fijaba más en los principios básicos que en la letra pequeña o en los Reglamentos. Era honrado y con una gran rectitud en la aplicación de las normas.

Terminó citando una frase de Cervantes en El Quijote, de los que era profundo conocedor: “llaneza, no te encumbres que toda afectación es vana”.

A continuación se interpretó el “Preludio de la 2ª suite” de Juan Sebastián Bach.

IV). Habló después D. Fernando Díez Moreno, Vicepresidente de la Fundación Tomas Moro, y autor de la recopilación de los Discursos Parlamentarios quien dijo:

1. Agradecimientos y salutaciones.

Quiero que mis primeras palabras sean de agradecimiento a la Mesa de esta Cámara por haber autorizado, a propuesta del Presiente, que celebremos este acto en el magnífico Salón de Pasos Perdidos del Palacio del Senado.

Mi agradecimiento también al Servicio de Protocolo que tan eficazmente ha contribuido a la organización. Y a las personas de la Fundación Tomas Moro que han ayudado: Íñigo López de Uralde y Cintia Lamela.

A quienes me han precedido en el uso de la palabra les agradezco que hayan facilitado y abreviado las mías.

Y a todos ustedes, Señoras y Señores, gracias por su asistencia.

Saludo a un nutrido grupo de Letrados de las Cortes Generales, compañeros de Claro y de Cruz, por quienes, me consta, sentían gran aprecio y respeto no exento de admiración.

Saludo a los amigos de la Fundación Tomas Moro que han venido a rendir homenaje a quienes fueron sus Presidentes y también sus amigos.

Saludo a los familiares de Claro y de Cruz. Nos acompañan sus viudas, todos los hijos de ambos y algunos nietos. Por cierto, una de las nietas acaba de ingresar por oposición en la Carrera Judicial. El tiempo pasa para todos de manera ineluctable.

Permítanme saludar a Benigno Pendás, Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales; a Nuria Díaz Abad, Vocal de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial; a Pedro Llorente, Subsecretario del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; a Fernando Suarez, Ex-Ministro de Trabajo y compañero de Gobierno de Cruz; y, por último, a José María Sánchez, Presidente de la Fundación Tomas Moro.

2. Vinculaciones entre Claro Fernández Carnicero y Cruz Martínez Esteruelas.

A la altura del desarrollo de esta acto a nadie puede sorprenderlo que lo hayamos organizado de esta manera. Entre Cruz y Claro existieron una serie de vinculaciones que es preciso resaltar.

A) Los dos fueron Letrados de las Cortes Generales y murieron en activo.

B) Los dos prestaron grandes servicios a España, además de sus funciones propias como Letrados. Claro fue Subsecretario del Ministerio de Medio Ambiente y Vocal del Consejo General del Poder Judicial; y Cruz fue Ministro de Planificación del Desarrollo y de Educación y Ciencia, entre otros.

C) Los dos fueron Presidentes de la Fundación Tomas Moro. Cruz desde su constitución en 1981 hasta el año 2000 en que falleció; y Claro desde este año hasta que su nombramiento como Vocal del Consejo General del Poder Judicial lo hizo incompatible. En la página web de la Fundación se recogen las Memorias de Actividades de estos años, y quien quiera asomarse a ellas se verá sorprendido por la enorme cantidad de actuaciones llevadas a cabo. Y es que ambos, Cruz y Claro, no solo eran hombres de pensamiento y estudio, sino además hombre de organización, siendo así que las capacidades de creación y de organización no es fácil encontrarlas reunidas en una misma persona.

D) Y sobre todo lo anterior, Cruz y Claro fueron humanistas cristianos porque reunían las 7 condiciones que dejó fijadas el paradigma de Tomás Moro. Veámoslas.

a) Fueron hombres dotados de investidura cultural. Enormemente cultos. Había que oir a Claro hablar de El Greco en Toledo (que hoy precisamente celebra el día su Patrón S. Ildefonso) y a Cruz hablar de personajes históricos como S. Francisco de Borja y el Cardenal Cisneros. Y oírles hablar entre ellos de Juan Sebastián Bach, razón por la cual todas las piezas interpretadas hasta ahora son de este compositor.

b) Fueron hombres preparados profesionalmente para las tareas que les tocó desempañar, a diferencia de tantos ejemplos que vemos en nuestros días. Y esa preparación no se la dio solamente la oposición, sino que desde esa base no dejaron de estudiar y leer durante toda su vida. Fueron un buen ejemplo para las jóvenes generaciones de Letrados que me escuchan.

c) Defendieron a la persona y sirvieron a la comunidad, los dos ejes del humanismo. Pero a la persona entendida como ser trascendente con todos sus derechos. Porque, sí, hay muchos humanismos, pero a la hora de defender el derecho a la vida de los no nacidos, algunos humanismo retroceden, o la hora de defender la libertad de enseñanza o de religión se ponen de perfil. No fue así con ellos.

d) Amaron a su familia y la cuidaron como motivo profundo de sus vidas. Ellas que están aquí lo pueden atestiguar.

e) Desarrollaron un íntimo sentido de la amistad. No de los amigos que se hacen desde la política, que duran muy poco, sino amigos de toda la vida y de después de su muerte. La presencia de todos ustedes hoy aquí es buena prueba de ello.

f) Y tuvieron el sentido del humor y de la ironía propios de los hombres inteligentes.

Así pues reunieron las 6 condiciones del prototipo humanista: investidura cultural, preparación profesional, defensa de la persona y servicio a la comunidad, amor a sus  familias, sentido de la amistad y sentido de la ironía.

¿Y qué pasa con la condición 7ª del paradigma moreano? Esa no la cumplieron: el martirio. Ciertamente no fueron mártires, pero su condición de hombres excepcionales no les libró, en los últimos momentos de su vida, de sufrimientos físicos y tal vez morales con los que Dios, de manera inescrutable señala siempre a los que luego elige.

3. Los Discursos Parlamentarios.

Mi agradecimiento ahora va dirigido al Servicio de Publicaciones del Congreso de los Diputados, que han realizado una excelente labor, y muy especialmente a las letradas Rosa Ripollés e Isabel Revuelta, porque sin su ayuda y empuje este libro no habría salido.

El libro contiene un Prólogo escrito por Claro Fernández Carnicero. Es muy breve, porque me dijo que no se sentía con fuerzas para hacerlo más extenso como le habría gustado. Debió ser una de las últimas cosas que escribiera, lo que la añade valor. En él definió a Martínez Esteruelas como un Procurador digno de mejor suerte.

Sigue una Semblanza Intelectual con abundante bibliografía y una Presentación donde se narran las vicisitudes de la recopilación de los discursos.

Cada uno de los proyectos de Ley o de normas con rango de Ley que motivaron las intervenciones de Martínez Esteruelas, va precedido de una comentario que intenta situar el contexto del debate y su resultado, con indicación del Boletín que contiene la publicación de la norma.

Una vez superadas las dificultades técnicas, que la hubo, el problema era como ordenar las más de 240 intervenciones, en 33 proyectos o normas con rango de Ley y en 11 Comisiones distintas o en el Pleno de las Cortes. Sin duda desechamos el criterio cronológico porque no daría una visión real, y nos decidimos por el criterio sistemático o material.

Así, en primer lugar, el debate sobre la Ley para la Reforma Política en el que se discutía, entre otras muchas cuestiones, la cuestión del sistema electoral. Martínez Esteruelas defendía el sistema mayoritario y frente a quienes sostenía que este sistema conduce al bipartidismo, sostuvo que también el sistema proporcional lleva a ese resultado (de hecho hasta las última elecciones de 2016 el sistema proporcional vigente en España ha llevado al bipartidismo). Pero Martínez Esteruelas vertía esta argumentación que reproducimos con sus palabras:

Frente a la crítica de que el sistema mayoritario conduce a la bipolarización, sostuvo que el bipartidismo es inevitable en el sistema proporcional, porque la imposibilidad en que se encuentran los excesivos partidos de gobernar por sí solos les obliga impera­tivamente a coaligarse entre sí, a entrar en el juego artificioso de los pactos y los com­promisos más o menos sinceros, más o me­nos contingentes, con el fin de obtener esa mayoría que no pudieron conseguir del electorado. Y todo ello -es aquí donde se gesta un auténtico fraude democrático- conseguido después de las elecciones, obedeciendo las consig­nas de los dirigentes de los partidos y si­guiendo el juego de los intereses y las ma­niobras personales; es decir, obteniendo por la vía oblicua del pacto entre los par­tidos lo que no supieron o no pudieron con­seguir de la voluntad expresa del pueblo”.

La anterior está dicho hace 40 años y es la mejor descripción de lo que pasó en España en el año 2016.

Es mi opinión personal que el sistema proporcional pudo propiciar la consolidación de nuestra naciente democracia permitiendo la participación de mayor número de fuerzas políticas. Pero transcurrido casi 40 años desde nuestra Constitución, nuestra democracia está consolidada por lo que el sistema mayoritario permitiría Gobierno fuerte que hiciesen frente a los problemas y evitasen el espectáculo del 2016. Pero esto es solo una opinión personal.

Sigue a continuación los debates en la Comisión de Leyes Fundamentales y Presidencia, sobre las Leyes Orgánicas que desarrollaron las Leyes Fundamentales que solo pueden entenderse en el contexto del momento.

En la Comisión de Hacienda participó en numerosos debates destacando aquellos en los que fue ponente, como el Proyecto de Ley de Crédito Oficial, o el del Seguro de Crédito a la Exportación.

Emociona leer sus intervenciones en la Comisión que debate la modificación del Título Preliminar del Código Civil, al que considera el texto más noble de nuestro ordenamiento jurídico.

Y así, como dije, en once Comisiones más, incluido la de Agricultura para debatir el Proyecto de Ley de Montes Vecinales en Mano Común.

Hasta cierto punto este libro es un complemento de las Obras Completas que presentamos en diciembre del 2006 en la sede de la Fundación Juan March, en cuyos 4 Tomos se recogen sus 15 libros y más de 70 ensayos. Podríamos decir que en esas Obras Completas está la obra escrita, y en este libro está la obra hablada.

Pero no nos engañemos. Este libro es algo más que un complemento. Este libro tiene vocación reivindicativa porque quiere hacer frente a la injusticia histórica que se produce reiteradamente cuando omite y oculta el nombre de Martínez Esteruelas al hablar de los protagonistas de la Transición. Sin su brillante elocuencia y su capacidad para convencer a los Procuradores de AP, la Ley para la Reforma no haría sido aprobada. Les decía:

“…si a mis cuarenta y cuatro años soy capaz de cambiar, me creo legitimado para pedir ese cambio a mis compañeros de más edad…”

Por eso este libro no es un complemente, es una hoja de la historia de España, nos guste más o nos guste menos, o no nos guste nada, pero que hay que conocer y que no se puede ignorar, porque como se ha dicho con acierto los pueblos que ignoran o desconocen su historia están condenados a repetirla.

Termino. Claro Fernández Carnicero y Cruz Martínez Esteruelas fueron hombres comprometido con la persona y con la comunidad, en el sentido que el humanismo da al concepto de compromiso: hacer algo más que cumplir con el deber.

¡Descansen en paz! Ellos ya forman parte del número de los elegidos.

A continuación de interpretó el pasaje de “Las lágrimas de S. Pedro” de la Pasión según S. Mateo, de Juan Sebastián Bach.

V). Tomó por último la palabra el Presidente del Senado, D. Pío García Escudero, quien dirigiéndose a la familia de Claro Fernández Carnicero dijo que todavía se le echaba de menos en el Senado.

Destacó que fue una gran idea celebrar conjuntamente el acto de homenaje a Claro y la presentación del libro de Cruz, porque entre ellos existieron muchos nexos humanos y profesionales: su carrera de Letrados de las Cortes, que Cruz fuera preparador de Claro, la dedicación a la Fundación Tomas Moro, la talla intelectual, su dedicación al servicio público, su valía humana y su generosidad.

Resaltó que en el Prólogo de los Discursos se hable de Cruz como un hombre bueno, generoso y observante de la ética de la responsabilidad. De su contenido, hizo mención a su participación en la Ley para la Reforma Política, que sirvió de cauce a la Transición y que necesitó de hombres con gran nivel intelectual y calidad argumental en los debates, virtudes que debieran actualizarse.

Reivindicó la Transición como una página de la Historia de España y una referencia permanente para el progreso de España. Fue, dijo, una obra de ingeniería jurídica y política en la que participaron Cruz y Claro.

Por último, reiteró la felicitación a Fernando Díez Moreno y a la Fundación Tomas Moro por haber acometido la recopilación de los Discursos Parlamentarios.

Los asistentes puestos en pie escucharon de la violoncelista Marta Mulero “La muerte no es el final” de Cesáreo Garabin Azumendi.

El Presidente del Senado levantó la sesión. Eran las 14,00 horas.

Ver vídeo del acto: https://www.youtube.com/watch?v=GmDraWoipOE