Humanismo cristiano y convivencia.
De la idea de la comunidad pueden destacarse los elementos de convivencia y de organización. La convivencia es elemento esencial de la comunidad, lejos de las teorías del contrato social o las del estado natural de bondad en el hombre. Quienes conviven cooperan entre sí para la consecución de fines comunes.
En la convivencia deben destacarse cuatro caracteres, según el humanismo:
1º. Tiene un contenido esencialmente humano. Es el hombre el que escribe su historia personal por medio de numerosos lazos, contactos, situaciones, estructuras sociales que lo unen a otros hombres. El hombre es el protagonista de su existencia, de su ser personal y, a la vez, de su ser comunitario y social, en la propia familia, en el ámbito de la nación, en el ámbito de toda la humanidad.
2º. Tiene un sentido solidario. Después de reconocer los males de nuestro tiempo (falta de amor social, olvido de la ética, pobreza, injusticias sociales, paro, etc.), es la solidaridad una de las soluciones a los peligros y amenazas del progreso y la inspiradora de la búsqueda de instituciones y caminos adecuados para resolver los problemas del reparto de las riquezas, especialmente aplicable a los pueblos en vías de desarrollo.
3º. Implica un deber de justicia. Un sistema justo, es decir, intrínsecamente verdadero, y a su vez moralmente legítimo es el sistema de trabajo que supera la antinomia capital-trabajo. Podríamos decir, por tanto, que no basta la justicia en la convivencia, sino que es exigible además la legitimidad moral.
4º. Por último, la convivencia implica también una exigencia de igualdad que es reconducida a la cuestión del desorden moral. Frente a la desigualdad injusta, el humanismo propugnará una más amplia e inmediata distribución de la riqueza a escala mundial, y las necesarias transformaciones en las estructuras económicas del planeta. La desigualdad debe situarse en la base de los problemas de la convivencia.
En resumen, a los problemas de la convivencia les resulta también de aplicación la jerarquía de los valores que se deriva del pensamiento del humanismo: antes la ética que la técnica; antes la persona que las cosas; antes el trabajador que el trabajo; antes el espíritu que la materia.
En el próximo artículo te hablaré de la organización de la comunidad.
Fernando Díez Moreno