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Jornadas en el Monasterio de Santa María de la Vid, Burgos

Crónica de las Jornadas en el Monasterio de

Santa María de la Vid, Burgos.

20 al 22 de abril de 2018

La Fundación Tomas Moro inicia una nueva etapa con la convocatoria de estas Jornadas llevada a cabo por su Presidente José Pardo de Santayana. Se intenta incorporar a las actividades de la Fundación a jóvenes universitarios que estén interesados en recibir una formación humanista que complemente la profesional que reciben en la Universidad. Con ello se quiere renovar el sentido esencial que se propuso el fundador de que sean los jóvenes universitarios quienes reciban y sean destinatarios de los proyectos y actuaciones de la Fundación.
Se han convocado estas Jornadas en el Monasterio de la Vid,(Burgos) donde se celebraron en la década de los 90 otras Jornadas. Nos hemos encontrado con un Monasterio muy restaurado, con unas instalaciones muy propias para el fin que se pretendía y una Hospedería que ofrece la austera comodidad que buscamos.
Los jóvenes que asistieron actualmente cursan estudios de arquitectura, ingeniería, economía, medicina, derecho.
Día 20 (viernes).
Los participantes salen de Madrid un viernes por la tarde con el riesgo de sufrir el tráfico de salida de fin de semana, pero afortunadamente no hubo ningún problema vial y, como preveía el programa, a las 19,30 la Sala Arcos del Monasterio estaba repleta con unas cincuenta personas, en su mayoría jóvenes, y algunos miembros del Patronato de la Fundación. Era de notar en el rostro de los asistentes la curiosidad y las dudas e incertidumbre sobre cómo se desarrollaría aquello a lo que iban a asistir.
El Presidente Sr. Pardo de Santayana dirigió a los asistentes unas palabras de bienvenida y agradecimiento por su asistencia sacrificando un fin de semana que podría dedicar a otras actividades. Expuso cuales eran las finalidades de las Jornadas y concretó algunas cuestiones de horario y organización.
A continuación habló D. Luis Julve, miembro del Patronato para presentar al primer conferenciante, D. Fernando Diez, Vicepresidente de la Fundación, que desarrolló, con ayuda de sugestivas imágenes en power point, el tema de “El humanismo cristiano”.
1. 1ª Conferencia sobre “El Humanismo cristiano”.
Comenzó haciendo frente a la manipulación histórica que la Ilustración hizo sobre la caída del Imperio Romano, sobre los llamados “siglos oscuros” de la Edad Media, sobre el humanismo renacentista italiano como “humanismo pagano” y sobre las raíces cristianas de Europa.
Reconoció el cambio histórico que se produce cuando aparecen las Órdenes religiosas mendicantes (franciscanos y dominicos), cuando se conocen las obras de Aristóteles y crea las “schola humanitatis” en Italia. Aparece así el Renacimiento estrechamente vinculado al humanismo como dos caras de la misma moneda.
El humanismo cristiano se diferencia de los demás humanismos en que reconoce a la persona como un ser trascendente y en que defiende todos los derechos naturales del hombre sin excepción alguna. Gira en torno a dos ejes: la persona y la comunidad. La persona es creada por Dios a su imagen y semejanza, con dignidad, libertad (para negar a su Creador, para conformar el mundo y para hacerse uno mismo lo que se quiera ser) y es titular de derechos naturales, ahora denominados derechos humanos.
La comunidad se basa en la convivencia y en su oposición, el conflicto. Los conflictos de nuestra sociedad son muy diferentes a los de otras épocas, porque aparece la clase media que sustituye a la “cuestión obrera”, por la transformación de la clase empresarial, y por la caída del comunismo.
Señaló los documentos básicos del humanismo cristiano: la Constitución “Gaudium et Spes” y la Encíclica “Redemptor hominis”. Se repartió entre los asistentes el libro “104 Cartas sobre Humanismo y Política”, del que el conferenciante es autor y del que acaba de publicarse su 2ª edición. Hizo también referencia a los más importantes humanistas cristianos de la historia y de nuestro tiempo y terminó planteando la cuestión de si la persona, tal como la concibe el humanismo cristiano, es la misma persona que en nuestros días dispone de internet, móviles, ordenadores, redes sociales, globalización, etc.
Una vez terminada la conferencia los asistentes pasaron al refectorio del Monasterio y compartieron cena con los monjes y los novicios del Monasterio, con un menú frugal propio del lugar en que estábamos: judías verdes, pescado con ensalada y fruta.
Dado que era el primer día y el cansancio de la jornada, del viaje y de la semana que terminaba, no se previó ninguna actividad después de la cena.
En los claustros y pasillos del Monasterio hacía frío, pero no así en las habitaciones dotadas de calefacción. Alguien recordó que los Monasterios no solo son “refugium pecatorum” sino también “refrigerium pecatorum”.
Día 21 (sábado).
Algunos asistentes a las Jornadas fueron a Misa de 8,30 h en la Capilla de los monjes. Durante la celebración se rezó además la oración de Laudes. Fue concelebrada por los ocho monjes y asistieron los cinco novicios. Se dio la circunstancia de que era el cumpleaños (25) de uno de ellos, Francesco, de Palermo, quien pronunció unas palabras sobre su agradecimiento a la llamada de Dios a su vocación. Recordó que algunos de sus amigos de Palermo se encuentran en la cárcel o son drogadictos.
Se pasó después al refectorio para dar cuenta de un desayuno austero pero suficiente: café, leche, infusiones, cola-cao, pan, mantequilla, mermelada, embutidos, fruta, cereales.
2. Visita al Monasterio.
A las 10,30 h tenemos programada la visita al Monasterio que se hace con el P. …. muy simpático y gran conocedor de su historia y vicisitudes.
Inicialmente fue un Monasterio premostratense y hoy de agustinos, fundado en el siglo XII sobre el lugar en el que, según la tradición, fue hallada la imagen de la Virgen de la Vid, de piedra policromada e inusual en cuanto a su tamaño para ser románica, lo que la convierte en una imagen bastante excepcional.
Nos cuenta como después de la desamortización que supuso el abandono y expolio de las riquezas del Monasterio, en el año 1865, el P. Celestino Mayordomo, en nombre de los agustinos filipinos de Valladolid, toma posesión del cenobio para crear un centro de estudios y formación (noviciado) de futuros agustinos. La abadía fue adquirida por la Provincia de Filipinas de la Orden de San Agustín, que la destinó a casa de estudio y formación de sus religiosos.
De la Provincia de Filipinas nació, en 1926, la Provincia Agustiniana de España, a la que se adjudicó, junto a otras casas, el monasterio de la Vid como centro de formación y estudio de la nueva Provincia. De la Vid salieron centenares de misioneros que realizaron una tarea apostólica grandiosa en Filipinas, donde fundaron y administraron pueblos, parroquias, iglesias, capellanías, escuelas, colegios y una universidad. Y así ha funcionado el monasterio hasta 1995, año en el que toda la actividad formativa de la Orden de San Agustín se trasladó a Los Negrales, zona residencial situada en el noroeste de la Comunidad de Madrid.
En la actualidad la antigua abadía, que continúa desarrollado una intensa labor cultural desde la Biblioteca, el Archivo y el Museo, se ha convertido en la sede del Noviciado Interprovincial de los Agustinos españoles y ha abierto sus puertas como centro de espiritualidad, no sólo al servicio de los religiosos, sino de todos aquellos que desean encontrarse con el Señor y con María, reina de la Vid, en el silencio, la paz y la convivencia con la Comunidad Agustiniana.
Recorremos primero el Claustro, que comenzó a construirse en 1517 ocupando el espacio del anterior claustro románico. De planta cuadrangular presenta dos pisos con siete tramos en cada una de las cuatro galerías. El bajo conserva gran parte de la estructura efectuada durante el siglo XVI. Los siete tramos de las galerías están cubiertas con bóvedas estrelladas muy planas de amplias claves cuyos nervios descansan en cabezas de serafines.
El segundo piso se levantó de nueva planta en la segunda mitad del siglo XVIII sustituyendo al construido en el siglo XVI. Al exterior se abren siete ventanales formados por arcos de medio punto flanqueados por columnas y retropilastras jónicas. En las enjutas de los arcos se situó un amplio repertorio ornamental.
En el claustro bajo, se conserva la fachada de la primitiva sala capitular realizada en la segunda mitad del siglo XII. El tipo de arquería y la calidad escultórica de los capiteles permiten relacionarla con las magníficas salas capitulares de El Burgo de Osma o San Pedro de Soria.
Después de recorrer el claustro pasamos a la Iglesia, de enormes proporciones, que comenzó a construirse en 1522 bajo la dirección de los maestros Sebastián de Oria, Pedro de Rasines y Juan de Vallejo; y fue costeada a partes iguales por el cardenal Mendoza y por su hermano el conde de Miranda.
Destaca la bellísima imagen gótica de Santa María de la Vid, esculpida a finales de siglo XIII y que preside la capilla mayor desde un espléndido retablo renacentista, obra del entallador Antonio de Elejalde, ornado con pinturas napolitanas firmadas entre 1590 y 1592 por diversos artistas. La Virgen presenta una faz llena de belleza y serenidad, tez morena, mirada honda y agraciada, y una sonrisa cautivadora. A todos nos deja admirados la expresión de su rostro y la ternura entre la Madre y el Hijo en su rodilla izquierda, expresión dulce y humana, cercana, al tiempo que solemne. Tiene la mirada fija en el pueblo con la vista levantada. En la mano derecha sostiene un ramo de vid.
La Sacristía es una gran estancia rectangular de tres tramos cuyos muros aparecen recorridos en el tercio superior por una cornisa moldurada, reforzándose en los ángulos con pilastras. Es un ámbito de amplias dimensiones, en el que contrasta la sobriedad de los muros con el tratamiento formal desplegado en las cubiertas. Desde la Sacristía se pasa a un pequeño museo en el que destaca la colección de monedas antiguas y modernas, incluidos los billetes y las monedas del euro.
Volviendo al Claustro pasamos al Museo del Monasterio, muy rico en orfebrería y en ornamentación litúrgica.
Y damos fin a la visita en la Biblioteca, última gran obra arquitectónica de la comunidad premonstratense, donde nos recibe el Padre Bibliotecario. Situada encima del refectorio, se accede a ella a través de una puerta monumental situada en un vestíbulo y nos encontramos con una sala rectangular (32×7 metros), con 72 espacios, cubierta por bóveda de cañón de siete cuerpos con lunetos en los que se abren los ventanales que iluminan el local. La bóveda está decorada con símbolos abaciales propios del monasterio, rodeados de coronas formadas por palmas; en el centro, sobre fondo de rayos, el Espíritu Santo en forma de paloma simboliza la sabiduría divina a la cual está dedicada la biblioteca. Al fondo, presidiendo el conjunto, un lienzo de la Inmaculada flanqueado por pilastras jónicas y rematado por un frontón semicircular. Rodeando el salón se distribuye una rica estantería neoclásica que se adapta a la estructura arquitectónica y se distribuye en dos niveles a los que se accede por medio de cuatro escaleras interiores. Tiene 2.810 metros de estantería, 590 m2 de superficie, 140.000 volúmenes, cuyos catálogos están informatizados. Posee incunables, manuscritos, facsímiles, libros antiguos, grandes enciclopedias y revistas especializadas.
La Biblioteca se mantiene abierta y disponible de manera permanente para investigadores en materias de gran valor cultural, amplio y variado: Escritura, Patrística, Eclesiología, Liturgia, Espiritualidad, Música, Monaquismo, Medicina y Farmacia, Ciencias Naturales, Física y Química, Arte y Arquitectura, Derecho, Filosofía e Historia, Geografía, Lengua y Literatura, Astronomía y Cosmografía, etc.
3. 2ª Conferencia sobre “Tomas Moro, político y humanista”.
De vuelta a la Sala Arcos, tiene lugar a las 13,00 h la 2ª conferencia a cargo de D. Federico Trillo-Figueroa. Hace su presentación D. Fernando Díez. No destacó su brillante carrera política (Presidente del Congreso de los Diputados, Ministro de Defensa, Embajador de España), sino sus cualidades de humanista cristiano: su gran cultura, sus convicciones profundas religiosas, su preparación profesional, su defensa de la persona, su amor a la familia, su valoración de la amistad y su sentido de la ironía. Terminó el Sr. Diez destacando que aunque no fue un mártir como Santo Tomas Moro, las campañas que ha tenido que sufrir procedentes de los medios de comunicación de izquierdas han sido un martirio para él y para su familia.
El conferenciante inició su intervención destacando la condición de Tomas Moro como Canciller de Inglaterra, como Patrono de los políticos europeos (según la declaración de S. Juan Pablo II) y como hombre que lucha toda su vida por cumplir la voluntad de Dios. Después de hacer una breve semblanza del personaje analiza las profundas transformaciones que el Renacimiento tardío inglés produjo en la vida económica, jurídica, política (nace el Estado moderno) y en las ciencias con la revolución copernicana. Ello se vio favorecido por el descubrimiento de la imprenta, los descubrimientos geográficos y el uso del latín como lengua franca. Como en el resto de Europa el Renacimiento supuso una vuelta a los estudios clásicos greco-latinos de inspiración neoplatónica y de reverencia a Cicerón.
Hizo referencia a los principales humanistas ingleses, especialmente a J. Colet; y también al propio Rey Enrique VIII en sus primeros años en los que fue mecenas de los humanistas cristianos. También destacó entre las formas literarias del humanismo los Diálogos, las Epístolas y las Alegorías.
Hizo un selección de las obras de Moro, refiriéndose a la “Vida de Pico de la Mirándola”, a la “Vida del Rey Ricardo III”, que inspiraría la obra de Shakespeare, y a los “Diálogos de Luciano”.
De las etapas políticas recorridas por Moro hizo referencia a su condición de parlamentario, undersheriff, consejero, Speaker de la Cámara de los Comunes, Canciller de Lancaster (Ministro de Justicia) y de 1529 a 1532 Canciller (Primer Ministro). Destacó entre las cualidades de Moro el valor de la conciencia que le llevó a no firmar la Ley por la que se separaba la Iglesia de Inglaterra (que después sería la Iglesia anglicana) de la Iglesia de Roma, por lo que sería decapitado; además su sentido de la ironía, sus virtudes como esposo y padre de familia y su sentido de la amistad.
Entre los libros a consultar, recomendó “Un hombre para la eternidad” y el “Sir Thomas More” de Shakespeare
4. Vista al Palacio de Avellaneda en Peñaranda de Duero.
Una vez terminada la conferencia de D. Federico Trillo, los asistentes pasaron al refectorio para dar cuenta de una comida de macarrones con tomate, pescado y fruta. E inmediatamente se trasladaron a Peñaranda de Duero para visitar el Palacio de los Condes de Miranda (o Palacio de Avellaneda), también conocido como de Zúñiga. Es un edificio renacentista del primer tercio del siglo XVI, situado en la plaza de Peñaranda de Duero. Se debe su construcción a Francisco de Zúñiga y Velasco, tercer conde de Miranda del Castañar.
Los Avellaneda eran señores de la villa desde el siglo XIV contando con gran cantidad de tierras en la zona. Emparentados con los Zúñiga, señores de Miranda, convirtieron el pueblo de Peñaranda en el centro de su mayorazgo.
La influencia de la familia se extendió hasta el cercano Monasterio de Santa María de La Vid donde a partir de 1516, siendo Abad del mismo Íñigo López de Mendoza, hermano de Francisco de Zúñiga, se iniciaron obras de ampliación de la capilla mayor del monasterio para dedicarle a panteón familiar.
Con el sexto conde de Miranda, Juan de Zúñiga y Avellaneda, nombrado duque de Peñaranda por Felipe III en 1608, y con su mujer María de Zúñiga y Avellaneda, el palacio vivió su momento de mayor esplendor. Sería a su muerte cuando el palacio empezó su decadencia.
En 1829 murió sin descendencia Mª del Carmen Josefa de Zúñiga último miembro del linaje, pasando el palacio por distintas manos hasta recaer en la Casa de Alba y de ésta en los administradores del palacio.
Con todo, la mayor amenaza para el palacio llegó en 1925, momento en que Arthur Byne ofreció a William Randolph Hearst su compra para proceder a su desmantelamiento y traslado a América, a pesar de estar en esas fechas oficialmente protegido, ya que el 11 de agosto de 1923 el gobierno lo había declarado Monumento Nacional.
Hacia 1940 pasó a manos del Estado, siendo una sede de la Delegación Nacional de la Sección Femenina.
El palacio es un edificio donde conviven el primer Renacimiento con elementos de la tradición gótica. De planta rectangular se articula en torno al patio porticado. Su amplía fachada se abre a la plaza mayor de la villa y concentra los elementos decorativos en la portada y en las ventanas de la planta noble. Por encima de ella hay un arco de medio punto flanqueado por dos figuras en cuyo tímpano se hallan los escudos de los Zúñiga y Avellaneda. Sobre este arco una moldura soporta otro de menor tamaño con un busto clásico en su interior representando a Hércules.
Al patio se accede tras atravesar el zaguán. Está formado por dos pisos de diferente diseño debidos probablemente, a distintos arquitectos, así el inferior presenta pilares aupados sobre altos podios, decorados con pilastras pseudocorintias que sostienen arcos de medio punto, y el superior de menor altura, columnas y arcos carpaneles con medallones en las enjutas. Mientras que el primero refleja influencias tardogóticas, el superior es de estilo renacentista.
Los dos pisos se comunican mediante una escalera monumental de tres tramos a la que se accede a través de un doble arco carpanel dividido por una columna de jaspe. Está cubierta por un espléndido artesonado que en parte es una recreación del primitivo. La entrada en la planta principal se realiza a través de un vano adintelado enmarcado por columnas.
Alrededor del patio se distribuyen las distintas dependencias. Los salones de la planta noble mantienen la disposición originaria destacando las salas que dan a la fachada principal. De entre ellas destaca el Salón de Embajadores. Como el resto de las salas de esta ala del palacio está decorada con yeserías que alternan motivos mudéjares y platerescos, agrupadas en los frisos y en torno a las puertas y ventanas. Aparte del espléndido artesonado mudéjar que la cubre posee una chimenea de estilo francés y una tribuna tras una celosía calada en donde antaño se colocaban los músicos.
El resto de salas repiten el tipo de decoración tanto en lo que se refiere a las yeserías como a los artesonados. Estos constituyen uno de los mejores conjuntos de los conservados de esta época en España.
5. 3ª Conferencia sobre “Origen y desarrollo de la Institución Universitaria”.
De vuelta de Peñaranda tuvo lugar la 3ª Conferencia a cargo del Profesor D. Miguel Ayuso Torres, que fue presentado por el Presidente Sr. Pardo de Santayana, quien destacó el esfuerzo del conferenciante para asistir a las Jornadas pues tuvo que alterar compromisos adquiridos con anterioridad, así como su labor docente como Catedrático de la Universidad de Comillas y como intelectual presente en la vida pública.
El Sr. Ayuso articuló su intervención en torno a dos ejes: la naturaleza y la historia de la Universidad.
Recordó que ya el Rey Alfono X había definido la Universidad como ayuntamiento de maestros y escolares que se hacen en algún lugar con objeto de alcanzar los saberes.
La Universidades nacieron en la Cristiandad de los siglos XII y XIII. Bolonia (1200), París (1208), Oxford (1214), Salamanca (1218). Es por tanto una iniciativa medieval. La Universidad de Alcalá nacerá más tarde, ya el siglo XVI con Cisneros. Y lo más importante es que los españoles no tardan en llevarla a América: Universidad de Santo Tomas en Santo Domingo (1538) y las Universidades de Méjico y Lima (1551).
En sus primeras etapas la Universidad considera la importancia de la Teología, como el saber. Se trata de Universidades sapienciales. Pero más adelante, con el protestantismo, la Teología se reduce a Filosofía. Y posteriormente de la Universidad filosófica se pasa a la Universidad científica. Finalmente de la Universidad científica se ha pasado a la Universidad profesional y técnica.
En las Universidades anglosajonas, inspiradas en el pragmatismo de los “Colleges” rige el método de los “grandes libros”, que el conferenciante considera una pedagogía demoledora.
Finalmente, el conferenciante señaló que la labor del docente debe inspirarse en los principios de objetividad (caso de los textos legales), humildad (repetición con entusiasmo) y conciencia de la mediatez.
6. Comentario previo a la película “Tres monjes rebeldes”.
Antes de la cena, algunos de los autores de la película “Tres monjes rebeldes”, Javier Crevillén, Ramón de Meer, Manuel Martino, Javier Otero y Jacobo Velilla nos comentaron, mediante una rueda de intervenciones de cada uno de ellos, moderados por D. Ignacio Velilla, Secretario General de la Fundación, cómo se gestó la idea de la película siendo así que ninguno de ellos tenía idea, de qué había que hacer para producirla. Reconocieron la amistad existente entre ellos, pero también que hubieron de hacer un gran esfuerzo, que pasaron por momento de dudas y sacrificios.
Habiendo leído el libro sobre San Roberto, decidieron hacer la película fiándose de Dios, con un presupuesto mínimo y contando con la generosidad de mucha gente.
La película se rodó en el Monasterio de Santa María de la Huerta, en otros Monasterios, en El Pardo, en Valladolid, entre otros sitios. Explicaron cómo se desarrollaba un día cualquiera de rodaje y contaron multitud de anécdotas que les sucedieron.
La película se estrenó en el cine Palafox de Madrid, con la sala a rebosar y ha tenido más de 50.000 visualizaciones en You Tube tanto en España como en Hispanoamérica.
Después de tan interesantes comentarios, se pasó al refectorio donde nos dieron la cena: sopa de fideos, huevos fritos con chistorra y fruta.
7. Proyección de la película “Tres monjes rebeldes”.
Después de la cena se proyectó la película “Tres monjes rebeldes” y nos honraron con su asistencia los novicios y algunos monjes del Monasterio.
La película cuenta la historia de un monje de familia noble que encuentra dificultades en que su padre, que sueña con armarle caballero, le autorice a ingresar en un Monasterio benedictino. Cuando por fin consigue el permiso se encuentra en un Monasterio que, a su juicio, no cumple fielmente la Regla de San Benito, especialmente en lo que se refiere a trabajar la tierra. Se enfrentan así dos concepciones, la que estima que los tiempos cambian y que deba adaptarse el cumplimiento de la Regla a los tiempos; y la de quienes, como nuestro monje, consideran que la Regla debe cumplirse en su literalidad.
El monje rebelde, acompañado de otros dos consigue crear un Monasterio propio en el que la Regla de San Benito se cumple tal como estaba formulada. Pero con el paso de los años, los monjes que han ingresado después plantean, incluso con violencia, cumplir la regla de acuerdo con los tiempos y no trabajar la tierra.
Día 22 (domingo).
Los asistentes a las Jornadas, después de un nuevo y abundante desayuno que incluyó huevos fritos, tuvieron ocasión de asistir a la Misa dominical en la Capilla de los monjes, que fue concelebrada por todos ellos y amenizada con guitarra y órgano de los novicios. En ella se pidió por todos los asistentes a las Jornadas y por los proyectos de la Fundación.
8. 4ª . Conferencia sobre “La Fundación Tomás Moro”.
La 4ª Conferencia corrió a cargo de D. Íñigo López de Uralde, Patrono de la Fundación, que fue presentado por el Sr. Pardo de Santallana.
En ella trazó una historia resumida de la Fundación, de los motivos de su constitución en 1981, de los Presidentes anteriores, Cruz Martínez Esteruelas y Claro Fernández Carnicero, y de las actividades que se habían desarrollado hasta el momento. Todas ellas se encuentran en la página web de la Fundación: www.fundaciontomasmoro.es.
Desveló el conferenciante el significado del lema en latín que aparece en el logotipo de la Fundación: “Recuérdame de dónde venimos para saber a dónde queremos ir”.
Recordó el contexto temporal en el que se constituyó la Fundación, con personalidades en el mundo internacional como el Presidente Reagan, la Sra. Thatcher o el Papa San Juan Pablo II; y acontecimientos como la guerra de las Malvinas, el sindicato polaco de Solidaridad y el triunfo socialista en España.
Resumió en décadas las actividades y publicaciones de la Fundación hasta nuestros días y destacó la importancia del sentido y la impronta que su fundador, Cruz Martínez Esteruelas quiso imprimirla.
9. 5ª Conferencia sobre “La ribera del Duero. Enología e historia”.
La última conferencia corrió a cargo de D. Carlos Cremades Carceller, que fue presentado por D. Ignacio Velilla, Secretario General de la Fundación, quien señaló los ámbitos empresariales en que se mueve el conferenciante y, sobre todo, su pasión por la historia, como lo demostró al final de su intervención.
Comenzó citando la frase del Eclesiastés: “demos vino a quien tiene amargura”, y como la vid se cita en los textos más antiguos de la Biblia, (cada Orden monástica suele tener un vino característico, los benedictinos, el benedictine) y señalando las etapas más importantes de la historia del vino en el mundo y en España. También recordó que en la España ocupada por los árabes no se cultivaba vino por la prohibición del alcohol.
En la América del descubrimiento también existían vides, pero no producían vino. Fueron los franciscanos los que llevaron vides españolas a California. Hablo de la gran plaga de la filoxera, que pudo ser superada en Europa por los injertos de las vides americanas y por las investigaciones de Pasteur.
Describió la ribera del Duero como una región privilegiada para el vino por sus condiciones climáticas y de altitud, haciendo mención a sus características, denominaciones de origen, marcas, producción, etc., así como las buenas puntuaciones que obtenía en el índice mundial de calificación Peñín, tanto por la calidad como por los precios.
Consideró que el vino es la expresión de un pueblo, y que la denominación Ribera del Duero, ha sido capaz de transformar la economía y la cultura de una región que abarca más de 30 kms de las márgenes del rio Duero, de las que el 75% se encuentran en Burgos.
Finalmente, el conferenciante, haciendo gala de profundos conocimiento de historia relató la importancia de esta zona en el nacimiento de España y en otras épocas históricas.
10. Visita a las Bodegas de la marca “Prado Rey” en el Real Sitio de “La Ventosilla”.
Después de la conferencia anteriormente reseñada, los asistentes a las Jornadas se despidieron del Monasterio Santa María de la Vid para visitar el Real Sitio de “La Ventosilla”, llamado así por la presencia reiterada de Reyes, especialmente Felipe IV, y dentro de ella las Bodegas de la marca “Prado Rey”.
Nos recibió y acompaño en una detallada visita D. Fernando Carceller, Director de la Bodega y sobrino de D. Carlos Cremades. Se recorrieron todas las instalaciones de la Bodega, tanto las naves de producción como las de almacenamiento y envase de los diversos tipos de vino que en ella se elaboran. También nos explicaron los proyectos de investigación que se llevan a cabo dentro de ella.
Después de la visita nos fue servido un espléndido aperitivo con la cata de diversas clases de vino, y una vez dada buena cuenta de todo ello se emprendió el regreso a Madrid.