Humanismo y confrontación ideológica. La “ideología de género” (IV)

Humanismo y confrontación ideológica. La “ideología de género” (IV).

Nos planteábamos al final de la colaboración anterior qué ocurría con el nuevo “desorden mundial”. Transcurridos más de treinta  años de la “caída del muro”, las teorías sobre el nuevo orden mundial se han demostrado incorrectas. El comunismo no ha desaparecido sino que ha mutado, como los virus. Ha tomado nota de que los sistemas de democracia y de libertad proporcionan a los ciudadanos un mayor nivel de vida y ha decidido integrarse en ellos. Y como son maestros en la manipulación del lenguaje, ya no aspiran a la dictadura del proletariado como paso previo a la conquista del Estado, o  a la lucha contra la burguesía y a la desaparición de las clases sociales. Ahora se han señalado otros objetivos dentro del sistema: la liberación de todo tipo de ataduras del pasado  y la igualación.

La confrontación ideológica no terminó, por tanto, con el fin de la “guerra fría”, ni con la caída del muro de Berlín., sino que continúa renovada, aunque haya cambiado de objetivos y de campo de batalla.

Hoy voy a referirme a uno de tales objetivos, a una desviación de los cauces normales del discurrir de la convivencia, a la “ideología de género”. Y es que de la izquierda ha surgido una peligrosa corriente que podría denominarse “nuevos progresistas”, aunque no tengan nada de nuevo ni de progresistas. En ella se incluye parte de la izquierda (comunistas –esto es Podemos- y socialistas que no han terminado de comprender ni aceptar que el “muro” ya ha caído), el feminismo radical, algunas corrientes ecológicas, los antisistema, y claro está los propios partidarios de la ideología de género.

Su base “filosófica” es el “deconstruccionismo” lo que significa que todos los valores, ideales, tradiciones, creencias, son el resultado de las circunstancias históricas y sociales concretas en que surgieron. Como esas circunstancias han cambiado con el tiempo, cambian también aquellos valores, ideales, tradiciones y creencias (la liberación).

Los objetivos de estos nuevos progresistas son: una revolución familiar, moral y sexual; la permisividad en la educación (educación para la ciudadanía); la igualdad de sexos; el hostigamiento a la familia (los llamados “40 nuevos modelos de familia”, las parejas de hecho, los matrimonios gay, las “familias” monoparentales); la intolerancia y hostilidad frente al cristianismo; el pacifismo (buenismo); la ecología, entendida como ideología; el multiculturalismo (alianza de civilizaciones); las leyes del “sí es sí” o “trans” y otras similares.

La ideología de género es solo una parte de los nuevos progresistas. Tiene un origen marxista (Engels decía que la primera lucha de clases es la del hombre contra la mujer, la libertad del proletariado pasa por liberar a la mujer del hombre), y hoy se apoya en el feminismo radical, para el que no bastan las conquistas jurídicas y políticas, pues la opresión de la mujer se encuentra en el ámbito de la privacidad: la educación, las relaciones familiares, el papel de esposa/madre, la sexualidad.

El objetivo de la ideología de género es, aparentemente, sencillo: dado que es imposible borrar las diferencias naturales o biológicas entre hombres y mujeres, anúlense todas las demás, sociales, familiares, culturales, porque todas ellas son producto de la historia o de las tradiciones, es decir, son meramente culturales. Se niegan las verdades objetivas sobre el ser humano, es decir, la verdad moral, y se afirma que no hay nada “natural” sino que todo es “cultural”.

Sobre estas bases se propugna: la igualdad de sexos, ahora llamados géneros (masculino, femenino, homosexual, lésbico, mixto, trans); no al matrimonio o a la familia; sí al matrimonio homosexual o lésbico con derecho de adopción; aborto libre (el embarazo es una servidumbre); educación para la ciudadanía; píldora del día después.

No pienses, amable lector, que todo esto es pura teoría. En España, por ejemplo, ya ha conseguido la ideología de género la ley del matrimonio homosexual modificando el Código Civil (30.7.2005); la diferencia de trato en la violencia doméstica (ley 28.12.2004); la fecundación asistida al margen de las parejas estables (ley 25.5.2006); el divorcio exprés (ley 8.7.2005); el aborto libre en las primeras 14 semanas (leyes de 2010 y de 2023); la ley del “si es si” de 2022; y la ley “trans” de 2023.

Estos “logros” se quieren envolver  en la vitola de los derechos humanos. En la próxima colaboración te hablaré de la respuesta del humanismo cristiano a esta ideología.

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