Humanismo cristiano y la prioridad del trabajo (2)

Humanismo cristiano y la prioridad del trabajo (2).

El humanismo cristiano defiende el principio de la prioridad del trabajo sobre el capital, que implica el rechazo del “economicismo” (considerar exclusivamente los objetivos económicos), y también la afirmación de que la propiedad privada está sometida a una “hipoteca social”, como hemos visto en anteriores artículos, que obliga al cumplimiento del destino universal de los bienes.

Los trabajadores tienen derecho al empleo, a un salario justo, a sindicarse, a la huelga, así como a ayudas familiares o subvenciones, especialmente a las madres que se dedican exclusivamente al cuidado de los hijos.

Para el humanismo cristiano, el trabajo diferencia al hombre de los demás seres creados; permite al hombre realizarse a sí mismo en el cumplimiento de su vocación; ofrece una respuesta al interrogante sobre el sentido de su vida, que es el de participar en un proyecto (el de dominar la tierra) en la medida de las posibilidades de cada uno; y explica la penosidad, la fatiga o el sacrificio inherentes al trabajo como ofrenda a la participación en la obra redentora. En definitiva, junto a sus connotaciones temporales, el trabajo posee también una dimensión moral que nace de su consideración de partícipe en la obra creadora y redentora del mundo

Sé muy bien, amble lector, que todo lo anterior te parecerá “música celestial”, preocupado, si lo estás, por encontrar un empleo, y al contemplar el mundo de las relaciones laborales, tanto en nuestro mundo occidental desarrollado, como en otras partes del mundo, que lo están menos, y en las que son frecuentes escenarios de auténtica esclavitud.

Pero, precisamente, la lucha contra las situaciones de desempleo, o de tantas situaciones injustas y discriminatorias, encuentra su razón de ser y su justificación en las consideraciones que te hago. Y más aún, si en nuestro entorno, el trabajo no tiene la consideración que defiende el humanismo, es hora de que lo incorporemos a nuestros programas y de que luchemos por conseguirlo.

En el próximo artículo te hablaré de la dimensión moral del trabajo.

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